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EL PROBLEMA ALEMAN DE LA TRANFERENCIA


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EL PROBLEMA ALEMAN DE LA TRANFERENCIA

El comité de Dawes dividió el problema del pago de las Reparaciones Alemanas en dos partes – en el Problema Presupuestario de extraer las sumas de dinero necesarias del bolsillo de los alemanes y pagarle a la Agencia General, y el Problema de la Transferencia de convertir el dinero recibido en moneda alemana a moneda extranjera.

Con el paso del tiempo, la opinión sobre la relevancia práctica y teórica de esa dicotomía se fue tornando cada vez más fuertemente dividida. La perspectiva más general expresa que el Problema de la Transferencia es de importancia secundaria y que, una vez solucionado el Problema Presupuestario, el Problema de la Transferencia se resolverá mayormente por sí mismo. La nota siguiente es una discusión teórica de ello.

Quienes piensan que el Problema de la Transferencia es secundario argumentan de ésta manera. El pueblo alemán recibe sus ingresos como contrapartida de su producto corriente de bienes y servicios. Si una parte de sus ingresos es tomada, no habrá compradores para una suma correspondiente de bienes que estarán entonces disponibles (además de los que ya lo estarían) para expandir las exportaciones o disminuir las importaciones. Desde que no todo el consumo de bienes y servicios que el pueblo alemán debe abstenerse es susceptible de exportación, deberá haber cierto cambio en las características de la producción. Sin embargo, no hay razones para suponer que las fuerzas económicas ordinarias no podrán realizarlo en un espacio de tiempo razonable. Por lo tanto, según esta escuela, la cuestión central es cuanto efectivo puede absorber el Gobierno Alemán a través de sanos mecanismos financieros para pagarle a la Agencia Central. Una vez logrado ello podemos estar seguros que encontraremos la forma de atender el Problema de la Transferencia.

No tengo dudas de que hay una serie de premisas de las que se derivan esas conclusiones. Por ejemplo, hay un conjunto muy sencillo de ellas de las que obviamente se derivan. Supongamos que los factores de producción alemanes no producen más que exportaciones y no consumen más que importaciones. En ese caso es evidente que hay sólo un Problema Presupuestario y no un Problema de Transferencia – o mejor dicho el Problema de Transferencia deja de pesar sobre los hombros de los alemanes y pasa a ser un problema entre quienes reciben las reparaciones y los países a los que Alemania previamente importaba.

P
No.153.-VOL. XXXIX.


ero si, por otro lado, suponemos que los alemanes se encuentran exportando todos los bienes que tienen facilidades para producir para cualquier término que el resto del mundo este dispuesto a pagarle – supongamos por ejemplo, no muy diferente a Rusia hoy en día, que sus exportaciones se encuentran limitadas a caviar y platino, en los que el producto no puede ser aumentado – entonces el Problema de la Transferencia es de suma importancia y, además, insoluble. O, de otro modo, supongamos que como antes las exportaciones alemanas se encuentran limitadas a caviar y platino, mientras que, esta vez, puede incrementar su producción pero la demanda del resto del mundo de estos artículos tiene una elasticidad menor a la unidad. En este caso cuanto más exporte menores serán los beneficios. Otra vez el Problema de la Transferencia será un asunto imposible.

Por lo tanto, la primer pregunta a considerar es una cuestión de hechos – ¿en qué lugar, entre los extremos arriba mencionados, se encuentra situada Alemania hoy en día? En otras palabras, nuestra primera cuestión es: ¿existe una distribución ideal entre diferentes usos de los factores de producción alemanes que, de lograrse, puede resolver el Problema de la Transferencia?

Cuando esta cuestión ha sido tratada resta una segunda pregunta - ¿En qué medida y de que manera el programa de Dawes es capaz de obtener dicha distribución ideal?

I

(1) Si te sacan £1 y me la dan, y yo elijo incrementar mi consumo en los mismos bienes que usted se vio obligado a disminuirlo, entonces no hay Problema de Transferencia. Ciertas veces, quienes minimizan el tema de las transferencias parecen suponer que lo arriba escrito es una justa representación de los hechos presentes. Que los elevados impuestos llevan a los consumidores alemanes a comprar menos bienes del extranjero es, hasta cierto punto, una justa representación. Pero es claro que sólo una proporción de su abstención de consumo será respecto a bienes externos y, hasta lo que se puede ver en el presente, una proporción no muy grande. Es más, el balance de comercio alemán ya tiene la mayor parte de los beneficios de ello en tanto que los individuos alemanes ya están pagando suficientes impuestos, o cerca de los suficientes, para solucionar el Problema Presupuestario y, por lo tanto, ya redujeron su consumo personal en la medida de este requisito.



