• ACCION EDUCATIVA DEL ESTADO

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    Universidad salesiana


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    HISTORIA DE LA EDUCACIÓN

    La educación está tan difundida que no falta en ninguna sociedad ni en ningún momento de la historia. En toda sociedad por primitiva que sea, encontramos que el hombre se educa.

    Los pueblos primitivos carecían de maestros, de escuelas y de doctrinas pedagógicas, sin embargo, educaban al hombre, envolviéndolo y presionándolo con la total de las acciones y reacciones de su rudimentaria vida social. En ellos, aunque nadie tuviera idea del esfuerzo educativo que, espontáneamente, la sociedad realizaba en cada momento, la educación existía como hecho. En cualquiera de las sociedades civilizadas contemporáneas encontramos educadores, instituciones educativas y teorías pedagógicas; es decir, hallamos una acción planeada, consciente, sistemática. Así, la importancia fundamental que la historia de la educación tiene para cualquier educador es que permite el conocimiento del pasado educativo de la humanidad.

    El hecho educativo no lo presenta la historia como un hecho aislado, se estudia vinculándolo con las diversas orientaciones filosóficas, religiosas, sociales y políticas que sobre él han influido. Al verlo así, como un conjunto de circunstancias que lo han engendrado, permite apreciar en qué medida la educación ha sido un factor en la historia y en qué medida una cultura es fuerza determinante de una educación.

    Como es sabido, toda cultura o civilización tiene su propio orden de valores, lo cual quiere decir que elabora, podríamos decir, un listado de aquellas cosas que considera positivas y de aquellas que cree negativas. Y esa lista puede cambiar, evoluciona con el paso del tiempo. Es algo que siempre ha sido así, o por lo menos eso parece deducirse del estudio de las distintas sociedades que han existido y que nos han dejado un legado escrito, algo más que sus restos de cultura material. O bien, en el caso de los llamados pueblos primitivos actuales, la transmisión oral directa nos ha permitido conocerlos a fondo en aquellos aspectos de su vida cotidiana.
    Que dicho orden de valores se modifica a veces en una misma sociedad es algo indudable.
    Un aspecto  destacable en este sentido es el de la educación. Toda sociedad ha tenido forzosamente una idea central, un “vademecum”, un ideal educativo propio. Porque es evidente que no todos los pueblos comparten las mismas ideas sobre educación.
    Sin embargo, es muy importante la lectura crítica en esta disciplina de la historia, como en cualquier otra. No podemos limitarnos a ser meros espectadores crédulos. Debemos ir más allá de la simple apariencia, siempre que podamos, las siguientes preguntas son centrales:

    ¿Cuál es la intención de quien escribe? ¿Qué pretende hacer? ¿Un libro de Historia? ¿Una novela? ¿Alguna otra cosa? ¿Qué conocimientos tiene esa persona sobre el tema objeto de su obra? ¿Qué condicionantes le rodean? ¿Quiere informarnos o engañarnos? Según Sayas Abengochea “Cada generación de historiadores es hija de su tiempo, de los métodos imperantes en su época y del panorama político-cultural en el que está sumido el país en el que el investigador desarrolla su actividad”


    Pero volviendo a la educación, la vida en sociedad tiene unas exigencias especiales. Una sociedad no puede permitirse el lujo de carecer de normas, de lo que se da en llamar Ética. Y para conseguir cumplir con estas expectativas hay que crear escuelas, colegios, facultades. Para que los miembros de la sociedad pasen por el tamiz formador; sólo así serán (al menos en teoría) fieles cumplidores de lo que en cada sociedad se considera como un comportamiento social adecuado.

    Por lo dicho, la Historia de la educación sigue los avatares de la Historia y como tal contiene los elementos esenciales de toda ciencia que tiene como objeto al propio sujeto de la investigación: el hombre y la búsqueda racional del conocimiento de sí mismo.


