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Seccion fija: Economía Nacional



NUMERO: 63

FECHA: Julio-Agosto 1994

TITULO DE LA REVISTA: Violencia y Derechos Humanos

SECCION FIJA: Economía Nacional


AUTOR: José Vargas Mendoza [*]

TITULO: El Reendeudamiento Externo de México (1988-1993) [**]

ABSTRACT:


La deuda externa de México continúa siendo un problema, y dejará de serlo en la medida en que sea resuelto el problema de su crecimiento económico y el déficit en cuenta corriente de su balanza de pagos. Sólo bajo esas circunstancias podrá decirse que el endeudamiento externo es un problema secundario.
Para vencer ambos problemas, el gobierno mexicano necesita profundizar la modernización de la planta productiva, dar impulso a las exportaciones e impulsar la entrada de capitales que se canalicen a la inversión de proyectos productivos.
TEXTO:
Introducción
México atraviesa actualmente por una nueva etapa de su endeudamiento exterior, que se caracteriza por un flujo continuo de recursos provenientes, en su gran mayoría de fuentes privadas por mediación, básicamente, de los mercados secundarios (emisión de bonos), que sirven para apuntalar su reestructuración económica.
En ese contexto, nuestro país ha vuelto a ser sujeto del crédito voluntario internacional, haciendo que el volumen de su deuda externa aumente considerablemente, sólo que en condiciones distintas a las imperantes a principios de los años ochentas, pero sin dejar de constituir todavía un peligro para la acumulación capitalista.
Nuestro trabajo se centra en estudiar las condiciones que permiten el acceso al crédito externo a México, así como las repercusiones macroeconómicas del endeudamiento exterior sobre el conjunto de la economía.
Las nuevas condiciones del proceso de reendeudamiento exterior de México
Como se sabe, la crisis económica internacional de los años ochenta, obligó a los gobiernos y empresas del mundo a emprender cambios estructurales que no sólo afectaron la forma de intervención de los Estados en la actividad económica, sino que modificó la modalidad de inserción de las economías nacionales al mercado mundial y propagaron la revolución tecnológica en los sectores más avanzados de la producción. [1] Este proceso de reestructuración también afectó al sistema financiero de los países industriales y en particular a la banca, obligándolos a realizar profundas transformaciones para hacer más competitivo y eficiente el crédito internacional.
La reestructuración financiera mundial se tradujo en fenómenos como la desregulación de los mercados, el desarrollo de nuevos instrumentos financieros y la introducción de nuevas técnicas operativas aportadas por la revolución de la informática. [2] A la par, la banca internacional enfrentó los problemas propios de la actividad financiera como son los fenómenos derivados de la crisis del endeudamiento internacional de los años ochentas (reestructuración de deudas, condonación de deudas, provisión contra los riesgos de las deudas incobrables, etc.), las pérdidas ligadas a los malos negocios que representaron las operaciones de apalancamiento de las fusiones y adquisiciones, así como los problemas vinculados a los negocios con el sector de bienes raíces, principalmente en Estados Unidos, Japón y Gran Bretaña, sin dejar de lado, los recortes de personal y el cierre o venta de subsidiarias en el exterior que ya no eran rentables para algunas entidades financieras. [3]
Uno de los aspectos más interesantes de la reestructuración del sistema financiero mundial, fue el retorno a los circuitos financieros de algunos países en vías de desarrollo, siendo un aspecto sobresaliente en ellos la llegada de recursos financieros. Ver Cuadro 1. Esta cuestión no puede considerarse al margen de los procesos más generales de reestructuración y modernización del conjunto de esas economías.
Cuadro 1. Préstamos Recibidos por los Países en Vías de Desarrollo en el Período 1988-1992[H-]
Para el caso de México, la reapertura del crédito voluntario internacional viene a representar el reconocimiento de la banca transnacional y de los inversionistas extranjeros, a los esfuerzos que está realizando el país por dar salida a la crisis estructural que padeció desde los años setentas. [4] Estos nuevos préstamos están siendo utilizados para modernizar a la planta productiva de las empresas públicas y privadas, así como para ampliar la infraestructura básica del país en comunicaciones y transportes de cara a la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y Canadá. Dentro de este contexto, conviene precisar la nueva modalidad de endeudamiento exterior que están utilizando los agentes económicos de nuestro país.
La nueva modalidad del endeudamiento externo de México
México gozó durante los años setentas y hasta el segundo semestre de 1982, preferentemente del crédito internacional por mediación de los organismos multilaterales, los gobiernos centrales del extranjero y la banca privada. Créditos que fueron otorgados a través de préstamos directos, crédito comercial o emisión de bonos. [5] Sin embargo, a partir de que estalló la crisis del endeudamiento internacional en la que entró México en agosto de 1982, el otorgamiento de créditos, así como la colocación de bonos de entidades públicas y privadas del país se paralizó, como resultado de la pérdida de confianza en las perspectivas económicas que ofrecía nuestra nación a los inversionistas internacionales.
