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Se reanuda la sesión a las nueve horas













Se reanuda la sesión a las nueve horas.
El señor PRESIDENTE: Buenos días, señorías. Se reanuda la sesión.


621000006,621000007

5. PROYECTOS Y PROPOSICIONES DE LEY


5.1. LECTURA ÚNICA
5.1.1. PROYECTO DE LEY POR LA QUE SE MODIFICA LA LEY 12/2002, DE 23 DE MAYO, POR LA QUE SE APRUEBA EL CONCIERTO ECONÓMICO CON LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DEL PAÍS VASCO. SE TRAMITA POR EL PROCEDIMIENTO DE URGENCIA.

(Núm. exp. 621/000006)


5.1.2. PROYECTO DE LEY POR LA QUE SE APRUEBA LA METODOLOGÍA DE SEÑALAMIENTO DEL CUPO DEL PAÍS VASCO PARA EL QUINQUENIO 2017-2021. SE TRAMITA POR EL PROCEDIMIENTO DE URGENCIA.

(Núm. exp. 621/000007)


El señor presidente da lectura a los puntos 5., 5.1., 5.1.1. y 5.1.2.
El señor PRESIDENTE: Se han presentado cuatro propuestas de veto a estos proyectos de ley. La Junta de Portavoces, en su reunión de 5 de diciembre de 2017, ha acordado que tenga lugar un debate de totalidad conjunto de ambos proyectos.

Antes de comenzar con el turno a favor en el debate de las propuestas de veto procede que, si lo desea, el señor ministro haga una presentación de dichos proyectos de ley.


El señor MINISTRO DE HACIENDA Y FUNCIÓN PÚBLICA (Montoro Romero): Buenos días.

Señor presidente, gracias por ofrecerme este turno de intervención, que es lo que da sentido a mi presencia esta mañana en el Senado.

Señoras y señores senadores, el Gobierno trae hoy a la Cámara el proyecto de ley por el que se modifica la Ley 12/2002, de 23 de mayo, del concierto económico con la Comunidad Autónoma del País Vasco, y el proyecto de ley por el que se aprueba la metodología de señalamiento del cupo del País Vasco para el quinquenio 2017−2021.

Como sus señorías saben, lo que hacemos con estos proyectos de ley es trasladar a la normativa un acuerdo que ha sido paccionado entre el Gobierno del Estado, el Gobierno del País Vasco y las diputaciones forales componentes del País Vasco: Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, y como tal se tramita en el Parlamento para su aprobación.

Este acuerdo es hoy posible, en primer lugar, porque España está creciendo. Tenemos, seguramente, la recuperación económica más sólida de la historia de España. Vamos a cerrar el año 2017 con un crecimiento del producto interior bruto superior al 3,1% que, por primera vez en nuestra historia, es compatible con un superávit por cuenta corriente cercano al 2%, lo que viene a significar que la economía de España tiene una capacidad de financiación frente al resto del mundo equivalente a ese casi 2% de producto interior bruto. Esto ocurre por quinto año consecutivo y le da calidad y fortaleza a nuestro crecimiento económico, que tiene también la particularidad de la creación de empleo. Vamos a cerrar este año con más de 600 000 empleos nuevos en términos de afiliación a la Seguridad Social, que es la combinación de un crecimiento económico alto financiado completamente a través del ahorro empresarial, que también es otra de las singularidades de la situación económica que estamos atravesando por primera vez en la historia de nuestra economía. Se trata de un crecimiento económico por encima del 3%, con superávit por cuenta corriente de manera sucesiva −no episódica, y por tanto, finalizada, como las que hemos vivido en el pasado a consecuencia de las devaluaciones−, y una creación de empleo tan importante que supone, sin duda alguna, tener delante el mejor horizonte económico de nuestra historia, al que debemos servir y al que debemos ser fieles, lo que es la razón última por la que el Gobierno trae a la Cámara la actualización de la financiación de un régimen como es el foral del País Vasco que hoy, gracias a la paulatina recuperación de los ingresos públicos, podemos afrontar en paralelo a la revisión para el conjunto de nuestras comunidades autónomas a través de un sistema de financiación autonómica, algo que, insisto, podemos hacer gracias a la recuperación económica, gracias a que vamos a cerrar este año 2017 bajando el déficit del conjunto de nuestras administraciones públicas desde el 4,3%, con que cerramos el año pasado, al 3,1% en este ejercicio. Es decir, con un descenso del 1,2%, consecuencia, insisto, de la recuperación de ingresos, pero también del estricto control del aumento del gasto público que estamos practicando y que está en el origen de la fortaleza y de la calidad de la recuperación económica que estamos viviendo.

Por tanto, lo que trae el Gobierno a la Cámara es una actualización oportuna, necesaria y cerrada hace meses. Estamos, por tanto, en un trámite parlamentario para que los acuerdos que ya conseguimos hace meses, porque son leyes pactadas, puedan estar en vigor antes del 1 de enero del año próximo. Esto nos hubiera gustado que ocurriera con el conjunto de la financiación autonómica en nuestro país, pero, sin duda alguna, a nadie se le escapa la complicación de llegar a acuerdos políticos cuando lo que media es una crisis como la de Cataluña, una de las crisis políticas, como se ha definido, más graves de la historia de la democracia española y que, obviamente, está suponiendo un obstáculo, aunque no para la elaboración y preparación de los trabajos técnicos para poder elaborar ese modelo de financiación autonómica; no para que sigamos avanzando también en el cierre completo del convenio con Navarra; no para que sigamos, también, trabajando en la elaboración, preparación y cierre del régimen económico y fiscal con Canarias; y no para que podamos, también, avanzar en la definición de un régimen económico balear, por primera vez, como desarrollo de la ley especial para baleares, teniendo en cuenta la singularidad del archipiélago y sus circunstancias económicas.

Todo eso lo estamos haciendo y trabajando, igual que la actualización de los regímenes económicos y fiscales de Ceuta y Melilla, y ya nos hubiera gustado como Gobierno, al cierre de este ejercicio, haber traído todo este conjunto de leyes. Alguna, como el REF, está en el Congreso de los Diputados y vendrá a esta Cámara, por lo tanto, nada más comenzar el siguiente periodo de sesiones. No cabe duda de que acontecimientos políticos como los que hemos vivido en este final de año no constituyen el caldo de cultivo, precisamente, para llegar a acuerdos. Este, seguramente, no habría llegado al trámite de hoy si no hubiera estado cerrado en el verano. Es evidente que no habría sido posible cerrarlo. Por tanto, cada acuerdo también tiene su tiempo, pero este hay que entenderlo en el marco del conjunto de los acuerdos que vamos alcanzando en una legislatura en la que la responsabilidad del Gobierno es compartida con la responsabilidad de los grupos de esta Cámara a la hora de impulsar este crecimiento económico tan creador de empleo y tan sustentado en un equilibrio de nuestras cuentas con el exterior al que no podemos ni debemos fallar todos los grupos componentes, insisto, de esta Cámara.

Por tanto, es ahora el momento de revisar la financiación de nuestras Administraciones Públicas y es el momento de actualizar esa revisión de la financiación. Es verdad que no lo pudimos hacer antes, pero ¿cómo lo íbamos a hacer antes si no teníamos recursos públicos nuevos, si estaba cayendo la economía del país y si lo que teníamos era que alcanzar, como elemento prioritario, la corrección de nuestro déficit público, que estaba poniendo en peligro la propia continuidad de España en el euro y la propia existencia del euro? Y esto porque España es un país grande en términos de euro.

Por tanto, es ahora, en esta legislatura, cuando corresponde abordar esta cuestión, y hay que hacerlo sin provocar enfrentamientos entre los españoles, sin provocar enfrentamientos entre los territorios y sin provocar más agravios comparativos.

