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La Educación a Distancia en Colombia


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La Educación a Distancia en Colombia.




      1. Antecedentes de la Educación a Distancia en Colombia.


Al escudriñar los orígenes de la Educación a Distancia en Colombia hay que hacer alusión a un antecedente que marcó un hito en los inicios de esta modalidad. De manera creativa el religioso José Joaquín Salcedo apoyado de rudimentarios recursos técnicos favoreció la alfabetización de algunas comunidades históricamente olvidadas por el Estado. En ese sentido Arboleda (2010,) expresa que
hacia 1947, cuando aún la gente no terminaba de maravillarse del invento de la radiodifusión y apenas empezaban a instalarse en los hogares los primeros radio- receptores, al joven sacerdote que acababa de ser nombrado párroco de la pequeña población de Sutatenza, Boyacá, Colombia, se le ocurrió la brillante y sonora idea de emprender una experiencia de educación de adultos a través del rudimentario sistema de radioaficionados de su propiedad. (…) El rudimentario transmisor de radio-aficionado muy pronto se convirtió en la pequeña radiodifusora denominada “Emisora Cultural del Valle de Tensa” cuya sede era la misma casa cural.” (p. 53)
Esta experiencia radial no sólo sirvió para llevar el mensaje religioso, sino también ayudó para que las propias comunidades se organizaran y participaran en la superación de algunos problemas socioeconómicos como la ignorancia, la marginación y la pobreza.

Ante la falta de recursos como radio-transistores de las comunidades y la carencia de otros recursos técnicos, se organizaron grupos de trabajo comunitarios comprometidos en la formación integral. Para tal efecto se diseñó una estrategia pedagógica que congregaba cinco elementos curriculares: salud, alfabeto, cálculo aritmético, nociones de economía, y trabajo y espiritualidad. A lo que posteriormente se adicionarían nuevas áreas como la historia, la geografía, la organización y participación comunitaria y el liderazgo (Acción Cultural Popular, 1970).

Si bien es cierto, no era un programa oficial avalado por el ministerio de educación, ni mucho menos ofrecía títulos o grados, sí constituía una propuesta en las que miembros de una misma familia se reunían en un hogar campesino a recibir formación para el trabajo, la participación comunitaria y la superación personal y familiar. Dichas personas alfabetizadas, aunque sin formación pedagógica, servían de mediadora entre el profesor locutor y los estudiantes adultos que escuchaban las emisiones radiales. Esta experiencia exitosa se fue ensanchando a otras regiones gracias al apoyo de Radio Sutatenza y la cooperación de organizaciones nacionales e internacionales que apoyaban este tipo de iniciativa de educación y desarrollo popular. Esta iniciativa se convirtió con los años en una empresa educativa conocida con el nombre de Acción Cultural Popular ACPO, que agrupó diversos medios para el aprendizaje, como: La Cadena de Radio Sutatenza, el Periódico El Campesino, Biblioteca básica del campesino, Disco estudio de acetato, Casetes de audio, Cartillas, Videos y el Instituto de Formación de Líderes Campesinos del Valle de Tenza.

La propuesta creativa del presbítero Salcedo fue emulada posteriormente por diversos medios y escuelas radiofónicas de América Latina, Europa y África, tal fue el caso de Bolivia, Ecuador, México y España, las que más tarde se esparcieron por diversos rincones del mundo a través de ingeniosos modelos de educación popular como los del programa de teleducación de la Emisora Cultural y Radio Ecca en Islas Canarias, España, África Occidental de habla española. En Costa Rica fue impulsado por la cadena de radiodifusión educativa En República Dominicana fue promovida por la emisora comunitaria Radio Santamaría; este programa de educación popular también fue impulsado en Guatemala por el Instituto Guatemalteco de Enseñanza Radiofónica, en el Salvador por el Programa de Educación Básica y en otros países de latinoamérica fue apoyado por el Proyecto Radiofónico Fe y Alegría.

