Descargar 43.58 Kb.


Página1/5
Fecha de conversión20.06.2018
Tamaño43.58 Kb.

Descargar 43.58 Kb.

Ultra-sraffianos


  1   2   3   4   5

"Ultra-sraffianos" y la teoría de Marx
(segunda parte)
Esta nota continúa la anterior crítica a las posiciones ultra-sraffianas; la crítica se completará con una tercera entrada, que colgaré en unos días en el blog.
Valor y forma de valor
Debido a la importancia de penetrar por debajo de las formas de aparición, no es de extrañar que la teoría de Marx no solo indague en la sustancia del valor, sino también, y principalmente, busque explicar por qué esa sustancia adquiere objetividad bajo la forma precio. Lo cual explica por qué no basta con que exista trabajo para que haya valor. Es que solo a través de la forma del valor el trabajo puede objetivarse, coagularse, como propiedad social, como valor. Explica Marx: “... el trabajo, en estado líquido, crea valor, pero no es valor. Se convierte en valor al solidificarse, al pasar a la forma objetiva. Para expresar el valor de la tela como una gelatina de trabajo humano, es menester expresarlo en cuanto “objetividad” que, como cosa, sea distinta de lienzo mismo y a la vez común a él y a otra mercancía” (Marx, 1999, t. 1, p. 63). Para que el valor se convierta en propiedad de un objeto, es necesario que se exprese como una relación entre cosas. Solo de esta manera el trabajo privado se valida como socialmente necesario; pero no lo hace en cuanto trabajo vivo, sino como trabajo pasado, coagulado. Por eso el contenido del valor (el trabajo invertido en la producción) debe encontrar una forma de expresarse, y por ese mismo acto, se consolida como valor. Pero esto explica también por qué es necesario que las mercancías lleguen al mercado y se vendan. Por lo tanto, para que haya valor (o sea, para que el trabajo invertido en la producción cuente como formador de valor) es necesario que la sociedad debe estar dispuesta a entregar una cantidad de trabajo equivalente. Esto último puede no ocurrir si, por ejemplo, la producción de la rama supera las necesidades sociales. Es por esta razón que Marx plantea que hay dos determinaciones de trabajo socialmente necesario, y no una, como generalmente se piensa. La primera se relaciona con al tiempo de trabajo invertido en la producción, dada una tecnología e intensidad del trabajo promedio; es la que tienen en cuenta los sraffianos. La segunda, alude a la demanda social, esto es, al tiempo de trabajo que la sociedad está dispuesta a entregar a cambio, y escapa a la atención de los sraffianos. Es un resultado de no haber distinguido entre el contenido y la forma del valor, y haber pasado por alto la cuestión vital de la realización. Por eso en los sraffianos, a igual que sucede en Ricardo, el valor es un fenómeno exclusivamente vinculado a la producción, y en última instancia se identifica con insumos físicos. De ahí que aun en los trabajos de los sraffianos más cercanos a un planteo marxista, la cuestión del mercado y de la forma del valor termine desapareciendo. En Marx, en cambio, y como sostiene De Vroey (1981), “el concepto de valor apunta a una articulación de producción y circulación”.

Subrayamos esta cuestión porque está en el centro de lecturas equivocadas. Por ejemplo, Mongiovi dice que “Marx definió el valor como la cantidad socialmente necesaria de trabajo directa o indirectamente incorporado a una mercancía”. Mongiovi está refiriéndose al primer capítulo de El Capital, donde Marx introduce el concepto. Según esta definición, valor es trabajo invertido (directa o indirectamente) en la producción. Por lo cual habría valor toda vez que los seres humanos en la historia trabajaron. Por ejemplo, Robinson Crusoe invirtió muchas horas de trabajo en hacer su canoa, de manera que al hacerlo habría generado mucho valor. Los hombres primitivos ya generaban valor cuando tallaban sus hachas de piedra, o hacían el fuego, etc. En conclusión, según la definición de valor que Mongiovi atribuye a Marx (señalando incluso la página de donde extrajo la idea), el valor sería una categoría transhistórica. Pero cualquier estudiante de sociología o economía política sabe que en Marx la categoría “valor” (como las categorías “mercancía”, “valor de cambio”, etc.) es histórica. Por supuesto, cuando vamos al texto de Marx (que Mongiovi no cita) aparecen “sutiles diferencias” con lo que Mongiovi nos dice que escribió Marx. Es que en la primera parte de su explicación del valor, Marx parece decir lo que Mongiovi le atribuye. Sostiene que cuando se comparan dos mercancías, si se hace abstracción de los valores de uso, y del carácter útil de los trabajos, el residuo que queda es que son productos de trabajo “abstractamente humano”. Hasta aquí, pareciera que el valor es cantidad de trabajo abstracto (gasto humano de energía). Pero inmediatamente agrega que solo “en cuanto cristalizaciones de esa sustancia social común, son valores”. Marx aquí está diciendo que es condición necesaria para que exista valor, que esa sustancia común, trabajo abstracto, se cristalice. Este pasaje figura en la obra madura, revisada por Marx para cuatro ediciones de El Capital. Como para que el asunto no pasara desapercibido, agrega: “Un valor de uso o un bien, por ende, sólo tiene valor porque en él estáobjetivado o materializado trabajo abstracto humano”. La misma idea es expresada por medio de términos concurrentes al mismo sentido: “objetivado”, “materializado”, “coágulo espectral”, etc. Todos señalan que no basta con hablar de cantidad de trabajo invertido en la producción, porque ese trabajo debe aparecer como propiedad objetiva (objetivarse, coagularse, etc.). Es una ideaprevia a la determinación cuantitativa del valor, constitutiva del concepto de valor.