Estamos distribuyendo las consecuencias de la recuperación económica, y tenemos la obligación, no la voluntad, de que esta recuperación económica llegue a todos en términos de igualdad de oportunidades. Por eso, la defensa que tenemos que hacer de la Ley del concierto y del cupo vasco tiene que tener en cuenta la singularidad de la presencia de unas haciendas forales que no se pueden comparar con el resto de la financiación autonómica y no decir lo que no es verdad, que es un privilegio, como dicen quienes no conocen nada, ni de la historia ni del presente, de lo que son las finanzas públicas. Como digo, no es un privilegio, sino un hecho distinto, singular de nuestro Estado de las autonomías, recogido en la Constitución de 1978; un hecho singular que arranca de nuestra historia, de la historia conjunta de España, de la historia que establece la vigencia del concierto desde el siglo XIX, que es cuando se establece este sistema paccionado y que es recogido en los principios de la Constitución de 1978, una Constitución que se hizo para el entendimiento de los ciudadanos, para que rigieran los valores y los principios de la tolerancia, de la comprensión, de la convivencia entre ciudadanos, y que fue objeto de esa modélica transición política en nuestro país que alumbró el Estado de las autonomías, que venía a recoger las singularidades de España, e insisto, singularidades que se proyectan, se prolongan en la coexistencia del convenio navarro, se proyectan en el régimen económico y fiscal de Ceuta y Melilla y en el régimen económico y fiscal de Canarias.

En definitiva, todo lo que estamos haciendo, como ya he descrito aquí, es proyectar, prolongar, profundizar ese Estado de las autonomías en nuestro país para que todos los territorios tengan reconocimiento en esa convivencia de España.

Por tanto, cuando hablamos del concierto y del cupo vasco estamos hablando del reconocimiento de las singularidades de España; no estamos hablando, insisto, de los motivos de agravio que algunos quieren establecer en términos políticos, incluyendo algunos expertos que confunden un sistema de financiación general y lo comparan con un resultado entre financiación de nuestros territorios que son una singularidad. Digo confunden porque en España oigo continuamente hablar, cuando abordamos estos temas, de la financiación territorial, de la solidaridad. Y tengo que insistir, repito, en el hecho de que no existe solidaridad entre territorios, no existe ese concepto; lo que existe es la solidaridad entre personas, somos las personas las que pagamos impuestos y somos las personas las que utilizamos los servicios públicos. No los utilizan los territorios, no existe un ente jurídico que transmite solidaridad a otro ente jurídico, por mucho que se utilice en el lenguaje político en nuestro país, algo que podría decir que es una auténtica deformación, como cuando un dirigente político aduce que somos solidarios con el resto. No, no, no son solidarios; el solidario es usted cuando paga los impuestos, que, por cierto, no es un efecto de solidaridad, porque no hace más que cumplir con unas obligaciones que establecen las cámaras de España, que establecen las diputaciones forales donde existen, y que se hace de manera concertada, convenida, que es el sentido de las leyes que traemos aquí.

Tenemos que actualizar la Ley del concierto vasco porque tenemos que actualizar el régimen fiscal en el Estado con el régimen fiscal que puede ser aprobado en esas diputaciones forales que, en consecuencia, va a financiar el conjunto de los servicios que prestan las instituciones vascas, que presta la administración vasca, que prestan las diputaciones forales y que prestan las corporaciones locales en el País Vasco.

Se trata de una singularidad, y por eso, compararlo, como se suele hacer, y establecer unos elementos de solidaridad del contenido y del tipo de equiparación a estas alturas... El Estado de las autonomías no es el Estado federal que otros países han establecido, que transfieren entre territorios; nosotros no transferimos entre territorios, nosotros pagamos impuestos que van a unas bolsas diferentes o comunes, como es el caso del Estado, y se reparten en esa financiación autonómica. Por cierto, hay otra parte del Estado, nada menos que las pensiones y el seguro de desempleo, que no se reparte en esa singularidad, que en esos territorios forales no es diferente del régimen común.

Esa es la auténtica solidaridad en nuestro país. Esa es la solidaridad entre generaciones, que es realmente lo que hacemos con un sistema público de pensiones. Esa es la solidaridad con las personas que pierden su puesto de trabajo y no pueden seguir generando renta porque desaparece esa actividad o porque sufre una enfermedad o una carencia. Eso es solidaridad. Y también lo es el resto del Estado del bienestar. Por eso debemos aspirar a que estén correctamente financiadas las prestaciones del Estado del bienestar, pero no acotemos ese Estado del bienestar olvidándonos de que los grandes ejes de la solidaridad se establecen, precisamente, sobre leyes que no son objeto de esos pactos, que no están en el contenido de esa financiación autonómica.

Por tanto, hablemos con propiedad, con capacidad y, sobre todo, no creemos agravios y diferencias donde no existen. Además, las instituciones forales no dependen de lo que aprueba el Senado de España. Lo que ocurre y ha venido ocurriendo es que en el País Vasco no se pagan menos impuestos que en el resto de España. Eso es exactamente lo que ha ocurrido durante estos últimos años. Y lo que ocurre también es que las instituciones concertadas con el Estado tienen esa capacidad, y esa capacidad les ha llevado a no tener un sistema tributario más bajo que en el resto del Estado dentro del régimen general de fiscalidad, que es el que efectivamente está sujeto a la aprobación en esta Cámara.

Y aprovecho para insistir en la voluntad del Gobierno de llevar adelante una nueva financiación autonómica para revisar elementos esenciales del Estado de las autonomías en España para progresar y avanzar. Se ha creado una comisión en el Congreso de los Diputados para analizar elementos sustanciales, y sería pertinente que en el Senado, la Cámara territorial, una vez concluidos los trabajos del Congreso, continuara esa comisión para seguir progresando, identificando qué debemos perfeccionar en el funcionamiento de ese Estado de las autonomías para garantizar que todos los ciudadanos reciban el acceso a servicios públicos esenciales, propios del Estado del bienestar, en las mismas condiciones, con independencia del lugar donde residen esos ciudadanos.

Pero, insisto, no confundamos la financiación autonómica ni con el nivel de renta que tienen los diferentes territorios y los diferentes ciudadanos ni con el nivel total de bienestar que se deriva de ello, porque, si no, adjudicamos al sistema de financiación autonómica una capacidad que no tiene. Sirve para financiar la prestación de servicios públicos a través del pago de los impuestos, pero no es la palanca para que converjan en términos económicos nuestras administraciones, nuestros –en este caso sí- territorios; el crecimiento de esos territorios depende de otras premisas y de otras condiciones. Porque si solo dependiera de la financiación autonómica, realmente habríamos cosechado en España un fracaso formidable después de casi cuarenta años de autonomía, y no es así, como dijo la propia presidenta del Congreso cuando celebramos el otro día el acto de la Constitución. Es al revés, ha subido la renta per cápita en todo el país. Es verdad que no hemos reducido las diferencias de renta per cápita, pero eso es política de desarrollo, no es financiación autonómica. Hablemos con propiedad. La financiación autonómica no es la responsable de que se haya producido ese fallo en el acercamiento de los niveles de renta.

Por tanto, trabajemos con propiedad los diferentes elementos y trabajemos en esa nueva financiación autonómica, garantizando también que los fondos previstos en la propia Constitución, como el de compensación interterritorial, se potencien en nuestro país, porque ese sí tiene que servir para corregir las diferencias entre los niveles de renta. Eso es responsabilidad del Estado, y eso es precisamente lo que hacen las leyes que establecen el sistema del cupo: aportar a ese Fondo de compensación interterritorial. Por tanto, en esto es en lo que debemos seguir trabajando de cara al futuro.