Desde ese entonces, México no tuvo acceso al crédito voluntario internacional, que sólo fue reanudado a partir de 1988 y comenzó a tomar fuerza desde junio de 1989 a través de la emisión de bonos, [6] y está llamado a ser la forma más importante de financiamiento internacional para las empresas públicas y privadas en los próximos años por las ventajas que representa como forma de financiamiento para los participantes. [7]
Este mercado lo conforman los prestatarios quienes son regularmente grandes empresas monopólicas internacionales, gobiernos soberanos, la banca privada internacional, la banca multilateral (Banco Mundial, BID, etc.). Los prestamistas en bonos, son los inversionistas en fondos de renta fija, fondos de pensiones, sociedades mutualistas, aseguradoras, personas físicas así como las grandes empresas, los gobiernos y la banca privada y los organismos de banca multilateral.
Se trata de instrumentos en los que el prestatario puede obtener financiamiento a largo plazo, a tasas flotantes o fijas. Este préstamos puede resultar más flexible y a menor costo que el que otorga un banco comercial. Además, de que el banco emisor puede otorgar créditos sin arriesgar sus propios fondos en el largo plazo, como ocurre en el caso de los préstamos, contando con la ventaja de cobrar varias comisiones por colocar la emisión.
Otras ventajas para el banco emisor están dadas por el hecho de que sólo arriesga su propio capital en el curso del período de suscripción y sólo bajo el supuesto de que la colocación se realice en condiciones difíciles del mercado. Pueden darse casos en que el banco emisor decida adquirir los bonos arriesgando su capital, pero sólo por el tiempo que los mantenga en su portafolio. También cuentan con la ventaja de que pueden variar su posición de bonos mediante operaciones en los mercados de valores, cosa que no sucede con los préstamos de la banca comercial, en tanto no son objeto de operaciones en los mercados secundarios.
Una ventaja más para el agente colocador, lo representa la forma de pago de los intereses y del principal, pues ambos son pegados a tiempo por el emisor, en tanto los préstamos de la banca comercial se ven en muchas ocasiones involucrados en difíciles condiciones de negociación con los prestatarios, para desembocar en ocasiones en moratorias, como ocurre desde hace varios años con la deuda de muchos países en vías de desarrollo. [8]
Para México, esta modalidad de financiamiento internacional, comenzó a tomar importancia desde 1989, pues en ese entonces, varias empresas públicas y privadas de nuestro país empezaron a emitir bonos en los mercados de capitales externos.
Las primeras colocaciones importantes fueron realizadas por el Bancomext, en el curso de 1989, Telmex y Gemex. Pero el mercado se volvió importante para las empresas públicas y privadas, así como para las entidades gubernamentales de México, desde 1990, año en que concurrieron un mayor número de ellas a la emisión de bonos, tal como se ilustra en el Cuadro 2.
Cuadro 2. Empresas Privadas y Entidades Gubernamentales que han Colocado Bonos y Papel Comercial en los Mercados Internacionales de Capitales. 1989-1993 (I)[H-]
Cuadro 2. Empresas Privadas y Entidades Gubernamentales que han Colocado Bonos y Papel Comercial en los Mercados Internacionales de Capitales. 1989-1993 (II)[H-]
En el período que va de 1991-1993, es cuando mayor trascendencia tuvo la emisión de bonos para nuestro país, pues en 1991, el total emitido fue de 3,851.1 millones de dólares, para 1992, tuvo un valor de 6,883.7 millones y finalmente, para 1993, la cifra representa un total de 13,910.6 millones de dólares, destacando por su participación en este último año, entidades públicas como el Bancomext, que encabeza en importancia la emisión de bonos por la cantidad de 2,180.8 millones de dólares, le sigue Pemex con un valor de 1,543 millones de dólares, Nafinsa con 1,084.8 y la CFE con un valor de 400 millones de dólares, etc.
En términos de la empresa privada, destaca la emisión realizada por Banamex por 1,795 millones de dólares, le sigue el grupo Gemex con 1,550 millones, y Bancomer con 1,050 millones de dólares, etc. (ver nuevamente Cuadro 2).
Desde el punto de vista de los plazos de colocación, la situación ha variado, pues en las primeras emisiones, que ocurrieron en 1988, cuando Operadora de Bolsa dirigió la colocación de bonos a 2 años de una cadena hotelera (grupo posadas), y en 1989, la primera emisión del Bancomext se realizó a plazo de 5 años. Esta información la hemos elaborado en base a las fuentes del Cuadro 2.
Pero en promedio, puede decirse, que los plazos de colocación han sido desde entonces de 5 años, para la mayoría de las empresas. En términos de la tasa de interés que devengan los préstamos obtenidos vía emisión de bonos, la situación también ha variado, pues mientras en 1989, el Bancomext pagó un cupón de 10.25%, en 1993, paga arriba de 7%. (Información en base a fuentes del Cuadro 2).