(2) Durante los últimos dos o tres años el Problema de la Transferencia ha sido temporalmente solucionado por Alemania a través del endeudamiento externo para usos domésticos del capital, que no se traduce en importaciones. Ha venido utilizando esa plata para comprar nuevamente a la Agencia Central el producto de los impuestos pagados a ella, con los cuales paga luego los salarios de los trabajadores alemanes empleados por el aumento del capital dentro de Alemania. Ciertamente este proceso de endeudamiento externo no puede seguir indefinidamente. Cuando llegue a su fin será necesario desviar el trabajo actualmente empleado hacia la producción de exportación.

Por lo tanto, no habrá principalmente una cuestión de reducción del consumo alemán. En la medida que el Problema Presupuestario ya fue resuelto, la reducción del consumo que requiere ya está realizada. Cuando el endeudamiento externo llegue a su fin será cuestión, no de reducir el consumo corriente de Alemania, sino de transferir trabajo desde el capital en Alemania al sector exportador. Sólo en la medida que ahorros adicionales dentro de Alemania tomen en el futuro el lugar de los créditos externos habrá cierto excedente de recursos por sobre los previamente dirigidos a abastecer a los consumidores alemanes. Por otro lado, cuando el producto del aumento del capital financiado con préstamos externos no es exportable (y mucho de él no lo será) el desvío de producción de los demás empleos al sector exportable (o para producir bienes que previamente se importaban) deberá ser en mayor escala que la requerida para pagar solamente las Reparaciones desde que será también necesario cubrir los intereses de los préstamos externos.

(3) Por lo tanto, concluyo que la solución al Problema de la Transferencia deberá venir en el mayor de los casos, no de la liberación para los consumidores extranjeros de bienes consumidos actualmente por los alemanes (por ejemplo trigo, azúcar, algodón), sino del desvío de factores de la producción alemanes desde otros empleos hacia las industrias de exportación2.

(4) Por lo pronto, ¿Qué impide a Alemania tener un mayor volumen de exportaciones en el presente? ¿Es que el sector exportador no puede atraer más trabajo al actual nivel de remuneraciones? ¿O acaso un incremento de su producción no puede venderse en forma rentable a menos que puedan reducir primero sus costos de producción? Los hechos disponibles parecen indicar que el primero, a saber, una inadecuada oferta de trabajo a las actuales tasas de remuneración, juega poco o ningún papel, y que el segundo constituye la real explicación.

Es decir que la solución del Problema de la Transferencia requiere una reducción de los costos de producción en oro de Alemania respecto a costos semejantes en cualquier otro lugar. Hay tres formas de lograr ello. O bien las industrias alemanas deben incrementar su eficiencia más rápidamente que las industrias de cualquier otro lugar. O la tasa de interés en Alemania debe ser menor que en cualquier otro lugar. O la tasa de los salarios de eficiencia en oro deben ser reducidos comparados con los de otros lugares. Desde que se considera que las industrias alemanas se encuentran a muy elevados niveles de eficiencia respecto a los demás países, no veo porque podemos asumir que nos sobrepasarán aún más. Para ello no es suficiente que incrementen su eficiencia (que sin duda deberán hacerlo), sino que deben hacerlo en forma más rápida que el resto del mundo. No hay perspectivas de dinero barato para Alemania, aunque tal vez, en el futuro, se beneficien con una reducción de la tasa de interés respecto a los elevados niveles actuales. En conclusión, el Problema de la Transferencia requiere una reducción de la tasa de salarios de eficiencia en oro en Alemania respecto a la de otros lugares.