Como digo, el concierto económico y el cupo son las dos normas básicas del régimen de financiación del País Vasco. Su actualización, por tanto, se produce en este momento por las razones que he explicado, porque es el momento económico para hacerlo, aunque llega con mucho retraso. La Ley del quinquenio del cupo acabó su anterior vigencia en el año 2011 y no hemos sido capaces de actualizarla, con lo cual llega con los defectos de su no actualización y sus consecuencias. Sin duda alguna, lo que ha ocurrido es que la Ley del cupo ha seguido funcionando, pero lo ha hecho con discrepancias entre administraciones, que son las que ahora superamos cuando hemos sido capaces de pactar estas condiciones. Además, tras ello está el acuerdo, insisto, entre administraciones, como es la propia peculiaridad del régimen. Por tanto, los elementos básicos del sistema se mantienen y los criterios técnicos principales que dan lugar al cálculo del cupo tampoco han variado. A esto tenemos que añadir que, en los últimos meses, la actitud negociadora de todas las partes implicadas tanto en la modificación del concierto como en el señalamiento del cupo, ha sido prácticamente intachable, demostrando un auténtico interés por llegar a un acuerdo; sin duda, sin ese interés por llegar a un acuerdo, si fuera únicamente por las cifras, a lo mejor no hubiera sido posible. Por tanto, tengo que celebrar que exista voluntad para ello. Por eso, cuando hablamos de otros elementos esenciales de la financiación autonómica, he de insistir en que debe haber voluntad para alcanzar un acuerdo; y voluntad significa también renunciar a planteamientos unilaterales, es decir, cómo se ve desde una parte y cómo se ve desde la otra. En ese sentido, si no existe esa voluntad no podemos progresar y llegar a un acuerdo.



El Gobierno de España y las instituciones vascas han trabajado en el marco de las leyes y con lealtad institucional, y eso es lo que ha hecho posible cerrar un acuerdo que no tiene oposición entre las fuerzas con representación parlamentaria en el País Vasco. Esto tiene una extraordinaria importancia, precisamente porque esa voluntad de acuerdo determina que nadie se oponga a su resultado.


Eso es lo que previsiblemente va a hacer que hoy en el Senado salgan adelante estas dos leyes con esa amplísima mayoría, que debería ser realmente la misma que deberíamos proyectar cuando en los meses siguientes traigamos otras leyes que conciernen a otros territorios que componen España.

Lo que estamos haciendo es que el País Vasco, los vascos, ejerzan su autogobierno y lo hagan en el marco de sus instituciones -insisto, instituciones con muy honda raíz histórica-, instituciones amparadas y reconocidas por la Constitución española para que se desarrollen, como el resto, en el marco del Estado de las autonomías. Las instituciones de autogobierno vasco, las instituciones forales y la Hacienda foral son, por tanto, normalidad. No en vano la Ley del concierto que estamos actualizando fue la ley aprobada –como he dicho al comienzo de mi intervención− en el año 2002, siendo quien les habla ministro de Hacienda, y se llegó al acuerdo de la actualización de la Ley del convenio -una ley del convenio sin fecha de caducidad por primera vez en la historia-, dándole la normalidad a la foralidad en nuestro marco institucional; acuerdo conseguido con el Gobierno del Partido Popular, conmigo en la misma competencia que sigo ejerciendo hoy, extendida a Función Pública, y con mayoría absoluta en aquel momento del Partido Popular en las cámaras, en el Congreso de los Diputados y en el Senado de España. Por tanto, no hubo ninguna imposición entonces, en el año 2002, para llevar adelante la vigencia de la Ley de concierto, única en la historia de la foralidad. A mí personalmente me satisface haber podido participar en ello y en la normalidad institucional que está aportando, igual que me satisface poder explicarlo hoy y, desgraciadamente, tratar de defenderlo frente a formaciones políticas que parecen no haber entendido cuáles son las entrañas mismas del sistema de nuestro Estado de las autonomías, de nuestras instituciones, donde la foralidad es equivalente a la más completa de las normalidades y que nunca da lugar a privilegios. Lo que traemos hoy no es fruto de que hoy tengamos un Gobierno en minoría, porque si ya lo hicimos en 2002 con un Gobierno con mayorías absolutas y con las mismas personas que hemos trabajado, ya me contarán ustedes..., Seguimos siendo los mismos, actualizamos nuestro pensamiento, pero no cambiamos el pensamiento solo en función de las circunstancias políticas como alguna de sus señorías que son nuevas en estas cámaras, que pretenden venir a descubrir lo que es el juego normalizado de nuestras instituciones. Están en su derecho, por supuesto, pero no están tanto en su derecho ni de criticarlas ni de censurarlas desde la perspectiva de la existencia de privilegios cuando de lo que estamos hablando es de la normalidad de las relaciones financieras entre las instituciones. Por eso todos debemos sentirnos comprometidos con esa fortaleza, con esa normalidad y con esa estabilidad que da lugar a la inserción del País Vasco en España. Es cierto que, para lograr la normalidad que hemos conseguido hoy, ha habido que erradicar la violencia terrorista, que era la que no reconocía la vigencia de nuestras instituciones democráticas ni la vigencia del Estatuto de Gernika. Esa violencia terrorista sin sentido, aducida bajo el manto de la defensa de una patria inexistente, ese terrorismo es el que ha quedado hoy completamente derrotado. Y cuando negociábamos las anteriores ediciones de esas leyes, tanto de la Ley del concierto como de la Ley del cupo, esto estaba todavía presente y ensombrecía el normal uso y entendimiento entre esas instituciones. Hoy esto está superado y podemos tratarlo con normalidad, y esa normalidad es la que debemos subrayar esta mañana, porque tenemos la obligación de preservarla. Por tanto, cuando escuchemos críticas políticas, pensemos que de lo que estamos hablando es de la inserción de las instituciones en España y de la responsabilidad que todos tenemos de preservar el buen funcionamiento de las instituciones en nuestro país. En ese sentido, hay que vencer prejuicios, que es lo que siempre sienta peor y nubla el debate político, el prejuicio ideológico, para adecuarnos a la realidad del funcionamiento institucional en nuestro país.

Lo importante es que el autogobierno vasco se ha ido fortaleciendo. Un hito importante ha sido que todos los gobiernos constitucionales han seguido contribuyendo a esa historia común con el desarrollo del Estatuto de Gernika y del sistema de financiación vasco. Por tanto, esa historia, que se reanuda a partir del año 1981, que había sido pactada unos meses antes entre el Gobierno de Adolfo Suárez y del lehendakari Carlos Garaikoetxea, ha seguido desarrollándose con los diferentes gobiernos de España –con los gobiernos de Felipe González, con los de José María Aznar y ahora, en esta última edición, con el de Mariano Rajoy, siendo el actual lehendakari Íñigo Urkullu- a través del entendimiento con las diputaciones forales vascas, con los diputados generales y los diputados de Hacienda de esas instituciones vascas. Es la Constitución, el reconocimiento de los derechos históricos, el reconocimiento de la vigencia del Estatuto de Gernika.

El pacto del concierto económico y del cupo son hijos de la transición democrática, de la reconciliación entre los españoles y del consenso político. Por eso es tan esperanzadora la renovación de esas leyes de financiación del País Vasco, que van a ser aprobadas en la Cámara en el día de hoy, casi cuarenta años después del referéndum constitucional (Rumores), con un respaldo parlamentario tan amplio, pues con ello se va a volver a mostrar la normalidad...
El señor PRESIDENTE: Señorías, guarden un poco de silencio, por favor.
El señor MINISTRO DE HACIENDA Y FUNCIÓN PÚBLICA (Montoro Romero): No voy a insistir, porque ya lo hice en el Congreso y me referí al contenido técnico de las dos leyes, en primer lugar, a la Ley del concierto que era necesario actualizar para garantizar el principio de igualdad ante las leyes y las leyes tributarias. Lo que hacemos es introducir unas actualizaciones relativas concretamente a los impuestos soportados por los grupos fiscales, al impuesto sobre la electricidad, a la opción de los no residentes para tributar por el IRPF o a la adaptación de la regulación del delito fiscal de acuerdo con el nuevo régimen establecido en el Código Penal. También quiero recordar que ya en la X Legislatura hicimos una actualización del concierto económico en cuanto a la capacidad normativa para desarrollar desde las diputaciones forales. En ese mismo sentido, otras medidas introducidas afectan al IRPF, al impuesto sobre sociedades y al IVA y al de sucesiones y donaciones. Su objetivo es optimizar la capacidad de gestión tributaria por parte de las diputaciones forales. Asimismo se han introducido mejoras de gestión tributaria y en la coordinación entre administraciones. Estas medidas tienen como objetivo otorgar una mayor claridad a la norma y facilitar su aplicación de la manera que resulte más coherente y más beneficiosa para los ciudadanos. A ese respecto destaca la actualización de la cifra de volumen de operaciones que delimita la competencia entre las administraciones para exigir el impuesto sobre sociedades y el IVA, que pasa de 7 a 10 millones de euros, una actualización que el propio concierto prevé que se realice de forma periódica. Finalmente vamos a aprobar la ampliación de la concertación a nuevos hechos imponibles en el impuesto sobre sucesiones y donaciones como la sucesión de causantes no residentes y la donación de inmuebles situados en el extranjero.