El único grupo que ha conseguido la tasa de interés más baja del mercado, ha sido el grupo Garso que en 1992 logró la colocación de bonos a 6% anual.
En términos generales, el cupón que pagan los bonos emitidos en 1993, ha descendido para el grueso de las colocaciones, en comparación con los años anteriores. Este fenómeno se ha correspondido con el descenso de las tasas de interés en los principales mercados financieros del mundo. Tendencia que ha favorecido a las emisiones de las empresas mexicanas, entre las que destacan el Bancomext, Pemex, Nafinsa, Banobras y Bancomer, como puede verse en el Cuadro 2.
En términos de la calificación de los valores que emite México en el exterior, éste ha ido en ascenso, pues mientras en las primeras emisiones el país aún era considerado como de riesgo para la inversión. En cambio después de cerca de 5 años de haber retornado al mercado voluntario de capitales, algunas empresas han logrado el reconocimiento de los inversionistas, y ha producido que algunas agencias calificadoras revaloren las emisiones de mexicanos en el exterior. Tal es el caso de la agencia Duff and Phelps Credit Rating Col. con sede en Chicago, Illinois, que otorgó el "Grado de Inversión" a todos los valores que emite Nafinsa en los mercados internacionales tanto dólares como en pesos. Otro tanto aconteció con Banamex que le fue dado el "Grado de Inversión A" por la agencia calificadora Standar and Poor's a sus certificados de depósitos, denominados en pesos y a largo plazo.
También recibió de la misma agencia el "Grado de Inversión A-1 " por sus pagarés a corto plazo denominados en pesos en los mercados norteamericanos. Otro tanto aconteció con Pemex que recibió el "Grado de Inversión A" por Standard and Poor's a sus operaciones de bonos en ese mismo país.
Desde el punto de vista del país en su conjunto, las agencias calificadoras estaban hacia finales de 1993 en la perspectiva de otorgarle el grado de inversión, sin embargo, esta calificación se mantiene en suspenso a raíz de los acontecimientos que sucedieron en el estado de Chiapas desde el primer día del mes de enero del año en curso con el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). [10]
Comparativamente con otros países de la región latinoamericana, la calificación de Standard And Poor's y Moody's para México es la siguiente, conforme el Cuadro 3.
Cuadro 3. Calificación Crediticia en Latinoamérica. Agencias[H-]
En cuanto las razones que se esgrimen como causa del creciente endeudamiento externo de las empresas privadas y públicas en el mercado externo está la diferencia que existe entre las tasas de interés internas y las del exterior, pues mientras en México las tasas activas alcanzan niveles de más de 30%, en los Estados Unidos apenas son del orden del 6% con la ventaja de que los costos de intermediación bursátil son menores para las empresas que colocan sus acciones por medio de las casas de bolsa de ese país. [11] Pero aún cuando los diferenciales de las tasas de interés en términos reales, puede ser una causa por la que se recurre al crédito externo, existen otras de mayor peso como veremos en el siguiente apartado.
Las razones del proceso del reendeudamiento externo de México
Como ya señalamos, México volvió a ser sujeto del crédito voluntario internacional a partir de 1988, [12] pero desde 1990, la deuda externa del país ha venido creciendo a pasos agigantados, particularmente la deuda contratada por el sector privado no bancario y el sector bancario privado (ver Cuadro 4).
Cuadro 4. Deuda Externa Desglosada de México 1980-1993. (Saldo al Final de Cada año). Millones de Dólares[H-]
Tomando como referencia histórica el año de 1980, en él se observa, conforme el Cuadro 4, que la deuda del sector privado no bancario representaba un saldo total de 16,900 millones de dólares, pero a partir de 1988, el monto de la misma descendió drásticamente al pasar de 7,114 millones de dólares a sólo 4,969 en 1989. Las razones de tal descenso deben hallarse en el fuerte apoyo que ofreció el gobierno federal a los grandes grupos monopólicos a partir de la crisis del endeudamiento internacional de 1982. Pues para evitar la quiebra de muchas empresas endeudadas con el exterior, el gobierno mexicano formuló el programa de conversión de pasivos externos del sector privado denominados en moneda extranjera a pesos, e incluyendo parte de los recursos dentro de la deuda pública externa (Ficorca). Otro factor que permitió que la deuda privada se redujera estuvo determinado por la reestructuración de las empresas privadas mediante el impulso que significó la obtención de una suma cuantiosa de recursos financieros por mediación de la bolsa de valores, particularmente de 1985 a 1987. Pero sobre todo, a raíz del crack bursátil de octubre de 1987, en el que lograron recursos que los han destinado a la modernización de sus equipos, a la expansión y diversificación de sus negocios, sin depender excesivamente del financiamiento externo en ese período. No debe olvidarse también, que muchos de estos grupos financieros, detectan el control de ramas dinámicas de la acumulación vinculadas a la exportación y que les ha permitido allegarse recursos para reestructurar sus procesos productivos.
Pero a partir de 1990, la deuda privada no bancaria, tomó nuevamente un curso de crecimiento exponencial, pues de un saldo de 8,182 millones de dólares que tenía en 1990, pasó a 24,360 millones en 1993.