Este es un primer punto a establecer. El gasto del pueblo alemán deberá ser reducido no sólo por la suma de impuestos de las reparaciones que tienen que extraer de sus ingresos, sino también por la reducción de su tasa de ingresos en oro por debajo de lo que sería en otro caso. Es decir que hay dos problemas y no uno – como sostienen quienes desprecian las dificultades de las transferencias -. Ciertamente, para ponerlo en pocas palabras. El Problema de la Transferencia consiste en reducir lo suficiente la tasa de ingresos de eficiencia en oro de los factores de producción alemanes para que puedan incrementar sus exportaciones en una suma total adecuada. El Problema Presupuestario consiste en extraer de esos ingresos monetarios reducidos una suma suficiente de impuestos de reparaciones. El Problema Presupuestario depende de la riqueza y prosperidad del pueblo alemán. El Problema de la Transferencia de la posición competitiva de sus industrias en los mercados internacionales.

(5) Si x es el porcentaje por el cual deben reducirse los salarios de eficiencia alemanes en términos de oro para generar un exceso de exportaciones suficiente como para pagar las Reparaciones, podemos decir que x es la medida de la gravedad del Problema de la Transferencia.

Hasta ahora no tenemos experiencia que nos guíe hacia el valor de x. Ni la tendremos mientras los pagos de las Reparaciones provengan del endeudamiento externo. Es cierto que esto deberá llegar a su fin algún día. Pero cuando, nadie lo puede decir. Mientras, el nuevo Comité, ahora con sitio en París, posee una evidencia para guiarnos hacia el valor de x apenas superior a la que tenía el Comité de Dawes hace cinco años.

A grandes rasgos, las exportaciones alemanas alcanzan en el presente (incluidas las ventas en especie) unos £600.000.000 por año. Se observa, también en forma aproximada, que su exceso sobre las importaciones debería incrementarse en unos £150.000.000 (tal vez aún en unos £200.000.000) para balancear la cuenta sin endeudamiento externo. Esto significa un incremento aún mayor de las exportaciones desde que la industria alemana depende ampliamente de fuentes externas de materias primas. La Agencia Central concluye que Alemania debe apuntar principalmente a un incremento en sus exportaciones de bienes terminados, que totalizaron £434.000.000 el año pasado. Por lo tanto, Alemania tiene que incrementar el valor de sus exportaciones de bienes finales, en groso modo, en (digamos) el 40%. Es un objetivo formidable.

Ahora, una reducción en la tasa monetaria de los salarios de eficiencia no le ayudará, más bien le perjudicará, en los siguientes casos:

(i) Cuando el producto, por ejemplo los servicios personales y las construcciones, no puede ser exportado de ninguna manera.

(ii) Cuando el resto del mundo demanda de Alemania bienes que tienen una elasticidad menor que la unidad. Por ejemplo, cuando una reducción en el precio estimula la demanda menos que proporcionalmente por lo que se venden mayores cantidades por un menor monto agregado.

(iii) Cuando los competidores extranjeros de Alemania luchan por retener conexiones comerciales mediante la reducción, pari passu, de sus propias tasas de salarios.

(iv) Cuando los compradores de Alemania, reacios a permitir una competencia más intensa con su producción doméstica, la enfrentan con un incremento de sus tarifas.

Además, si una reducción en el precio del 10 por ciento estimula un volumen de comercio del 20 por ciento, ello no incrementa el valor exportado en un 20 por ciento sino sólo en un 8 por ciento (1,20 x 90 = 108).

Dos puntos deben anotarse al pasar. La reducción de los salarios reales puede no ser tan grande como la de los salarios monetarios desde que puede esperarse que descienda el precio de los bienes locales para consumo doméstico3. Sin embargo, esto no significa que será nada fácil reducir los salarios monetarios, como lo vemos en ese país en los últimos cuatro años. Por otro lado, tal reducción de los salarios reales, de ocurrir, puede reducir la eficiencia, en cuyo caso sería necesaria una reducción de los salarios monetarios por habitante aún mayor para asegurar una determinada reducción de los salarios de eficiencia.

A la luz de estas consideraciones, ¿Qué reducción de las tasas monetarias de los salarios alemanes se requeriría para incrementar las exportaciones de bienes finales de Alemania en un cuarenta por ciento? No intentaré adivinar – excepto que debería ser substancial. Sólo aquellos que creen que la demanda externa de las exportaciones alemanas es muy elástica, por lo que una leve reducción en los precios alemanes logrará lo que se requiere, están justificados de sostener que el Problema de la Transferencia no es de mucha significación respecto al Problema Presupuestario.