Tengo que reiterar en lo que se refiere al cupo que es la cantidad que el País Vasco debe pagar a la Hacienda del Estado con independencia de cuáles sean los ingresos de las haciendas forales, ya que las competencias que ejerce el Estado debe financiarlas en cualquier caso con el dinero que recauda. Además, el proyecto de ley por el que se aprueba la metodología de señalamiento del cupo del País Vasco para el quinquenio 2017−2021 concreta los índices de consumo y de recaudación del IVA y de los impuestos especiales de fabricación, fija las reglas para su cálculo y establece el procedimiento para su liquidación y abono.

Finalmente, para garantizar que no existan vacíos en la financiación, el proyecto de ley establece un mecanismo de prórroga de la vigencia de la norma más allá del quinquenio 2017−2021 para el supuesto de que, ante la finalización del actual quinquenio, no se haya alcanzado un acuerdo entre administraciones para la siguiente renovación quinquenal. Espero que no sea necesario acudir a estos procedimientos de prórroga, una vez que venza este quinquenio.

Me parece importante subrayar respecto a la nueva Ley del cupo que esta actualiza la aportación que la comunidad autónoma realiza a la Hacienda estatal, por lo tanto, cumple con la normalidad institucional de financiación de las competencias exclusivas del Estado. Esta ley establece un cupo base para el año 2017; para los años siguientes, el cupo se determina aplicando un índice de actualización en función de la evolución de la recaudación estatal de los impuestos concertados entre cada uno de los años del quinquenio y el año base. El importe del cupo base para el año 2017 se ha establecido en 1300 millones de euros, una cantidad que está en sintonía con el cupo base de anteriores quinquenios, y que se calcula con la misma metodología que se ha usado siempre en la determinación del cupo. Esta metodología consiste en aplicar el llamado índice de imputación a las cargas del presupuesto del Estado que no están asumidas por la comunidad. Ese índice, según se recoge en el anteproyecto de ley, se determina básicamente en función de la renta de los territorios históricos en relación con el Estado, y es del 6,24% para el nuevo quinquenio. Por cierto, ese índice tampoco ha variado desde que se aprobó el primer cupo hace treinta y seis años, por tanto, estamos haciendo lo que hemos hecho siempre. Habrá quien diga: hay que revisar el cupo. Tendría que decir que hay que revisar el mismo concepto de concierto económico, revisar el Estatuto de Gernika... Está bien que lo digan algunos expertos, es su criterio, pero de lo que están hablando realmente es de una modificación esencial, no de la determinación del cupo como dicen. No podemos cambiar el cupo ya que está sujeto a una normativa que lleva funcionando desde hace cuarenta años. No simplifiquemos esta cuestión como si fuera cambiar caprichosa y arbitrariamente una aportación, como algunos entienden, a las arcas del Estado. No se trata de una aportación a las arcas del Estado, sino de una determinación objetiva del coste de las competencias que ejerce el Estado en la comunidad autónoma que no están transferidas. Eso es lo que hace el cupo. No se le puede pedir nada más y nada menos que cumpla su función, que no es la que algunos quieren. Eso significa cambiar los conceptos de la ley y del sistema de instituciones forales que hasta ahora han dominado en nuestro país. Ahí se hacen los cálculos pertinentes, se llega a las cifras pertinentes, lo que finalmente hace que de ese cupo líquido se reste desde el año 2011 el coste de las políticas activas de empleo -porque desde ese año fueron asumidas por la comunidad autónoma vasca-. Lo que nos da la resta de los 1300 menos el coste de esas políticas activas es la liquidación definitiva del cupo.

Las competencias no asumidas por la comunidad autónoma serían todas las que reserva la Constitución española a la Administración central, como son la jefatura del Estado, la política exterior, la defensa nacional o los puertos y aeropuertos de interés general, por poner algunos ejemplos, además de otras competencias que no han sido transferidas a la comunidad autónoma, y otras cifras de gasto como son las cantidades asignadas en los Presupuestos Generales del Estado a los fondos de compensación interterritorial, que son los que ya he mencionado que sí son el instrumento donde debería descansar una financiación propia del Estado, dirigida u orientada a reducir nuestras diferencias entre niveles de renta.

Finalmente, están los ajustes del IVA, que ya expliqué en el Congreso de qué objeto son. Lo que sí he visto es que se me siguen haciendo preguntas parlamentarias sobre qué es el ajuste del IVA y que siguen sin entender. El ajuste del IVA no tiene nada que ver con la determinación del cupo, el ajuste del IVA es la devolución que hace el Estado sobre el IVA a la que tiene derecho la comunidad autónoma y que es precisamente por donde se materializa, se devenga ese IVA recaudado por el Estado. Por tanto, es una devolución objetiva donde no cabe ningún tipo de discrecionalidad y, por consiguiente, no se puede obtener el saldo restándolo de lo que es la aportación del cupo.

Señorías, concluyo afirmando que esta legislatura tiene unos horizontes marcados por numerosos retos, objetivos que nunca son fáciles de conseguir. Por eso resulta tan satisfactorio que uno de esos objetivos, como es la actualización de la Ley del concierto y la Ley por la que se aprueba la metodología de señalamiento del cupo, se cumpla hoy aquí y que, además, vaya a obtener un respaldo tan amplio y plural en el Parlamento, un respaldo que supone un aval de gran importancia para un acuerdo que es justo, que es beneficioso para el País Vasco y para el conjunto de España.

Nuestro siguiente reto −el de todos nosotros, no solo del Gobierno− debería ser que el mismo consenso que va a dar lugar hoy a la aprobación de estas leyes se extienda a otras cuestiones pendientes como la renovación del convenio con Navarra -la aportación no es objeto de ley y, por tanto, no vendrá a esta Cámara, la aportación de Navarra a la Hacienda del Estado, pero será también, insisto, objeto de trabajo, de finalización durante las próximas semanas- y las actualizaciones de los regímenes económicos fiscales especiales de Canarias, de Ceuta y de Melilla y la reforma del conjunto de la financiación autonómica de las comunidades de régimen común. La clave para conseguirlo está en el diálogo, pero también -y debo insistir, como ya he hecho en mi explicación- en la voluntad de acuerdo, como la que ha existido estos meses, y quiero agradecerlo, entre las instituciones vascas, el Gobierno vasco y el Gobierno de España.

En este sentido, no deseo acabar mi intervención sin dar mi agradecimiento a los interlocutores del Gobierno vasco, al consejero de Hacienda, don Pedro Azpiazu, a los diputados de Hacienda y a los diputados generales de las diputaciones forales y a los representantes de la Administración vasca y a los funcionarios de la Administración General del Estado, que son los que han llegado a sentar los principios, las bases de este acuerdo. Todos los que hemos participado en ese acuerdo hemos pensado en el bienestar de los ciudadanos y en el interés general por encima de cualquier otra consideración. Las negociaciones que hemos desarrollado durante meses son parte de la construcción de la convivencia entre las personas, las instituciones y los territorios, son parte de la articulación del Estado de las autonomías y, por tanto, son parte de la construcción de España y de la utilización del excelente momento económico que estamos atravesando. España es en buena medida lo que impulsa a su sociedad a través de sus representantes, y por eso es tan importante que los gobiernos y los partidos dialoguemos para construir espacios de convivencia, de estabilidad y de bienestar, como el que hoy se somete a votación en esta Cámara.