Las razones de este crecimiento están estrechamente vinculadas a las necesidades de modernización de la planta productiva de las empresas privadas, tanto nacionales como extranjeras, a los objetivos de expansión en otros sectores, así como a las alianzas estratégicas que están realizando la mayoría de los grupos monopólicos de nuestro país con empresas del exterior, de cara a las oportunidades que brinda la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre México, los Estados Unidos y Canadá, sin olvidar desde luego, el aprovechamiento que representa para ellas, la obtención de créditos del exterior a tasas reales de interés más bajas de las que podría ofrecer el mercado nacional, tal como ya planteamos en el punto 3.
En el caso de la deuda bancaria privada, las razones de su crecimiento, sobre todo a partir de 1991, tienen que ver con la escasez relativa de capital que se ha presentado en el mundo, desde principios de los años noventas, derivadas de las exigencias de financiamiento por la profundización de las reformas económicas emprendidas en el conjunto de la economía mundial, por un lado, por otro. por la reestructuración financiera que emprendieron los bancos en el mundo vinculadas a la introducción de la informática y la telemática, a los malos negocios que significaron las deudas del tercer mundo, la crisis del sector de los bienes raíces, así como los apalancamientos y las fusiones, tal como señalamos en el punto 1. Todo este proceso, implicó para los bancos en el mundo, mayores volúmenes de inversiones, dentro de sus propias esferas, lo que retardó el financiamiento a la acumulación en otros ámbitos.
La economía mexicana y el sistema financiero de nuestro país no escaparon de este proceso, en particular el sector bancario. Pues como se recordará, en el curso de 1991, se presentó una escasez muy aguda de liquidez en nuestro país, que obligó al gobierno a saldar una parte importante de su deuda interna [13] como mecanismo que pretendía dotar de dinero líquido al sistema bancario pero además, las propias exigencias de financiamiento derivadas del proceso de reestructuración de la planta productiva del país obligó a los bancos a canalizar enormes montos de recursos que tuvo como contrapartida el endeudamiento excesivo de sectores de la agricultura, el comercio, la industria y los servicios que tienen en jaque al sistema bancario nacional, con las denominadas carteras vencidas, particularmente del sector agrícola. [14]
El endeudamiento bancario, también debe vincularse a las necesidades de recursos financieros que significó la compra de las sociedades de crédito al gobierno por parte de los empresarios banqueros. [15]
Como se recordará, el sector privado adquirente de los bancos, tuvo que desembolsar una cantidad muy fuerte de dinero en la compra de los 18 grupos bancarios que estaban en manos del gobierno, el cual se realizó en un lapso relativamente corto. El costo total de esta reprivatización fue de aproximadamente 12,200 millones de dólares en cerca de año y medio. [16] En algunos casos tuvo que recurrirse al endeudamiento externo para saldar parte de la compra de éstos.
El endeudamiento de la banca comercial, también está vinculado al aprovechamiento de las menores tasas de interés imperantes en el exterior, para conseguir financiamiento a costos más bajos para complementar las exigencias de capitalización decretadas por el gobierno, [17] así como para financiar proyectos del sector privado.
Con lo que respecta a la deuda pública externa,el comportamiento de ésta ha sido más hacia el desendeudamiento, pues mientras en 1988, tenía un saldo de aproximadamente 81,000 millones de dólares, para 1993, es sólo de 78,747 millones de dólares (Ver Cuadro 4).
La política del gobierno en materia de deuda pública externa, ha sido en los últimos años, hacer que ésta tienda hacia el descenso, proyecto que fue enarbolado dentro del marco de reestructuración global de la economía de México, con la puesta en vigor del Pacto de Solidaridad Económica en diciembre de 1987. Como se recordará, una de las demandas del sector privado para enfrentar de forma conjunta la salida de la crisis de la economía mexicana era en el sentido de plantear al gobierno la necesidad de reducir la deuda externa del sector público. Para ello, se solicitó a la banca privada internacional, renegociar la deuda pública externa dentro del denominado Plan Brady, [18] al cual se llegó a un acuerdo de principio el 23 de julio en 1989, formalizándose la reducción de la deuda externa del sector público en 1990, logrando los siguientes acuerdos, sobre un monto de 48,500 millones de dólares:
a) Por el mecanismo de reducción del principal a una tasa de descuento del 35% se logró una condonación de 6,959.8 millones de dólares.
b) Por canje de deuda a bonos de 30 años a una tasa de interés fija de 6.25% se reestructuró un monto de 22,795 millones de dólares.
c) El 12% de los acreedores tomó la opción de prestar más dinero fresco durante cuatro años, con lo que obtuvieron 1,455 millones de dólares.
d) Conversión de deuda en inversión por un monto de 3,500 millones de dólares en cuatro años.