    Del mismo modo se trata de una respuesta útil y necesaria, la interacción entre pasado y presente se proyectan hacia un futuro en el que hoy más que nunca la educación es el baluarte transmisor de unos valores en constante fluctuación. La Historia de la Educación posee una clara diferenciación de la Historia general, sin embargo, se debe intentar abrir una línea de independencia de la Historia social, ya que la primera no solamente es una ciencia histórica sino que en ella confluye también la ciencia pedagógica.
    Dentro del concepto de Historia de la Educación queda contenida la Historia de la Pedagogía aunque reconocemos que una Historia de la Educación que trate igualmente teoría y práctica aún falta por ejecutar. La historiograna educativa considera tres núcleos fundamentales en la educación: Pensamiento educativo, Instituciones educativas y Política educativa; sin embargo, estos criterios no deben conducir a elaborar "historias sectoriales" sino a la unidad de la realidad educativa.
    La Educación comparada tanto por su contenido como por su metodología es necesaria para el historiador ya que le permite comprender y entender de forma global la Historia de la educación. Las fuentes de las que se nutre la Historia de la Educación se desenvuelven en tres vertientes: Pensamiento, Institución y Política siendo sus documentos por una parte bibliográficos (textos y estudios) como escritos, sonoros, pictóricos, mobiliario, arquitectónico, documentos de útiles escolares... El carácter interdisciplinar de la Historia de la Educación reclama una constante mediación de otras ciencias que se convierten en sus auxiliares por cuanto de útil tienen para la construcción de la historia educativa.
    No hay una historia completa sobre la “educación boliviana”, y la historia es necesaria, porque su objetivo mediato es condicionar un futuro mejor en base a las experiencias del pasado. Por esto los intelectuales y los políticos en particular, que deben conocer los problemas del país, necesitan tener una idea del fenómeno sociológico de la educación nacional, que es la condicionadora del progreso o de la frustración de la república.
    Este conocimiento formara su criterio para influir en los destinos de la patria o para manejar mejor sus instituciones. La historia de la educación nos induce a pensar que, como punto de partida, Bolivia debe mejorar la formación de sus maestros par el logro de sus ideales nacionales de progreso. Pues como desear una educación científica, democrática, moralizante y patriótica si los maestros no tuvieran esa formación?
    Desde los primeros años de la república el Parlamento discutía sobre como organizar la educación nacional, pero no caían en cuenta que debían empezar por fundar escuelas normales y por formar maestros. Sobre todo, era necesario que se interesen por educar a toda la población. Pero todo esto no ocurrió.

    Una vez fundada la Escuela Normal, y cuando se tenían grandes esperanzas por el progreso del país, vino y, sobre todo, invadió la politiquería en los colegios la Guerra del Chaco, desbaratando los valores superiores de cultura y estimulo y encaminando a la juventud hacia el servilismo y envilecimiento político.


    La historia tiene que ser veraz y educativa. Muchas historias que se escribieron han sido de educación hablando de grandezas inexistentes, y lo único grande en Bolivia es nuestra miseria y un futuro no halagüeño.
    En esta historia no seguimos la cronología de los presidentes. Que la mayoría de ellos no hicieron nada saludable en educación. En lo ponemos énfasis es en los “hecho notables” enfocando el asunto como la “ACCION EDUCATIVA DEL ESTADO” a lo largo del tiempo.
    Como se ve, tampoco nos interesa hacer un catalogo de las leyes promulgadas. Leyes no ajustadas a la realidad ni a las necesidades. Leyes utópicas y hasta mentirosas. Leyes con ignorancia de la ciencia de la pedagogía.
    El estudio de la historia de la Educación Boliviana sirva para enfocar con sensatez y realismo la educación a fin de lograr una ciudadanía patriótica, moral, ilustrada y capaz de hacer un Estado floreciente y organizado de este país que necesita superar sus deficiencias y ser feliz.
    La educación es uno de los fenómenos sociológicos de mayor trascendencia, que se desarrolla en el grupo social o comunidad determinada. Es un producto sociológico y, a su vez, es un factor determinante del modo de ser de esa comunidad social.
    Se dice que la educación es fiel reflejo de la sociedad. También esto es evidente. No se puede pensar en un país poderoso con una escuela insignificante o una escuela magnífica en un país miserable. Por esto nos preguntamos qué es Bolivia, cuya historia queremos conocer en el aspecto educativo.
    Qué es Bolivia, cómo se administra. Cómo son sus gobernantes políticos, qué educación se imparte a los ciudadanos y cómo podría ser esa educación.

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