Por eso, el voto afirmativo que pido a sus señorías a estos dos proyectos de ley es un voto a favor de la estabilidad económica y política, es un voto a favor de la convivencia en el marco de las normas fundamentales del Estado y del País Vasco y es un voto de respeto, un voto de consideración hacia los ciudadanos vascos que defienden este modelo como parte de su identidad, como vascos y españoles, y que lo hacen en libertad y con todo el derecho que les da nuestro ordenamiento jurídico.

Gracias, señor presidente. Gracias, señorías. (Aplausos).
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor ministro.

Ahora sí, vamos a entrar en el debate de las propuestas de veto.

Para la defensa de las propuestas de veto números 1 y 2 de los senadores Alegre, Crisol y Marcos, tiene la palabra el senador Alegre.
El señor ALEGRE BUXEDA: Muchas gracias, señor presidente. Buenos días, señorías.

En primer lugar quiero agradecer al ministro Montoro su presencia hoy aquí y el sentido del humor que en algunos momentos de su intervención ha tenido, a lo que luego me referiré.

Me van a permitir que inicie mi intervención en el día de hoy con dos apuntes. El primero, que las leyes quinquenales para determinar el cupo contienen una cifra global del importe de las competencias asumidas por el País Vasco y de las compensaciones a aplicar, de las que resulta un cupo líquido y que figuran en un anexo del acuerdo, que a mi entender, al entender de mi grupo, son una auténtica vergüenza. Y son una auténtica vergüenza no simplemente porque lo digamos nosotros, sino porque nadie, absolutamente nadie, ha sido capaz de responder a de dónde salen esas cifras, es decir, cómo y por qué se han valorado de esa manera las competencias. Y el segundo apunte es el procedimiento de la lectura única para tramitar, sin explicaciones, sin debate, una norma basada en un cálculo que nadie entiende. Yo quisiera recordarles que hace un par de meses la inmensa mayoría de los miembros de esta Cámara y también del Congreso de los Diputados y de las formaciones a las que representamos criticamos el tema de la urgencia y la lectura única cuando el Parlament de Catalunya aprobaba la ley de referéndum y de transitoriedad porque se hurtaba el debate sosegado de una ley, porque se utilizaba el sistema de la lectura única y de la urgencia para hurtar ese debate sosegado de una ley.

El Partido Popular, el Partido Nacionalista Vasco y el PSOE han pactado lo que nosotros denominamos un cuponazo en un cuarto oscuro para que nadie les vea, y lo van a aprobar sin ningún tipo de debate y sin ninguna transparencia (Rumores). El Gobierno tiene muy poca prisa, o ha tenido hasta hoy muy poca prisa, en sacar una ley de financiación más justa para todas las comunidades autónomas, sin embargo tiene mucha prisa…


El señor PRESIDENTE: Espere un momento, senador Alegre.

Señorías, ¿pueden guardar silencio, por favor?

Continúe.
El señor ALEGRE BUXEDA: Gracias, presidente.

… pero tiene mucha prisa para mantener los privilegios con el cupo vasco.

Es incomprensible que la Ley de financiación autonómica lleve tres años bloqueada en diferentes instancias y que esta modificación del cupo se vaya a aprobar sin debate y sin transparencia, en lectura única y por trámite de urgencia, para que nadie hable demasiado del tema. La naturaleza extremadamente compleja de ambos proyectos aconsejaba exactamente lo contrario, señor ministro, es decir, una tramitación ordinaria, sosegada, tranquila. El Gobierno y el Partido Nacionalista Vasco, así como los partidos que lo apoyan, no nos van a dejar ni presentar enmiendas ni debatirlo. Este es el acuerdo del PP, del PSOE, de Podemos y de los partidos nacionalistas. No hay justicia, no hay igualdad, ni posible debate. El acuerdo negociado por el Gobierno y por el PNV con total opacidad incorpora a la ley dos acuerdos de la Comisión Mixta del Concierto Económico que preside usted, señor ministro.

Usted ha dicho que hay algunos que venimos aquí y no conocemos nada. ¡Hombre, nada...! A lo mejor no conocemos lo que usted conoce. Es evidente, usted tiene una información que los demás no tenemos. Pero yo soy medio navarro, ¿sabe?, y algo conozco del tema del concierto vasco, de la foralidad. También ha dicho: Vienen aquí sin conocer nada y opinan. ¡Faltaría más!, ese es el sentido del parlamentarismo, poder opinar, no desde el desconocimiento, señor Montoro, sino desde una posición diferente, que no tiene porqué ser siempre coincidente con la del Gobierno.

Los acuerdos que ustedes han alcanzado no los han facilitado a las Cámaras ni han sido publicados, en cambio, el Gobierno vasco sí, cosa que les agradecemos. Por eso sabemos que la Administración del Estado reconocerá para el año 2017 una deuda con las administraciones forales de 1400 millones, pero sin ningún tipo de explicación sobre de dónde salen esos 1400 millones. Hay que tener en cuenta además que ya partimos de un saldo favorable al País Vasco, absolutamente injustificable a nuestro entender, superior a los 3300 millones de euros al año y que con este acuerdo se incrementará en un mínimo de 300 millones más a favor de las instituciones forales.

Señorías, el nuevo cupo que han pactado el PP y el PNV supone más desigualdad en el reparto de los recursos entre el conjunto de los españoles. El cuponazo que propone el Gobierno supone aumentar todavía más la financiación de las instituciones vascas a cuenta del resto de los españoles; una situación de desigualdad que viene agravada porque además el País Vasco, como evidencian múltiples estudios, mantiene un gasto social en sanidad, en educación y en protección social muy superior a la media del resto de España, y con un nivel de endeudamiento muy inferior a la media. ¿Sabe por qué? Porque sale de las espaldas, del trabajo, a cuenta del resto de los españoles. El Gobierno, en lugar de darse prisa para mejorar la Ley de financiación de las comunidades autónomas, la LOFCA, ha decidido pactar este cuponazo y además sin debate.

Usted hablaba del sistema de reparto del IVA. Pues mire, a nosotros nos parece un disparate y además, que genera fraude. No se puede seguir manteniendo un sistema de reparto del IVA basado en que cada administración se quede con lo que liquida sin relación alguna con el consumo, eso da lugar a fraude y a problemas muy graves. Las demás comunidades autónomas se verán claramente perjudicadas. La mitad del ajuste del IVA lo pagará el resto de las comunidades autónomas.

Señorías, Ciudadanos ha presentado dos propuestas de veto por primera vez en esta Cámara y votará en contra de los proyectos de ley, como ya hizo en el Congreso de los Diputados, por justicia y por coherencia. Es incomprensible que la comunidad autónoma que disfruta de un sistema de financiación más favorable sea la primera a la que el Gobierno le actualiza -aún más a su favor- su sistema de financiación.

Señorías, Ciudadanos no cree en los derechos históricos sino en los derechos de los ciudadanos. Para Ciudadanos, son las personas las que tienen derechos y no las piedras ni los territorios. El Gobierno, en cambio, pasa por encima de la igualdad de todos los españoles con este amaño, que perjudica al resto de las comunidades autónomas y al propio Estado en su conjunto. Este rechazo de Ciudadanos no es ni a la foralidad ni a la historia, no se equivoquen, eso lo debatiremos si este Gobierno quiere y trae una propuesta de reforma de la disposición adicional primera de la Constitución. Mientras tanto, Ciudadanos acata la Constitución y todas sus normas, pero lo que estamos debatiendo ahora no es eso sino la metodología y el cálculo del cupo.