La conversión en inversiones de una parte de la deuda externa del sector público ha sido un mecanismo para aligerar el volumen de la deuda que se tiene contratada con el exterior, de 1989 a 1992, el monto global de reducción por esta vía fue de 3,500 millones de dólares. Otra estrategia utilizada ha sido la cancelación de deuda como ocurrió el 10 de junio de 1992, cuando el gobierno dispuso de 7,171 millones de dólares del Fondo de Contingencia, para reducir el monto de la deuda pública externa.
Sin embargo, con todo esta estrategia de reducción, también se ha generado la exigencia de mayores recursos externos para el sector público, que han sido demandadas principalmente por Pemex, Nafinsa, Banobras, Comisión Federal de Electricidad, el Bancomext, así como el propio gobierno, a través de la emisión de bonos, tal como se indica en el Cuadro 2, como también por préstamos directos otorgados por la banca comercial del exterior, de organismos multilaterales, así como gobiernos centrales, particularmente a Pemex.
Las exigencias de financiamiento externo para el gobierno mexicano están determinadas, por un lado, para desarrollar la infraestructura en comunicaciones y transportes, así como la modernización de muchos servicios que aún están en manos del gobierno, como las telecomunicaciones. Destaca la importancia que tiene el desarrollo de un sistema moderno de carreteras, puentes, así como la modernización de los puertos mexicanos, de cara a la puesta en marcha desde el 1o. de enero de este año del TLC. Por otro, de la necesidad que tiene para algunas de las empresas que cumplen un papel relevante en el desarrollo de la industrialización de nuestro país, como la Comisión Federal de Electricidad y Pemex, en el sentido de que necesitan dinero fresco para reponer una parte de sus equipos avejentados.
Pero, con todo y que la deuda externa total de nuestro país esté creciendo, su dimensión tiene que analizarse desde otra óptica en relación al período de los ochentas, como veremos a continuación.
Las repercusiones macroeconómicas de la deuda externa de México
Una inquietud imperante en los medios empresariales, entre analistas financieros y los partidos de oposición en México, gira en torno a las repercusiones que generará el endeudamiento externo reciente sobre la economía de nuestro país. La atención se centra en relación al rápido crecimiento de su monto total, concibiéndola como un foco rojo para la estructura económica, en el marco de la recesión que se inició desde el primer semestre de 1992, y que ha afectado profundamente el comportamiento de los principales indicadores económicos.
Pareciera ser que detrás de esta discusión, se intenta saber si el actual nivel de endeudamiento externo, constituye ya un problema para las condiciones de la economía de México y si la tendencia desembocará, inevitablemente en otra crisis de la deuda externa de proporciones semejantes a las de agosto de 1982. [20]
Para intentar aclarar el panorama que presenta el nivel del endeudamiento externo de México, vamos a describir someramente la relación entre el Producto Interno Bruto de México con respecto a la deuda externa total del país. Ver Cuadro 5.
Cuadro 5. Relación Entre la Deuda Externa Total y el PIB de México[H-]
Para hacer la conversión del PIB a dólares corrientes se tomó el promedio del tipo de cambio libre del fin de cada período publicado por el Banco de México en los Indicadores Económicos del mes de mayo de 1993.
Tal como se muestra en el Cuadro 5, los años en que la deuda mantuvo un porcentaje elevado con respecto al PIB, fue el período de 1982 a 1988. Etapa en la que el ajuste estructural de México presentó su mayor agudeza, derivado tanto de la recurrencia de la crisis estructural en 1982, como de la implementación de la política de reestructuración emprendida por el gobierno de Miguel de la Madrid desde 1983.
En ese período, el esfuerzo gubernamental se enfocó fundamentalmente a la reforma del Estado, a través del saneamiento de las finanzas públicas, la reprivatización de las empresas del gobierno, así como a profundizar la apertura comercial de México al mercado mundial suprimiendo los permisos previos por los aranceles. [21] También se siguió una política de contracción del crédito y de subvaluación del tipo de cambio, que por un lado, tendió a deprimir los niveles de la actividad económica, y por otro, promoción las exportaciones mexicanas, haciéndolas competitivas por mediación del mecanismo cambiario, al tiempo que las importaciones cayeron drásticamente, paralizando en parte, la planta productiva del país, todo ello se expresó en un estancamiento del crecimiento económico y del volumen de la producción, que medida en dólares corrientes, pasó de aproximadamente 250 mil millones de dólares en 1981, a un monto aproximado de 170 mil millones de dólares en 1988. Por esas razones la relación deuda/PIB fue muy alta en el período de 1982-1988 (ver Cuadro 5).
Pero a medida que tomaron curso las políticas de modernización del gobierno mexicano, el producto interno bruto repuntó nuevamente, y a partir de 1988, comenzó a elevarse la producción medida en dólares corrientes y la relación deuda/PIB empezó a descender, como resultado de este crecimiento del producto, determinado en parte por el fortalecimiento del poder de compra interno del peso y su consecuente expresión en una apreciación del tipo de cambio real. [22] Es decir, la deuda está bajando con respecto, al PIB, porque este último está creciendo y a la par, el peso mexicano se está fortaleciendo como resultado de la mayor competitividad que ha logrado la economía mexicana en el mercado mundial. [23]
Mientras en 1988, la relación era del 58%, en 1992, es de 33.5% y el mismo proceso está ocurriendo con la relación que se establece entre el Monto de las exportaciones de bienes y servicios de México con respecto a los intereses pagados por la deuda externa total. (Ver Cuadro 6.)