En el desarrollo de la Educación a Distancia en el país se debe resaltar el papel de varias instituciones y medios como la recién inaugurada la televisión nacional, el Fondo de Capacitación Popular (1954), quienes brindaron programas de primaria y bachillerato con soporte televisivo. En 1958 el Ministerio de Educación Nacional abrió programas de capacitación al magisterio, utilizando estrategias de Educación a Distancia. Para1968 la capacitación docente se hizo con base en el apoyo televisivo del Canal 11, hoy Señal Colombia (Salazar y Melo, 2013). Ese mismo año la Radiodifusora Nacional ofreció bachillerato por radio. En 1975, la División educativa de INRAVISIÓN crea el programa de coproducción con recursos didácticos para programas de educación básica y de bachillerato. Tras esa misma tendencia en 1977, el SENA impulsa el Centro de Formación a Distancia.

De acuerdo al informe de Arboleda, en el año 1973, la Universidad de Antioquia mediante Proyecto de Universidad Desescolarizada se convirtió en el primer claustro en brindar programas de formación profesional a distancia en Colombia. Se ofrecía el título de licenciatura en educación en las áreas de matemáticas, biología, química y español y literatura, lo que posibilitó la profesionalización de docentes de aislados municipios del departamento de Antioquia sin que implicara el desplazarse de sus lugares de domicilio ni de sus actividades cotidianas. Los módulos de autoestudio eran complementados con audio y video grabaciones que podían encontrar en los centros regionales donde también recibían asesorías telefónicas, tutoría presencial y realizaban actividades grupales.

Ese mismo año, la Universidad del Valle, en coordinación con la Secretaría Departamental de Educación, emprendió un sistema similar de profesionalización docente, tomando como base su organización, proyección y carreras ofrecidas.

En los inicios del setenta también se dio apertura al Programa Universidad Abierta de la Universidad Javeriana que brindaba cursos de capacitación a profesores de primaria y secundaria, amenizados por el programa de televisión “Educadores de Hombres Nuevos” presentado por el comunicador y sacerdote jesuita, Joaquín Sánchez, el que se emitía por los canales del Instituto Nacional de Radio y Televisión, Inravisión.

Hacia 1975 se inicia el primer programa de enseñanza a distancia de la Universidad de Santo Tomás con la desescolarización de la Facultad de Filosofía y Ciencias Religiosas apoyados bajo las experiencias del Ministerio de Educación.

Ese mismo año emprende labores el Instituto de Educación a Distancia de la Universidad de la Sabana la que aplicaba varias técnicas en las que se armonizaba el estudio autónomo durante los meses de enero a mayo y julio a noviembre. Se utilizaban textos impresos y encuentros presenciales con docentes tutores en las respectivas asignaturas del plan de estudios y se aprovechaba las vacaciones de mitad y fin de año. Este programa brindaba cinco carreras a distancia: Administración y Supervisión Educativa, Bellas Artes, Ciencias Sociales, Lingüística y Literatura, y Matemáticas y Física.

Esta corriente precursora de la educación superior a distancia en Colombia fue apoyada por el Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior ICFES, bajo la dirección de Pablo Oliveros Marmolejo y su equipo de trabajo quienes diseñaron, siguiendo los derroteros trazados por sus promotores, un Modelo Integral para las universidades concentrado en un proyecto de 8 etapas: Fijación de objetivos, Análisis de los proyectos existentes, Recolección y análisis de la información, Identificación de recursos existentes, Desarrollo del Modelo, Estudios de costo y financiación, Etapas de puesta en marcha y Evaluación del programa (MEN, 1974).

Para Arboleda (2013) este proyecto no debía progresar porque los encargados de ejecutarlo pretendieron aplicar el modelo de educación superior a distancia dentro del propio ICFES, lo que llevaba a que el órgano regulador y de fomento de las universidades resultara de un momento a otro convertido en una universidad más. De acuerdo al citado autor, las décadas de los años setenta y ochenta se constituyen en la época dorada de la Educación a Distancia, se progresó en el perfeccionamiento de los procesos de planeamiento y gestión de cursos, nacieron y se consolidaron en el mundo diversas universidades abiertas y a distancia. En el contexto de la decimosegunda Conferencia Mundial del Consejo Internacional de Educación por Correspondencia, ICCE, de Vancouver, Canadá, 1982, se crea el Consejo Internacional de Educación a Distancia ICDE con sede central en Oslo, Noruega.