Ciudadanos será el único partido nacional que se desmarque de los nacionalistas en este asunto y nos quedaremos solos, hoy se comprobará una vez más. Seguramente, además, nos descalificarán como hicieron hace quince días, e incluso alguno se permitirá el lujo de faltarnos al respeto, cosa que no tendremos en cuenta. Repito, nos quedaremos solos, pero nos quedaremos solos junto a un puñado de millones de españoles que no quieren desigualdades. Me preguntaba ayer por la noche qué dirán algunas de sus señorías cuando vuelvan a sus territorios y expliquen a la gente de sus territorios que seguirán teniendo escuelas en barracones y listas de espera interminables porque en el Congreso y en el Senado han votado a favor de mejorar la financiación del País Vasco, en detrimento de mejorar la financiación del conjunto de las comunidades autónomas, para evitar esos barracones, las listas de espera, etcétera. Me pregunto qué argumentarán pero, en fin, allá cada uno con sus argumentos.

Dado que el decretazo de la lectura única no permite enmiendas parciales, Ciudadanos ha presentado dos propuestas de veto a los dos proyectos de ley que hoy se debaten. En definitiva, señorías, Ciudadanos votará en contra de esta modificación y del nuevo cálculo del cupo porque estamos a favor de la transparencia en las finanzas públicas y de la igualdad entre todos los españoles, y lamentamos que el Gobierno, el Partido Socialista, Podemos, el PNV y el resto de partidos nacionalistas no lo compartan, nos descalifiquen por nuestra posición y continúen ustedes con este vergonzoso apaño.

Señor ministro, le he dicho al principio de mi intervención que volvería al tema de su sentido del humor –y agradezco mucho que un ministro tenga un relativo sentido del humor−, cuando usted nos estaba explicando el porqué de la presentación de estos dos proyectos de ley. Ha repetido hasta la saciedad algunos de los argumentos y, en este sentido, yo recordaba una frase de un compañero británico que un día me dijo: Oye, estás insistiendo en que eres Napoleón y no es verdad, pero como te pones tan pesado repitiéndome que eres Napoleón –se lo digo con afecto, señor ministro−, yo te doy un beso y soy Josefina. Pues usted hoy nos ha hecho, con su sentido del humor, esta pequeña aportación a la historia.

Gracias, señor presidente.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Alegre.

También en turno a favor, para la defensa de las propuestas de veto números 2 y 1, de los senadores Mulet y Navarrete, tiene la palabra el senador Mulet.


El señor MULET GARCÍA: Bon dia, senyor ministre.

La última vez que en este Pleno interpelé a un miembro del Gobierno, el presidente del Senado me quitó la palabra porque no le gustaba lo que decía. Espero que hoy me deje utilizar los quince minutos de que dispongo aunque no le guste lo que voy a decir pero, aparentemente, esto es una democracia.

Ha hablado usted del concierto y a mí me desconcierta bastante. Después de tres cuartos de hora no me ha convencido -no sé si le sorprende-; no me ha convencido, imagino que a usted tampoco, como a la mayoría de dirigentes del Partido Popular en los territorios, a los que supongo que tampoco; pero, bueno, usted hace el papel que tiene que hacer. Tiene que sacar hoy, día 13, sus presupuestos y la política, a veces, es muy ingrata. Tiene que sacar adelante sus cuentas, y es lo que está consiguiendo.

Ha hablado usted de privilegios. Sabemos que estamos hablando de privilegios, de hechos distintivos, de singularidad. Ha hablado de cumplir la norma, de un concierto económico existente desde el siglo XIX y de normalidad; pero normalidad sería cumplir también con la Constitución y con el artículo 156, que usted no cumple.

Nosotros, los valencianos, también queremos normalidad para poder pagar la escuela, la educación, la sanidad, y para eso no hay normalidad y para eso no hay urgencia, como en el caso del cupo vasco. Poco más o menos nos ha pintado un escenario fantástico, fabuloso, en el que se crea empleo —aunque no ha dicho qué tipo de empleo—, mejora el panorama económico y hemos salido prácticamente de la crisis, pero se ve que la bonanza económica que usted pregona únicamente es aplicable para los vascos; para los valencianos no. Ha estado usted tres cuartos de hora hablando de Cataluña, del País Vasco, de Navarra, de Baleares, de Canarias, de Ceuta y de Melilla, pero de nosotros -de nuevo- tampoco se ha acordado.

Tramitan estos proyectos por el procedimiento de urgencia, pero no ha explicado en sus tres cuartos de hora el porqué de esta urgencia. Para nosotros es más urgente poder pagar nuestras escuelas, que no podemos; poder pagar nuestra educación, que no podemos; o poder pagar nuestros servicios sociales, que no podemos. Podemos vía FLA, con intereses que luego tenemos que devolver.

También ha dicho que esto va en paralelo a la revisión del sistema de financiación autonómica, pero usted sabe que no es verdad, que no hay ningún tipo de novedad. Eso no se trata aquí de urgencia. La excusa ha sido Cataluña y la crisis catalana. Una prueba de fuego: si tan urgente y tan en mente tiene la revisión del sistema -y usted sabe tan bien como yo que están tratando incorrectamente a los valencianos-, imagino que a partir del día 21 presentarán ustedes unos presupuestos, y espero que esos presupuestos sean al menos dignos con los valencianos y, si lo no son, que escuchen nuestras enmiendas y que al menos cumplan con sus presupuestos, porque muchas veces son malos presupuestos y el nivel de ejecución es mínimo.

Para Compromís la política no ha de ser este tipo de mercadeo que ustedes practican y que hoy santifican aquí. No se puede jugar con el dinero de todos para comprar voluntades y para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. Hoy aprueban —o aprobarán— los partidos del régimen de 1978 los Presupuestos Generales del Estado para 2018 de M. Rajoy, pero en diferido; los aprobarán de manera encubierta. Hoy, los que votarán a favor de esta urgencia votarán en diferido más 135; votarán en diferido más vaciado de la caja de pensiones; y votarán en diferido más recortes laborales. Aprueban hoy que el PNV apruebe sus presupuestos; aprueban —aprobarán en el Congreso— el voto de Coalición Canaria y de Nueva Canaria, con el inicio del trámite de reforma del Estatuto de Canarias mientras, curiosamente, tienen bloqueada la reforma del estatuto valenciano desde 2011. Cabe remarcar que no estamos en contra del cupo vasco ni del concierto económico, estamos en contra de esta urgencia porque nos choca mucho que tenga tanta prisa para arreglar el problema de unos y tan poca para arreglar el problema de otros. No queremos ser más que los vascos, pero tampoco queremos ser menos.

Como decía, el día 21 de diciembre habrá elecciones en Cataluña y sabemos lo que pasará después: después todo serán prisas para aprobar unos Presupuestos Generales del Estado. El voto del Partido Nacionalista Vasco, que tanto ansían y necesitan, ya lo tienen, lo obtienen hoy con este voto.

Además, sabemos que tendremos unos presupuestos −porque no creo que cambien ustedes de dinámica política− que serán injustos por cómo están pasteleando hasta hoy y, curiosamente, estos presupuestos seguramente contarán también con el voto favorable de Ciudadanos, que tanto ha criticado hoy el mercadeo político. Será curioso ver cómo hoy critican lo que se está haciendo, pero luego votan a favor de sus presupuestos, que serán injustos y que blindarán el privilegio de unos territorios en detrimento de otros. Serán injustos porque continuarán siendo las cuentas neoliberales que tanto le gustan al Partido Popular, a veces al PSOE, seguramente al PNV y también a Ciudadanos; y serán injustos porque destinarán el dinero de todos a comprar votos a partidos como el PNV, Nueva Canarias o Coalición Canaria, y Ciudadanos votará a favor de esos presupuestos.

Me preguntarán por qué Compromís no quiere entrar en ese tipo de pasteleo, de mercadeo o jugar ese papel y hemos de votar la urgencia del cupo para votar en diferido unos presupuestos que santifican el neoliberalismo, para que inviertan puntualmente en esta, en aquella carretera o en aquel ayuntamiento que necesitamos, pero eso es más o menos chantaje, eso es como prevaricar en espíritu, es gastar el dinero de todos de manera injusta y a sabiendas.