De todas maneras, la comprensión en clave ricardiana de qué es valor para Marx tiene una larga tradición. En los años 40 Joan Robinson explicaba que, según Marx, el valor de una mercancía “consiste en el tiempo de trabajo que se requiere para producirla, incluyendo el tiempo de trabajo requerido por las mercancías subsidiarias que entran en su producción” (Robinson, 1944, p. 31). En los 70 Steedman también reducía la noción de “socialmente necesario” a la cantidad de trabajo necesario para producir la mercancía. Mongiovi no se distingue por su originalidad en el tema. Pasan los años -y los textos de marxistas que señalan que esa interpretación es equivocada- y los neorricardianos continúan con la cantinela. “Valor es tiempo de trabajo invertido”. ¿Por qué tienen necesidad de ocultar una cuestión tan elemental? Por supuesto, pueden decir que el concepto de valor de Marx es erróneo, o inútil, o lo que se les ocurra. Pero deberían hacerlo a partir de lo que planteó Marx, y no de lo que a ellos se les ocurre que debería haber escrito. Marx vuelve una y otra vez sobre la objetividad del valor, y por qué el trabajo necesita aparecer como propiedad “solidificada”. Toda la cuestión de la forma del valor, que en la teoría de Marx juega un rol clave, gira en torno a esta cuestión. Dado que los neorricardianos -a igual que Ricardo- pasan por alto el problema de la forma del valor, siguen confundiendo el concepto de valor de Marx con el de Ricardo. Pero aquí está la clave para comprender por qué el “marco teórico” de Marx tiene poco que ver con lo que Mongiovi dice que es el marco teórico de Marx.

Todo esto tiene consecuencias para la concepción dinero, las investigaciones de los mercados financieros, y el estudio de las crisis. Así, por ejemplo, en Marx el dinero es la necesaria encarnación del valor, ya que es el vehículo por medio del cual los trabajos concretos y privados se reducen a trabajo abstracto y social. Como tal, el dinero no es una mercancía más, aun tratándose de oro. En su forma material, el dinero encarna directamente valor, trabajo social, y como tal siempre está “validado”. De aquí se puede entender cómo se establecen relaciones simbólicas complejas entre el billete de curso forzoso y el oro (que sigue siendo un activo monetario). Pero esto es imposible si se pasa por alto la dialéctica del valor, y de la forma del valor. Recordemos que en Ricardo, al contrario de Marx, el dinero es una mercancía más, un numerario; por eso Ricardo pensaba que Inglaterra podía pagar sus deudas con oro o con trigo. La defensa de la teoría cuantitativa, y de la ley de Say, enlazan orgánicamente en Ricardo con su concepción del valor. ¿Cómo es posible entender estas cuestiones con el “marco teórico” de Marx que nos presenta Mongiovi? Por otra parte, en cuanto a los esquemas sraffianos el dinero también es una unidad de cuenta, simple un numerario; no tiene ninguna significación especial. Esto ha llevado a algunos sraffianos (sucede en el ámbito local) a mezclar, sin orden ni concierto, teorías monetarias diversas, porque son incapaces de presentar alguna alternativa coherente al planteo monetarista, o incluso a los marxistas. En cualquier caso, el marco teórico que Mongiovi atribuye a Marx, poco tiene que ver con estas cuestiones.



Algo similar ocurre con los mercados financieros. La posibilidad de la discrepancia entre forma y contenido del valor es una de las cuestiones más importantes a tener en cuenta. Por ejemplo, en el caso de los mercados accionarios, los precios de las acciones pueden despegarse de los fundamentos, relacionados con las ganancias de las empresas, durante períodos más o menos largos, dando lugar a burbujas o implosiones violentas. Estas dinámicas tienen relación con la autonomización relativa que opera la forma del valor con respecto al contenido. Pero esto de nuevo es imposible de entender si se pretende que la forma de valor no tiene “espesor” económico, y que por lo tanto se puede prescindir del análisis del valor, porque lo que importan son los coeficientes técnicos de producción. La interrelación entre contenidos y formas, con las consiguientes posibilidades de divergencias más o menos duraderas entre ambas, y reversiones bruscas, no son asimilables a este esquema. Las consecuencias de todo esto para la explicación de las crisis deberían ser evidentes.

  1   2   3   4   5

Similar:

Ultra-sraffianos iconUn fraude maxi ultra super premium
La circular tenía este encabezamiento y provenía del Premium Capital Appreciation Fund