En 1980 la Universidad de San Buenaventura con sede en Bogotá inicia programas de Licenciatura con la utilización de estrategias a distancia a través de Programa de Profesionalización docente y consecutivamente la primera especialización a distancia. En 1981, la Universidad del Sur (Unisur) inicia sus labores como prueba piloto de la Universidad Pública a Distancia. Hoy este claustro se conoce con la razón social de Universidad Nacional Abierta y a Distancia UNAD.

Colombia adopta oficialmente la modalidad a Distancia en 1982, como bandera de la política educativa nacional del gobierno del presidente Belisario Betancur (1982-1986). En este periodo se retomaron experiencias internacionales frente a la forma de organizar e impartir la Educación Superior a Distancia, así mismo se funda el Sistema de Educación a Distancia (SED) con un modelo educativo ajustado a las necesidades del país, se plantearon estrategias tendientes a la ampliación de la cobertura y la modernización del aparato educativo del país en cuanto a su flexibilidad, organización, financiación, administración e innovación pedagógica (Arboleda, 1983).

Este programa planteaba la democratización del servicio educativo con la ampliación geográfica y social de oportunidades de aprendizaje, intentaba apaciguar el temor al cambio, las dudas y prevenciones de algunos sectores frente las bondades de las innovaciones que encierra la desescolarización. En esa misma orientación se planeó diversificación de la oferta y el estímulo para la creación de nuevas carreras convenientes para el progreso del país, promoviendo la formación técnica profesional y tecnológica en regiones abandonadas del país.

Este novedoso ofrecimiento gubernamental que tuvo sus raíces en la década de los años setenta fue instada por la baja cobertura del sistema de educación superior y las dificultades de calidad y pertinencia, e inspirada por el potencial formativo de los medios de comunicación e instituciones educativas de varios continentes que irrumpieron de manera exitosa en esta modalidad educativa.

Los estudios de perfeccionamiento del inglés que el doctor Belisario Betancur adelantó en la Universidad de Londres, Inglaterra, le ayudaron no solo a su creciente personal y profesional, además como estudiante de la Open University socializó al país experiencias positivas del innovador modelo de educación superior a distancia, accedió a un curso de teoría económica donde se familiarizó con textos de autoestudio y encuentros tutoriales con docentes y participó en las emisiones didácticas de televisión educativa del Canal 3 de la BBC de Londres.

En distintos diálogos sostenidos por Arboleda con el presidente Betancourt, del que fue su funcionario en el Ministerio de Educación, aseguró que siendo candidato presidencial, éste viajó a Francia para conocer experiencias positivas del modelo de Universidad Abierta que los franceses habían adelantado en Senegal. Posteriormente conoció diversas experiencias latinoamericanas como las de la Universidad Estatal a Distancia de Costa Rica UNED y la Universidad Nacional Abierta de Venezuela UNA (Arboleda, 2013).

En esta empresa educativa el presidente Betancur se hizo acompañar de entendidos en esta materia, algunos funcionarios de su gobierno, entre otros: Rodrigo Escobar Navia y Jaime Arias Ramírez, Ministro de Educación; la Viceministra de Educación Clara Victoria Colbert de Arboleda; Humberto Serna Gómez, Director General del Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior ICFES; Alfonso Borrero S.J., Presidente de la Asociación Colombiana de Universidades ASCUN; Delfín Acevedo Restrepo, Director General de la Escuela Superior de Administración Pública ESAP; y Hernando Bernal Alarcón, primer rector de la Unidad Universitaria del Sur de Bogotá UNISUR, hoy Universidad Nacional Abierta y a Distancia UNAD.