Los valencianos reivindicamos un trato justo, unas inversiones justas y ser tratados como el resto, y eso no ha de ser a cambio del voto de Compromís a una propuesta de cupo urgente o a una propuesta de actualización urgente. Esa ha de ser su obligación como gobernantes. Si en teoría gobiernan para todos, si están gobernando de manera justa, si han dicho que no era cuestión de territorios sino de ciudadanos y de sus derechos, ustedes han de gobernar con justicia. Es su obligación, y la nuestra es enmendar sus presupuestos -aunque luego ustedes voten en contra de nuestras enmiendas-, es presentar mociones, presentar proposiciones y proyectos de ley e intentar poner encima del tapete nuestras reivindicaciones. Nosotros no somos como otros partidos; no nos vendemos por un plato de lentejas mientras nos empobrecen con sus políticas neoliberales.

Voy a hacer un poco de memoria. En 2008, el señor Zapatero, para sacar adelante sus presupuestos, también tuvo que pactar con el Partido Nacionalista Vasco, y lo que dijo Mariano Rajoy en aquel momento, tal y como pueden ver en el documento que les muestro, fue lo siguiente: Rajoy denuncia la descomunal bajada de pantalones de Zapatero para sacar adelante los presupuestos. Es un titular de esos que hacen daño; un titular del ABC, un diario, como sabe, muy crítico con el Partido Popular. Pues bien, no sé si esto es solo una bajada de pantalones; a lo mejor ya es hasta una bajada del tanga, y utilizo el símil de Rajoy, aunque no sean los términos que solamos utilizar aquí.

¿Es más urgente apañar el cupo de una comunidad bien financiada que la financiación injusta que sufrimos otras comunidades como la valenciana, a la que han empobrecido? ¿Por qué es más urgente aprobar el cupo y actualizar el concierto económico que cumplir con el 156 de la Constitución? Una Constitución de la que tanto hablan y que tan poco cumplen. Al igual que aplicaron el 155 con tanta urgencia, con tanta alegría y aplaudiendo, apliquen también el 156 y dennos a todos un trato justo.

Primero hay que arreglar lo que es urgente, lo que es inaplazable para que comunidades como la valenciana podamos pagar lo que tenemos transferido. ¿Por qué tiene más derechos el País Vasco que el País Valencià si prácticamente tenemos las mismas transferencias? ¿Por qué el trato es injusto y desigual? ¿Quieren aplicar un cupo valenciano o un concierto económico valenciano? Lo aceptaríamos; estaría bien que pudiéramos hablar de un nuevo sistema de financiación que fuera justo con todos. No estamos en contra de cupos ni de sistemas económicos particulares. Somos una comunidad histórica -más que el País Vasco-, hemos tenido nuestros fueros y, aunque fueron suprimidos en su día, tenemos el mismo derecho que otras comunidades para recibir un trato digno.

Hagan lo que quieran, elijan el sistema que quieran. Usted decía que estaban en revisión del nuevo sistema de financiación, pero lo que tienen que hacer es dejar de maltratarnos. Posiblemente, antes de que elabore usted los presupuestos no habrá un nuevo sistema de financiación y, con el que hay, usted tiene margen para hacer unos presupuestos dignos. Usted sabe que durante años ha estado infrafinanciando a los valencianos e infrainvirtiendo. Intente que en 2018 esas cuentas no sean tan nefastas y no las condicione a nuestro voto favorable a sus presupuestos porque es su obligación como gobernante. En este sentido, le recuerdo que también se vota al Partido Popular en el País Valencià, a pesar de todo lo que ha hecho.

Como decía, tenemos como mínimo el mismo derecho que cualquier otra nacionalidad histórica española a recibir un trato digno. Tenemos, como mínimo, la misma urgencia. Hoy para ustedes es urgente el cupo y, para nosotros, es urgente que solucionen lo nuestro.

También es muy cuestionable el cálculo del cupo. La manera en que los técnicos han estado haciendo números es más que cuestionada y parece que tiene más un componente de pacto político que de realidad económica. Saben que incluso en las autonomías gobernadas por el Partido Popular la gente critica muchísimo este tipo de mercadeo, pero sabemos cómo funciona el Partido Popular, que es el partido de callar y de pegar la cabotà.

¿Es urgente hoy aprobar el cupo vasco que está pendiente de actualizar desde hace tantos años? ¿Es más urgente que solucionar la asfixia económica a la que someten a los valencianos? ¿Puede el País Vasco, y lo explicábamos el otro día, pagar la educación, la sanidad y los servicios sociales si no se aprueba el cupo de manera urgente? La respuesta, obviamente, es que sí. ¿Puede el País Valencià pagar la educación, la sanidad o los servicios sociales si no se cambia el sistema de financiación? Sabe usted perfectamente que no, y que tenemos que recurrir a un FLA que llega tarde y mal, y que nos hace pagar intereses por nuestro propio dinero. Sí, llega tarde y mal y, además, es un dinero nuestro por el que encima tenemos que pagar intereses. Usted sabe mejor que yo cómo funciona esto.

Hoy todos los partidos que voten la urgencia del cupo y del concierto votarán a favor de mantener a M. Rajoy en 2018 y sus presupuestos. Ojalá ustedes que tienen mayoría aquí, o mayoría con el PSOE en el Congreso, tengan la misma urgencia que para solucionar el problema del País Vasco -que no consideramos tan difícil- cuando se trate de solucionar el que tenemos el resto de comunidades autónomas históricas; con que tengan una cuarta parte de esa urgencia iríamos apañados, aunque en tres cuartos de hora no han tenido el mismo recuerdo para la grave situación económica a la que someten a los valencianos. Tengan esa urgencia y acuérdense de que nosotros sí tenemos que pagar la sanidad, la educación y sí tenemos que pagar los servicios sociales, y no podemos hacerlo porque, a pesar de ser una comunidad a la que han empobrecido, continuamos pagando como si fuéramos 5 millones de habitantes y nos devuelven como si fuéramos 4 millones de habitantes. Esa es la realidad del día a día. Al menos, señor Montoro, tengan la misma urgencia por cumplir la Constitución que el artículo 155.

Dice usted que esto no es solidaridad entre territorios sino que ha de ser solidaridad entre personas. En este sentido, espero que el Partido Popular sea solidario con los valencianos, que tenemos que pagar la educación, la sanidad, los servicios sociales y con su sistema no podemos hacerlo. Al menos acuérdense un poco de nosotros y la misma urgencia que tiene con los vascos, para que le aprueben sus presupuestos, téngala con nosotros para que podamos, simplemente, vivir con dignidad.

Gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Mulet.

Turno en contra de las propuestas de veto. ¿Algún senador desea utilizar el turno en contra? (Denegaciones).

Turno de portavoces.

Por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra el senador Iñarritu.
El señor IÑARRITU GARCÍA: Egun on. Buenos días, presidente.

Nada de regalos. El País Vasco, la Comunidad Autónoma Vasca paga el 6,24% de la renta estatal teniendo un peso del 6,1% del PIB y del 4,8% de la población del Estado. Nada de regalos.

Es cierto que el concierto económico y el convenio son derechos originarios. Son los restos de nuestra soberanía, pero también son instrumentos apoyados por la inmensa mayoría de la sociedad vasco navarra, por eso no se trata de derecho medieval ni de derecho arcaico. Son instrumentos eficaces con un riesgo diario en la gestión; por lo tanto, son instrumentos propios de gestión y, eficaces, como además se ha demostrado.

Sin embargo, ante estos argumentos de analfabetismo foral o de cuñadismo político, hablando de privilegios, de trato favoritista, de insolidaridad, de derechos medievales e incluso de paraísos fiscales, como hemos podido escuchar en las pasadas fechas, les recomiendo -porque no tengo tiempo de explicarlo- un magnífico libro que se llama El concierto económico vasco, de don Pedro Luis Uriarte que, además, tiene copyleft y lo pueden descargar en la página elconciertoeconomico.com y, si tienen tiempo estas navidades, les recomiendo que lo lean.