Cuadro 6. Relación Entre los Intereses de la Deuda Externa de México y las Exportaciones Totales de Bienes y Servicios. (Millones de Dólares)[H-]
Este cuadro muestra que en 1982, las exportaciones totales de bienes y servicios rebasaban ligeramente la cantidad de 28,000 millones de dólares, para 1992, se aproxima a los 61,000 millones de dólares, en tanto que la relación intereses/exportaciones, pasó de 43.5% en 1982, para el último año fue de sólo 12.7%. Este indicador también muestra un descenso en la relación que se establece entre los intereses y las exportaciones totales de bienes y servicios, como resultado del crecimiento del monto total de estas últimas.
No contamos con información reciente sobre el servicio de la deuda externa total, pero la tendencia también debe ser la misma, si se le compara con las exportaciones totales de bienes y servicios de nuestro país.
La preocupación que se esbozó al principio de este punto, también debe considerar el nivel de integración que está alcanzando México con el mercado mundial, a partir de medir la relación entre las exportaciones totales de bienes y servicios y el Producto Interno bruto, pues mientras en 1980, era de 11.5%, para 1993, alcanzó el porcentaje de 18.4%, o sea, hubo un incremento, que permite pensar que salvo por los obstáculos de la coyuntura actual, la tendencia continuará creciendo. Ver Cuadro 7.
Cuadro 7. Relación Entre el PIB y las Exportaciones Totales de Bienes y Servicios de México. (Millones de Dólares)[H-]
Para hacer la conversión del PIB a dólares corrientes se tomó el promedio del tipo de cambio libre del fin de cada período publicado por el Banco de México en los Indicadores Económicos del mes de mayo de 1993. Los datos sobre las exportaciones de bienes y servicios se tomaron del Informe Anual del Banco de México, varios años. Los datos sobre exportaciones totales de bienes y servicios, la misma fuente del Cuadro 6.
En términos generales, pareciera ser que los indicadores que hemos presentado, nos dicen que la situación del endeudamiento externo reciente de México con el exterior, tiene que ser visto desde otra perspectiva en relación con lo ocurrido en 1982. Sin embargo, el endeudamiento exterior, continúa siendo un problema potencial para la economía mexicana.
No deja de ser preocupante la celeridad que está tomando el ritmo en que se están reendeudando la iniciativa privada no bancaria y bancaria. Pues juntas, rebasan un saldo externo de 46,610 millones de dólares hasta 1993 (ver nuevamente Cuadro 3), mientras que la deuda externa total del país es de cerca de 132,000 millones de dólares y al finalizar 1994, puede alcanzar la cifra de 150 mil millones de dólares. [24]
Un elemento positivo que juega a favor de nuestra economía lo representa la repatriación de capitales. Por ejemplo, por mediación de las casas de bolsa y del sistema bancario, la repatriación de capitales alcanza un saldo acumulado de 13,776.1 millones de dólares de 1990 hasta 1993. (Ver cuadro 8)
Cuadro 8. Total de Capital Repatriado por Medio de los Bancos y las Casas de Bolsa a México. 1990-1993. (Millones de Dólares)[H-]
A manera de síntesis, podemos señalar que la deuda externa de México continúa siendo un problema, y dejará de serlo en la medida en que sea resuelto el problema de su crecimiento económico y el déficit en cuenta corriente de su balanza de pagos. Sólo bajo esas circunstancias podrá decirse que el endeudamiento externo es un problema secundario.
Para vencer ambos problemas, el gobierno mexicano necesita profundizar la modernización de la planta productiva, dar impulso a las exportaciones e impulsar la entrada de capitales que se canalicen a la inversión de proyectos productivos.
Breve balance en torno del significado del reciente proceso del endeudamiento externo de México
El endeudamiento externo de México en el período reciente, responde a condiciones tanto internas como externas, totalmente distintas a las imperantes en la década de los setenta y los ochenta, cuando México recurrió al crédito internacional en condiciones de una profunda crisis estructural de su economía que fue pospuesta por factores contingentes, difíciles de sostener en el largo plazo, como fueron el gasto público inflacionario del gobierno Echeverrista y el boom petrolero del sexenio López portillista, respaldados en ambos casos por el crecimiento exponencial del endeudamiento externo.