Durante este periodo un número significativo de universidades públicas y privadas ofertaron programas de formación profesional a distancia, bajo la asesoría, fomento y coordinación del ICFES. Una gran variedad de instituciones de educación superior dieron aperturas a programas a distancia como respuesta la convocatoria del ICFES, entre otras, la Escuela Superior de Administración Pública (Bogotá), Instituto Tecnológico Pascual Bravo (Medellín), Instituto Politécnico Jaime Isaza Cadavid (Medellín), Universidad Surcolombiana (Neiva), Universidad de la Amazonía (Florencia), Universidad del Tolima (Ibagué), Universidad del Quindío (Armenia), Universidad de Cartagena (Cartagena), Universidad del Magdalena (Santa Marta), Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (Tunja), Universidad de San Buenaventura (Bogotá), Universidad de la Sabana (Bogotá), Pontificia Universidad Javeriana(Bogotá), Fundación Universitaria Católica de Oriente (Bogotá) y Fundación Universitaria Luis Amigó (Medellín).

A esta lista de universidades con modalidad a distancia se sumaron : la Universidad de Pamplona (Pamplona), Universidad Francisco de Paula Santander (Cúcuta), Universidad de Córdoba (Montería), Universidad Antonio Nariño (Bogotá), Universidad Cooperativa de Colombia (Bogotá), Universidad de Caldas (Manizales), Corporación Universitaria del Caribe (Sincelejo), Universidad del Cauca (Popayán), Universidad Militar Nueva Granada (Bogotá), Universidad EAN (Bogotá), Corporación Universitaria Remington (Medellín), Corporación Unificada Nacional de Educación Superior (Bogotá), Fundación Universitaria San Martín (Bogotá), Universidad Industrial de Santander (Bucaramanga), Instituto Superior de Educación Rural (Pamplona), Universidad de los Llanos (Villavicencio) y Universidad Mariana (San Juan de Pasto).

Un estudio de la Educación Superior a Distancia en Colombia hecho por Salazar y Melo (2013) soportado en datos estadístico del ICFES, UNAD, ACESAD de los años 1984-1997, 1998-2004 y 2007 sostiene que:


Colombia muestra un significativo desarrollo desde mediados de la década de los años setenta, antes de su oficialización como política gubernamental (1982-1986). Para 1986, un número de 54 instituciones de educación superior ofrecieron uno o varios programas a distancia, cifra importante como respuesta a la convocatoria del Gobierno de entonces, interesado en fomentar la Educación a Distancia como modo de contribuir a la equidad social educativa. Para 1990, el número de instituciones era de 40 y para el año 2000, sólo 35 mantenían la oferta de algunos programas a distancia. (p.95)
Ese mismo informe revela que en la década de los noventa, siete universidades públicas (Universidad del Tolima, Universidad de Cartagena, Universidad del Magdalena, Universidad de Pamplona, Universidad Tecnológica y Pedagógica de Colombia, Universidad del Quindío y Universidad de Córdoba) y cinco instituciones de educación privadas (Universidad Santo Tomás, Universidad Antonio Nariño, Fundación Universitaria Luis Amigó, Fundación Universitaria Juan de Castellanos y Universidad Católica del Norte) llegaron a contar en sus Programas a Distancia con una población estudiantil mayor al conjunto de la matrícula de estudiantes en programas presenciales. Así mismo, dos instituciones de educación superior que nacieron como Instituciones a Distancia, migraron posteriormente a la Educación presencial, manteniendo algunos pocos Programas a Distancia.

Un numero elevadísimo de instituciones de educación superior con Programas a Distancia, aplicó una metodología centralizada en el material didáctico o módulo impreso en papel, bajo la orientación de tutores, quienes actuaban desde los Centros Regionales de Educación a Distancia (CREAD) de las universidades, así como también prepararon el diseño y aplicación de evaluaciones presenciales y el desarrollo de prácticas o laboratorios tradicionales para los respectivos programas (Salazar y Melo 2013).

En la actualidad algunas universidades con Programas a Distancia han venido migrando sus programas a programas virtuales como respuesta a la política de fomento de la Educación Virtual promovida por el Ministerio de Educación Nacional a través de convocatorias públicas y a través de incentivos económicos. El citado autor, afirma que otras instituciones han concurrido al diseño y oferta de programas virtuales motu propio con miras a su reconocimiento ante a las actuales exigencias educativas globales. La mayoría de estos centros universitarios ha establecido diversas tipos de organización para el diseño y desarrollo de la educación virtual, un número considerable cuenta con plataformas tecnológicas en algunos casos privadas o en otros casos de software abierto, como base para el impulso de los programas virtuales.