Mi propia visión es que, en un determinado momento del tiempo, la estructura económica de un país en relación a la estructura económica de sus vecinos permite cierto nivel “natural” de exportaciones. Y que realizar en forma arbitraria mediante mecanismos deliberados un cambio material de ese nivel es extremadamente difícil. Pienso que históricamente el volumen de inversión extranjera tiende a ajustarse – por lo menos en cierta medida - al balance de comercio, y no al revés. El primero es el factor sensible, y el último el insensible. Pero, en el caso de las Reparaciones alemanas, estamos tratando de fijar el volumen de flujos al extranjero y forzar al balance de comercio a ajustarse al mismo. Quienes no ven en esto una dificultad – como quienes no vieron una dificultad en el retorno de Gran Bretaña al patrón oro – están aplicando la teoría de los flujos que, si no es sólida, es al menos un flujo espeso con fuertes resistencias internas.

Mientras – muy lejos de comenzar con la reducción de salarios – el aire que brinda el endeudamiento externo ha roto la posición competitiva de Alemania al permitir que los salarios alemanes vuelvan a aumentar respecto a la muy deprimida posición que ocuparon en 1924 después de la Gran Inflación. Mr. Parker Gilbert calcula que los salarios monetarios en Alemania crecieron el 40 por ciento desde 1924 y los salarios reales el 23 por ciento, con el resultado de que los salarios reales actuales se estiman un 8 por ciento mayores a lo que eran antes de la guerra.

II

De este modo el Problema de la Transferencia implica una reducción de la tasa salarial en oro en Alemania respecto a la tasa de cualquier otro lugar del x por ciento, cuyo valor está determinado por los factores anteriormente delineados. La siguiente pregunta es -¿Qué hace el programa de Dawes con el propósito de obtener esa reducción salarial? La respuesta es que no brinda ninguna contribución a la solución del problema.



La forma más sencilla sería dejar que el valor de cambio del marco alemán caiga lo necesario para dar a las exportaciones el estímulo requerido, y luego resistir cualquier agitación para el aumento de los salarios monetarios. Pero este método es el que prohíbe expresamente el mecanismo del programa de Dawes de la “protección de la transferencia”. Según leo en el programa de Dawes, tampoco hay ninguna deflación compulsiva cuando la “protección de la transferencia” entra en juego y los beneficios de los impuestos de reparaciones se acumulan dentro de Alemania, desde que esos beneficios serán invertidos en el mercado de préstamos de corto plazo.

Sin embargo, si suponemos que se fuerza la deflación por un acuerdo con el Banco del Reich, ¿Ayudará ello? Sólo si se arrojan hombres fuera de su lugar de trabajo por reducir la actividad de los negocios y entonces, cuando un número suficiente de millones se encuentren sin empleo, ellos aceptan el requisito de una reducción de sus salarios monetarios. Que ello sea política y humanamente desagradable es otra cuestión. Más aún, puede ser que los financistas extranjeros intenten reducir parte de sus vastos créditos de corto plazo en el Mercado Monetario Alemán, estimados en £300.000.000, como consecuencia de la violencia política y la lucha económica dirigida a la reducción de los salarios en el interés de los acreedores externos.

El confort de la posición de Alemania bajo el programa de Dawes es éste. El excedente, proporcionado por las exportaciones y los préstamos externos, será debidamente remitido hasta el monto de la anualidad. Pero si algún año las exportaciones y los créditos externos fallan en suministrar el excedente suficiente – y el mero hecho de que la anualidad haya sido recaudada mediante impuestos no garantiza igualmente que el excedente sea suficiente – entones el programa de Dawes no provee ningún mecanismo de presión efectivo para aumentar el excedente. Uno puede asumir que el Gobierno Alemán será extraordinariamente reacio a renunciar a la “protección de la transferencia” – a cualquier precio, hasta que haya más evidencia que la existente al presente de la suma de excedentes que pueden proporcionar las exportaciones dejadas para ellos -.

Pero mantener la “protección de la transferencia” puede ser deseable desde otros puntos de vistas que los de Alemania. Dirigiéndose a los poseedores de acciones del Banco de Barclay, el último enero, Mr.F.C.Goodenough dijo: “Será de suma importancia que la suma fijada no sólo sea aceptable para los Aliados, sino que, en la medida de lo posible, evite forzar a Alemania a una competencia industrial excesiva con el resto del mundo a través de obligar a su pueblo a aceptar un muy bajo nivel de vida”. Si Mr Goodenough esta en lo correcto, cierta medida de la “protección de la transferencia” será preservada.



J. M. Keynes

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