En ese entonces, la expansión del crédito en la economía mundial se sustentaba en torno a la existencia de una plétora de capital dinero, determinada por la propia etapa del ciclo económico, caracterizada por la fase de crisis que vivía la economía internacional y el derrumbe de la inversión. [25] La banca comercial financiaba preferentemente los requerimientos de financiamiento a los países en vías de desarrollo, mientras que en la actualidad el otorgamiento de créditos externos a los países del tercer mundo, se realiza selectivamente, se otorgan recursos sólo a aquellas naciones que han logrado avances significativos en su reestructuración. Asimismo, el crédito exterior, ya no está operando tradicionalmente por mediación de la gran banca comercial, sino que se ha conformado un nuevo patrón de financiamiento internacional sustentado en la titularización del endeudamiento.
En la etapa actual de su desarrollo, la economía mexicana retorna al mercado de capitales haciendo uso del crédito exterior, como una exigencia de la nueva modalidad de su desarrollo económico que se intenta consolidar. basada en su reinserción al mercado mundial, abriendo el mercado interno a la competencia internacional y cuya nueva orientación implica un conjunto de formulaciones de política industrial que hasta el presente pueden resumirse a grandes líneas en los siguientes puntos:
a) impulso prioritario a las industrias de exportación, b) apertura del mercado interior a la competencia internacional, c) privatización de las empresas paraestatales de ramas no estratégicas y adecuación de las mantenidas en la órbita estatal a las condiciones de operación del mercado, d) eliminación de los subsidios a la empresa privada y concentración del crédito de fomento en el segmento de la pequeña y mediana empresa, e) ampliación del radio de la inversión extranjera en las ramas de la nueva tecnología, f) impulso a la modernización tecnológica y la reconstrucción de la infraestructura de transportes y comunicaciones, y g) flexibilización de las relaciones laborales y disminución de los costos del corporativismo sindical. Dentro de estas orientaciones, destacan por su importancia histórica la primera, traducida inicialmente en la incorporación de México al GATT en 1986 y la introducción de una liberalización muy amplia del régimen de importaciones, y últimamente en la aceptación de un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y Canadá. [26]
Además, el reendeudamiento externo, opera en condiciones en que los grandes monopolios intentan redefinir su presencia en la economía mexicana e insertarse al mercado mundial en situaciones que les permita aprovechar adecuadamente las ventajas que representa la globalización económica de cara a la puesta en práctica del TLC. Para lograr lo anterior, requieren de sumas cuantiosas de recursos, que no pueden esperar ser acumulados paulatinamente de las ganancias de la propia empresa, sino que necesitan complementarse con recursos financieros procedentes de la asociación con el capital transnacional, por el mecanismo accionario (ADR's), o bien, por la emisión de bonos o préstamos directos con la banca comercial del exterior, para poder reponer sus equipos productores, expander los negocios o diversificar sus esferas de inversión, tal como ha venido ocurriendo en la economía de nuestro país.
CITAS:
[*] Profesor del Area de Investigación y Análisis Económico (AIAE), Fac. de Economía, UNAM.
[**] Agradezco al Lic. Alejandro Rodríguez y a la Lic. María Inés Barrera, Gerente Ejecutivo de Comunicación Social y Subgerente de Producción y Apoyo Técnico de la Comisión Nacional de Valores respectivamente, por la valiosa ayuda que me proporcionaron en la recopilación de la información estadística para elaborar el cuadro sobre repatriación de capitales. También deseo agradecer al Dr. Alejandro Dabat L. las valiosas sugerencias vertidas en la elaboración del presente trabajo. Asimismo, deseo expresar mis agradecimientos al Dr. Miguel Angel Rivera Ríos por sus valiosos comentarios. Igualmente deseo manifestar mi agradecimiento al Dr. Antonio Gutiérrez Pérez Jefe de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM, y Coordinador del proyecto de investigación Reestructuración y Mutaciones Financieras: el Caso de México, así como a todos los miembros participantes del seminario de este proyecto por las discusiones y las ideas que me aportaron durante mi permanencia como miembro del Seminario y que me fueron muy útiles para elaborar este ensayo. Quiero dar constancia a los Profesores Armando Ovalle Jaramillo y José Mario Fernando Téllez Trejo por su participación en la recopilación de la información periodística sobre la emisión de bonos. Las ideas aquí expuestas son responsabilidad exclusiva del autor.
[1] Dabat Latrubesse, Alejandro, Capitalismo mundial y capitalismos nacionales, FCE, México, 1992 (parte introductoria). Y Rivera Ríos, Miguel Angel, El nuevo capitalismo, Era, México, 1993 (especialmente capítulo 3).
[2] West Peter, "El regreso de América Latina al mercado crediticio privado internacional", Revista de la CEPAL, núm. 44. Santiago de Chile, agosto, 1991. Y Griffith-Jones, Stephany, et. al, "El retorno de capital a América Latina", Comercio Exterior, vol. 43, núm. 1, México, enero, 1993.
[3] No incluye a países de Europa Central y Oriental.
[4] Vargas Mendoza, José, "Las necesidades de financiamiento externo de México y la apertura de los mercados de capital", Economía Informa, núm. 194, Facultad de Economía, UNAM, México, mayo 1991.