En el periodo (2002-2010), el Ministerio de Educación Nacional, promovió como política de gobierno el fomento de la educación virtual, a través de convocatorias para la provisión de estímulos a las instituciones con el objetivo de virtualizar programas a distancia y programas presenciales. Esta política estuvo acompañada de la creación de una nueva normatividad en la que se instituye las diferencias entre la Educación a Distancia y la educación virtual, como base para exigir la obtención de registros calificados diferenciados para los programas a distancia y para los programas virtuales (Decreto 1295, 2010)

El desarrollo de los procesos formativos en ambientes virtuales ha acrecentado el número de centros de educación superior que ofrecen programas a distancia o virtuales. Hasta hoy se cuentan con 60 instituciones. Es pertinente precisar que sólo el 5% del total de los programas de formación superior tienen registros calificados como programas a distancia, y el 12% del total de la matrícula universitaria corresponde a Educación a Distancia.

El Ministerio de Educación Nacional es la principal entidad encargada de ejercer funciones de inspección, vigilancia y fomento, en procura del mejoramiento y aseguramiento de la calidad de la educación Superior, las cuales de alguna forma es compartida con el Viceministerio de Educación Superior, la Dirección de Calidad, la Dirección de Fomento, la Subdirección de Apoyo a la Gestión de las Instituciones de Educación Superior, la Sub-dirección de Inspección y Vigilancia, la Comisión Nacional de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior –CONACES- el Consejo Nacional de Acreditación–CNA- y el Organismo Asesor de Política de Educación Superior “Consejo Nacional de Educación Superior – CESU” entre otras entidades.

Con miras a superar los déficits de baja cobertura y los problemas de inclusión social en la educación superior del país, se han incrementado considerablemente el número de programas de la oferta académica. Según Alvarado y Calderón (2013) en el año 2002 existían 4.201 programas de pregrado (1.441 en instituciones oficiales y 2.760 en privadas) y 2.229 programas de posgrado (especializaciones, maestría y doctorado) de los cuales 775 en instituciones oficiales y 1.454 en privadas. A pesar de los avances significativos, se admite que las metas en materia de cobertura se han visto obstaculizada por los altos costos de la matrícula semestral inaccesible al presupuesto de muchas familias colombianas con el agravante que las oportunidades de acceso a la educación están centralizadas en la zona Andina y algunas capitales de la zona central del país. En ese mismo sentido, se asegura que los centros de Educación a Distancia no logran impactar de manera considerable los indicadores de matrícula, acceso y permanencia.

Según los datos del SNIES el 67.1% de los estudiantes matriculados en los diversos programas académicos de pregrado y posgrado se concentran en cinco entes territoriales: Distrito Capital de Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca, Atlántico y Santander. Bogotá registró las mayores cifras de estudiantes matriculados entre el 2002 y el 2009, agrupa más del 33% de la matrícula nacional. Debido a su mayor densidad de población y actividades económicas, estos centros urbanos concentran la mayor oferta de formación profesional, en ellas se halla el 72% de las instituciones de educación superior del país, clasificadas así: Bogotá cuenta con 107 Instituciones de Educación Superior (39%), Antioquia con 37 (13%),Valle con 29 (11%), Atlántico con 13 (5%) y Santander con 12 (4%).

De acuerdo a la modalidad, los programas de educación superior y en particular el de la Educación a Distancia presentó los siguientes datos:


  • Programas en modalidad Presencial 10.002 92.34

  • Programas en modalidad a Distancia tradicional 563 5.20

  • Distancia Virtual 266 2.46

  • Sumatoria 10.831 100.

En esa dinámica de apoyo al uso de las nuevas tecnologías, el gobierno nacional viene estimulando a las instituciones que adopten planes coherentes de aplicación de las TIC para desarrollar programas de e-learning sostenibles, validadas y certificadas internacionalmente, al igual que procesos de formación docente en el uso de plataformas, herramientas interactivas, elaboración de material didáctico digital y acompañamiento tutorial a estudiantes virtuales.