Señorías, es cierto que en el Estado, en las comunidades de régimen común, hay un problema de financiación; es cierto, y desde Euskal Herria Bildu somos solidarios y apoyaremos en todo momento que se resuelva, pero la culpa no la busquen en el concierto económico o en el convenio de Navarra, no, porque se origina por una recaudación insuficiente, por una política fiscal errónea, por un fraude fiscal altísimo y por un reparto desequilibrado. Eso es así. Por mucho que pagáramos más, más de lo que pagamos de más, no se resolvería ese problema si no se resolviesen los que he mencionado anteriormente.

Para finalizar, y partiendo de mi apoyo total al concierto y al cupo, como no podría ser de otras manera, es cierto que creemos que el cálculo podría ser muy mejorable. En este sentido, tras diez años de retraso, se va a devolver a plazos, sin intereses, con una rebaja considerable sobre el cálculo inicial y, además, en el próximo año las diputaciones vascas van a tener que pagar un 40% más. Por otro lado, creemos que es peligroso que estas actualizaciones se produzcan –eso sospechamos- a cambio del apoyo a aquellos que sí recortan en derechos sociales y sí recortan en autogobierno, a pesar de que el señor Montoro haya dicho que se ha ido aumentando en autogobierno. Eso es falso y, de hecho, ayer recordamos que todavía hoy quedan 37 competencias pendientes, que han producido una mutación estatutaria y que existe una falta total de voluntad para transferirlas, a no ser que sea a cambio de votos, lo que creemos que es inaceptable.

Por eso, apoyaremos, cómo no, la Ley del concierto y, simbólicamente, nos abstendremos en la Ley de actualización del cupo porque creemos que se nos debía devolver mucho más, con más garantías, con una visión de país desde Euskal Herria y que no hubiera apoyos a los del 155 y a los recortadores de derechos sociales y del autogobierno.

Muchas gracias. Eskerrik asko.


El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Iñarritu.

Tiene la palabra la senadora Castilla.


La señora CASTILLA HERRERA: Muchas gracias, presidente. Buenos días, señor ministro. Bueno días, señorías.

La disposición adicional primera de la Constitución española señala que esta ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales.

En la medida en que la Agrupación Socialista Gomera entiende, por un lado, que debe respetarse la Constitución española y, por otro, que deben respetarse las singularidades territoriales históricas y constitucionalmente reconocidas –y esperamos también que pronto se reforme la Constitución española y se incluyan otras singularidades de forma más pormenorizada, como son, por ejemplo, las del archipiélago canario-, vamos a apoyar los derechos y, por tanto, los proyectos de ley que hoy son objeto de debate.

Muchas gracias.


El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senadora Castilla.

Tiene la palabra la senadora Domínguez de Posada.


La señora DOMÍNGUEZ DE POSADA PUERTAS: Gracias, presidente.

Señorías, la polémica sobre la supresión del régimen foral vasco y el navarro no cesan desde hace casi dos siglos. La Constitución española de 1978 reconoce esta singularidad de los territorios forales, el cupo vasco y el concierto navarro. Fue precisamente Franco uno de los que lo suprimió en Guipúzcoa y Vizcaya en 1936. En este sentido, no voy a decir que sea una idea franquista la que ahora reverdece en el PSOE, pero algún parecido o inspiración tiene. (Rumores. - Risas). Sí, sí, los barones autonómicos están hablando; por ejemplo, en mi comunidad. (Rumores).


El señor PRESIDENTE: Señorías, guarden silencio, por favor.
La señora DOMÍNGUEZ DE POSADA PUERTAS: Lo que resulta preocupante es que en pleno proceso de elecciones autonómicas catalanas convocadas con el respaldo del Senado, para resolver democráticamente el desafío de los separatistas, se intenten abrir conflictos a cuenta, en este caso, del cupo vasco.

¿No les bastó al PSOE y al PSC estar en el origen del conflicto catalán con las cesiones del Gobierno de Zapatero a la medida del tripartito? ¿Quieren abrir simultáneamente otro conflicto a cuenta del cupo vasco? (Protestas). Ahí están las hemerotecas: año 2006, entrevista al presidente Zapatero. Pregunta: ¿Se sentiría responsable si dentro de diez años Cataluña iniciase un proceso de ruptura con el Estado? Respuesta: Dentro de diez años España será más fuerte, Cataluña estará más integrada, y ustedes y yo lo viviremos. Señorías, vaya si lo estamos viviendo.

En Asturias, el presidente del Principado, socialista, promueve el retraso del nuevo cupo vasco para que vaya acompasado con la negociación del sistema de financiación autonómica y se puedan establecer fórmulas para que las comunidades fuera del régimen general aporten a la solidaridad común; de paso se ha mostrado en contra de las deudas históricas, sacadas –afirma- del armario del victimismo... (Rumores).
El señor PRESIDENTE: Señorías, guarden silencio.
La señora DOMÍNGUEZ DE POSADA PUERTAS: Gracias, presidente.

O sea, encantado con el FLA, que entre 2000 y 2016 repartió discriminatoriamente 162 250 millones de euros en créditos blandos y benefició extraordinariamente a las comunidades más incumplidoras.

El oportunismo de Ciudadanos en este asunto se refleja en su invocación al principio constitucional de igualdad entre españoles, que hipócritamente ni menciona al hablar del FLA. ¿Están de acuerdo con semejante e insolidaria condonación de intereses? ¿Están de acuerdo con la condonación, entre los años 2012 y 2016, de 7500 millones de euros a Cataluña, de 5321 millones a la Comunidad Valenciana, de 3555 millones a Andalucía, o de 187 millones a Madrid y 271 millones a Asturias?

Foro respalda al Gobierno en el nuevo cupo vasco, al tiempo que le reclama que se ponga fin al vigente sistema de financiación autonómica, muy perjudicial desde 2009, singularmente para Asturias, y tácitamente prorrogado en el Senado, en la Conferencia de Presidentes de 2012 y de 2017.

Es urgente promover un nuevo modelo que, junto con las exigencias de estabilidad presupuestaria, contemple población, envejecimiento y circunstancias que incidan en los servicios públicos, así como las consignaciones de inversión presupuestaria que preserven la eficiencia en el gasto y equidad en la distribución entre comunidades autónomas, para evitar agravios comparativos entre regiones.

Muchas gracias.


El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senadora Domínguez de Posada.

Tiene la palabra el senador Yanguas.


El señor YANGUAS FERNÁNDEZ: Muchas gracias, señor presidente.

Señor ministro, señorías, intervengo en este turno de portavoces sobre este Proyecto de Ley del concierto económico de la Comunidad Autónoma del País Vasco y la fijación también de la cuantía del denominado cupo vasco.



Ya les anuncio que, igual que hicimos en el Congreso de los Diputados, Unión del Pueblo Navarro votará hoy en el Senado a favor de la tramitación y la aprobación de estos proyectos de ley.

Y lo hacemos por varias razones: en primer lugar, porque se trata de un concierto que es legal, que forma parte de la Constitución española, y esa ha de ser la primera y más poderosa razón para apoyarlo hoy en la Cámara de representación territorial, el Senado. En segundo lugar, se trata de un instrumento legal con cierta semejanza al convenio económico de la Comunidad Foral de Navarra y, como saben, mi partido, Unión del Pueblo Navarro, siempre ha defendido esa foralidad y, desde luego, lo haremos cuando llegue aquí ese convenio económico.
Catálogo: legis12 -> publicaciones -> borrador -> senado
senado -> Se abre la sesión a las dieciséis horas y cinco minutos
senado -> El señor presidente da lectura a los puntos y 1
senado -> Se abre la sesión a las dieciséis horas. El señor presidente: Buenas tardes, señorías
senado -> Se reanuda la sesión a las nueve horas
senado -> Se abre la sesión a las once horas y treinta y cinco minutos
senado -> Se reanuda la sesión a las nueve horas y cinco minutos. El señor presidente: Buenos días, señorías
senado -> Se abre la sesión a las once horas y treinta minutos
senado -> Se abre la sesión a las dieciséis horas y veinte minutos. El señor presidente: Se abre la sesión
senado -> Se abre la sesión a las diez horas y treinta y cinco minutos
senado -> Se abre la sesión a las dieciséis horas y cinco minutos

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