[5] Green, Rosario, La Deuda Externa de México: 1973-1987. De de la Abundancia a la escasez de créditos, Secretaría de Relaciones Exteriores, México, Nueva Imagen, 1988.
[6] El Bancomext fue la primera entidad importante mexicana que emitió un bono por 100 millones de dólares en Amsterdam, Holanda en junio de 1989 a un cupón de 10.25% y un plazo de 5 años con un rendimiento inicial de 17 puntos. Debe señalarse que la emisión de bonos no es un proceso nuevo para México y muchos países en vías de desarrollo, pues en el período de 1946-1957, México recurrió a las emisiones de bonos en los mercados internacionales, principalmente en los Estados Unidos realizando una emisión total en ese período de 303.5 millones de dólares y en el período 1958-1965 emitió un monto total de 360 millones de dólares, destacando los plazos de colocación que eran de 15 años a un cupón promedio de 6.5% . Véase, Hang-Sheng Hang, International Bond Issues of the lees countries. Diagnosis and prescription., Ames, Iowa, The Iowa University State, 1969.
[7] Mansel Carstens, Catherine, Las Nuevas Finanzas en México, ITAM-Editorial Milenio, S.A. de C.V., México, 1992. Y BMV (Bolsa Mexicana de Valores), Et. al.. Cómo invertir en México una guía para el mercado de valores, México, 1991.
[8] Devlin, Robert, et. al., "Diez años de la crisis de la deuda latinoamericana", Comercio Exterior, vol. 43, núm. 1, enero, 1993.
[9] Esta calificación es considerada como intermedia, que se ubica en una calidad media tendiendo a especulativa, en oposición a la calidad crediticia suprema en la que estarían la AAA, AA, Aaa, Aa. otorgada por ambas agencias .
[10] Por ejemplo, las agencias calificadoras de los Estados Unidos, Standar and Poors y Moody's, tienen la intención de posponer el análisis de la calificación de México hasta el próximo sexenio. Aunque no han modificado sus perspectivas sobre la economía de México. El financiero, 17 y 19 de enero de 1994.
[11] Excélsior, Sección Financiera, 1o. de septiembre de 1993.
[12] El Chase Manhattan Bank, se reivindica como el primer banco en otorgar crédito fresco a una empresa mexicana en 1988 por 100 millones de dólares. Véase, Excélsior, 1o. de febrero de 1993.
[13] Banxico, 1992.
[14] El presidente de la Asociación Mexicana de Bancos, Roberto Hernández Ramírez ha solicitado a la Secretaría de Hacienda la implementación de un mecanismo semejante al Ficorca, para que se solucione el problema de la cartera vencida de la banca en un contexto de crecientes demandas de liquidez y de escasez relativa de dinero por los factores ya señalados.
[15] Por ejemplo, FEMSA contrató un crédito por 600 millones de dólares en 1991, para que su compañía propietaria completara la compra del segundo banco más importante del país: Bancomer.
[16] Excélsior, Sección Financiera, 9 de septiembre de 1994.
[17] Estas deben ascender a 8% del capital social de los bancos.
[18] Aspe, 1993.
[19] Son datos preliminares, teniendo como fuente Banxico.
[20] Por ejemplo, la CEPAL sostiene que México aún es motivo de preocupación mundial por su deuda externa a pesar de la sensible reducción observada en el coeficiente de pago de intereses frente a exportaciones y del débito externo total contra exportaciones totales. El Financiero, 21 de enero de 1994.
[21] Rivera, Ríos, Miguel Angel, El nuevo capitalismo, Era, México, 1993 (especialmente capítulo 3).
[22] FMI, "Causas y efectos de los flujos de capitales a América Latina", Boletín, 26 de abril de 1993 p. 122.
[23] César I., José, "La competitividad de la industria manufacturera mexicana. 1980-1990", El Trimestre Económico, núm. 287, vol. LX(1), México, enero-marzo, 1993.
[24] Tan sólo para 1994 el Congreso de la Unión autorizó al gobierno federal un endeudamiento externo neto por S mil millones de dólares (El Mercado de Valores, enero de 1994, pp. 22). Esta partida ya está siendo agilizada para que los recursos provenientes del exterior se utilicen en la solución de los problemas que aquejan al sudeste del país a raíz del estallamiento del conflicto armado en Chiapas del 1o. de enero con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) como principal protagonista del reclamo de las reivindicaciones indígenas, entre las que sobresalen, la tierra, justicia, democracia, libertad, etc.
[25] Aglietta, Michael, Regulación y crisis del capitalismo, México, Siglo XXI editores, 1989. Mandel, 1987.
[26] Las exigencias de recursos externos para consolidar su desarrollo económico, no son nuevas para la economía mexicana, pues en el curso de los años cincuenta y sesenta, México vivió una situación similar, caracterizada por el tránsito de una fase de su desarrollo en otra. Se trataba de cambio de la fase extensiva a la fase intensiva y que fue apoyada con cuantiosos recursos externos, a través del endeudamiento externo, como con la entrada de inversión extranjera directa, principalmente en el período de 1958-1962.

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