Son innegables los esfuerzos que han realizado las instituciones de educación superior públicas y privadas en materia de ampliación de cobertura con calidad y pertinencia en la modalidad de Educación a Distancia y Virtual, admite que la matrícula no superaba el 10% entre los años 2002 al 2006. En el año 2007 se presentó una progresiva adopción de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación destinada a la formación en instituciones de educación superior, lo cual ha posibilitado la virtualización de la oferta académica. Se asegura que la cobertura se ha ampliado a entes territoriales que en el pasado presentaban baja participación, como el caso del Meta, Guaviare, Caquetá, Magdalena, Córdoba, Sucre, Bolívar, Risaralda y Huila, entre otros.

Como muestra del impacto social de esta modalidad educativa en materia de ampliación de cobertura, el Ministerio de Educación Nacional registra 147 programas aprobados con más del 80% de virtualidad. En este sentido, para incentivar la formación profesional en entornos virtuales, el Ministerio de Educación Nacional, en el marco de las estrategias del sistema de innovación en el uso de las TIC con fines educativos, promueve el aprendizaje docente, el acceso a la tecnología y la creación de contenidos digitales. El gobierno nacional tenía como meta hacia el 2014 contar con 300 registros calificados de programas virtuales el país.

Por otra parte, Alvarado y Calderón (2013) presentan algunos datos en los que se tipifican rasgos comunes del perfil de los estudiantes nacionales que se matriculan en los programas académicos de la modalidad a distancia, basado en la edad promedio, situación laboral, estado civil, expectativas dentro de su proyecto de vida y estilos de aprendizaje, entre otros aspectos. En ese sentido, puntualizan que:



  • El promedio de su edad es de 25 años, tendiendo ésta a reducirse dada la preferencia de la gente joven al manejo de nuevas tecnologías de la información y la comunicación, TIC.

  • En términos generales buscan profesionalizarse en carreras afines al campo donde laboran o al que desean vincularse.

  • La tendencia de género por lo regular señala que la composición de estudiantes es de un 53% de hombres frente a un 47% de mujeres, la cual tiende a cambiar; los estudios más recientes muestran que un 60% de los matriculados son del género femenino y el 40% restante corresponde al género masculino.

  • Los estudiantes tienen obligaciones familiares y se costean por su propia cuenta los estudios.

  • Están dispuestos a sacrificar los fines de semana y algunas horas de la noche de lunes a viernes, para dedicarse a las múltiples obligaciones académicas y culturales propias de la formación desescolarizada.

  • Tienen estilos de aprendizaje inclinados hacia la autonomía, autogestión, sentido de responsabilidad en cuanto al aprovechamiento y utilización del tiempo disponible para el estudio.

Frente al impacto social, empresarial y económico de los programas de educación superior a distancia, se asevera que la población beneficiaria de este servicio se ubica en los estratos dos y tres principalmente, con alguna incidencia social del estrato uno, concretado a través de un procedimiento especial de estímulos de financiación y crédito educativo. De lo anterior se puede inferir que los estratos a los que va dirigida la Educación Superior a Distancia en Colombia, representan el 80% de la población total del país, lo cual se corrobora con los datos del último Censo Nacional del DANE, 2005. El estrato dos corresponde al 36% de los colombianos, en el estrato tres está el 31% de la población del país y el estrato uno representa el 17% de la población total. El informe asegura que el impacto socioeconómico de esta modalidad no sólo beneficia a la persona que recibe la formación profesional sino que también trasciende a su núcleo familiar.

Como señales de optimismo se admite que la progresiva oferta de formación profesional a Distancia y Virtual, está favoreciendo de manera significativa la ampliación de la cobertura en la educación superior. Ayuda a superar problemas de marginalidad, exclusión social e inequidad con especial atención a los estratos uno, dos y tres de los barrios marginados de las zonas urbanas, en ciudades medianas y pequeñas de regiones lejanas en donde no existe la presencia de la educación superior. Para el logro de tal fin, se debe articular, complementar y auxiliar las políticas públicas nacionales y territoriales de conectividad, tecnología, comunicación e innovaciones pedagógicas en alianza estratégica por la apropiación y uso de tecnologías apropiadas.




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