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Programación Ciencias Sociales, Geografía e Historia 2 eso islas Canarias Adarve


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PROYECTO ADARVE

CIENCIAS SOCIALES, GEOGRAFÍA E HISTORIA
SEGUNDO CURSO
EDUCACIÓN SECUNDARIA OBLIGATORIA

CANARIAS




ÍNDICE



1. INTRODUCCIÓN


2

2. METODOLOGÍA


6

3. LAS COMPETENCIAS BÁSICAS


11

4. ACTIVIDADES, ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD, EVALUACIÓN, MÍNIMOS EXIGIBLES Y EVALUACIÓN DE COMPETENCIAS


20

Actividades

20

Atención a la diversidad

21

Procedimientos de evaluación y criterios de calificación

26

Mínimos exigibles

27

Evaluación de competencias


29

5. CURRÍCULO

31

Objetivos de la etapa y de este curso mediante esta materia

31

Contribución de esta materia a la adquisición de las competencias básicas


32

Objetivos de la materia y de este curso

35

Contenidos de la materia y curso

36

Criterios de evaluación de la materia y curso y su relación con las competencias básicas


37

Objetivos de la materia y su relación con los criterios de evaluación del curso



41

6. PROGRAMACIÓN DE LAS UNIDADES

44

Distribución temporal de los contenidos

44


Geografía


44

Unidad 1. La población

44

Unidad 2. Las sociedades actuales

48

Unidad 3. El espacio urbano

52


Historia


55

Unidad 4. Bizantinos y carolingios

55

Unidad 5. EI islam y al-Ándalus

58

Unidad 6. La Europa feudal

62

Unidad 7. El renacer urbano de Europa

65

Unidad 8. Los reinos cristianos

68

Unidad 9. El inicio de la Edad Moderna

72

Unidad 10. La Europa del Barroco

76


CANARIAS


80

Unidad 11. Población y ciudades en Canarias

80

Unidad 12. La Edad Media y la Edad Moderna en Canarias

82


7. PROGRAMACIÓN DE LAS ADAPTACIONES CURRICULARES


84



1. INTRODUCCIÓN
El Real Decreto 1631/2006 de 29 de diciembre, aprobado por el entonces Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) y que estableció las enseñanzas mínimas de la Educación Secundaria Obligatoria como consecuencia de la implantación de Ley Orgánica de Educación (LOE), ha sido desarrollado en la Comunidad Autónoma de Canarias por el Decreto 127/2007, de 24 de mayo, por el que se establecen la ordenación y el currículo de la Educación Secundaria Obligatoria para esta comunidad autónoma. El presente documento se refiere a la programación de segundo curso de ESO de la materia de Ciencias Sociales, Geografía e Historia.

Como analizaremos más adelante con mayor detenimiento, una de las principales novedades que incorporó la LOE en la actividad educativa viene derivada de la nueva definición de currículo, en concreto por la inclusión de las denominadas competencias básicas. Por lo que se refiere, globalmente, a la concepción que se tiene de objetivos, contenidos, metodología y criterios de evaluación, las novedades son las que produce, precisamente, su interrelación con dichas competencias básicas, que van a orientar el proceso de enseñanza-aprendizaje, y que en este documento se ponen de manifiesto cuando, primero, se desglosan en subcompetencias los distintos aprendizajes que cada una de ellas incorpora y, después, se interrelacionan con los criterios de evaluación específicos de cada una de las unidades didácticas, vinculados a su vez a las distintas actividades de aprendizaje.


En el modelo de presentación de las competencias básicas por el que hemos optado, reflejamos de forma especialmente operativa tanto el momento como la forma en que se trabajan durante la actividad educativa y se evalúan, bien sea una evaluación continua y formativa o una evaluación sumativa. La terminología que algunos especialistas comienzan a utilizar (descriptores, desempeños o indicadores de logro, rúbricas...), mayoritariamente en estudios e investigaciones y en menor medida en documentos didácticos como este, no se emplea en esta programación tanto por estar implícitas sus aportaciones metodológicas en aquella por la que hemos optado como por considerarla ajena, al menos de momento, a la tradición de nuestro profesorado y, en consecuencia, escasamente práctica. En cualquier caso, consideramos prioritario, por el valor que aporta a la actividad educativa, que el profesorado sepa en cada momento cómo su trabajo y el de sus alumnos está enfocado hacia la consecución de unas determinadas competencias básicas (desglosadas en subcompetencias, cada una de ellas formulada en términos de logros demostrables), y también cómo su realización puede ser medida (capacidades evaluables), ya que tanto las subcompetencias como las actividades de aprendizaje se vinculan con los criterios de evaluación de la unidad.
En lo que se refiere, específicamente, al aspecto metodológico con el que se debe desarrollar el currículo, se mantiene, en cada una de las 12 unidades didácticas de esta materia y curso, un equilibrio entre los diversos tipos de contenidos: conceptos, procedimientos y actitudes siguen orientando, integrada e interrelacionadamente, el proceso de enseñanza-aprendizaje, ya que cada uno de esos contenidos cumple funciones distintas pero complementarias en la formación integral del alumno, aspecto que también ponen de manifiesto tanto los criterios de evaluación como las competencias básicas / subcompetencias, en cada uno de los cuales podemos diferenciar esos distintos tipos de contenidos y que exigen un distinto tratamiento en el aula. En consecuencia, la flexibilidad y la autonomía pedagógica son características del proceso educativo, de forma que el profesor puede emplear aquellos recursos metodológicos que mejor garanticen la formación del alumno y el desarrollo pleno de sus capacidades personales e intelectuales, siempre favoreciendo su participación para que aprenda a trabajar con autonomía y en equipo, de forma que él mismo construya su propio conocimiento, aspecto este que también está presente en la formación competencial. La enseñanza en los valores de una sociedad democrática, libre, tolerante, plural, etc., continúa siendo, como hasta ahora, una de las finalidades prioritarias de la educación, tal y como se pone de manifiesto en los objetivos de esta etapa educativa y en los de esta materia (y que tienen una manifestación concreta en los contenidos transversales que se pueden trabajar en cada unidad didáctica).
Por ello, todas esas intenciones educativas intervienen en el desarrollo integral del alumno (entre otras, capacidad para conocer, comprender y explicar) y son alcanzables preferentemente desde esta materia. De este modo, en la Comunidad Autónoma de Canarias se convierten en eje vertebrador y transversal de su currículo los elementos característicos propios de ella, de modo que sirvan para conocer y comprender su realidad actual, histórica y geográfica, así como su rico patrimonio (geográfico, histórico y artístico, fundamentalmente), expresión de unos elementos que el alumno debe conocer y que conviven, sin embargo, con otros comunes al conjunto de ciudadanos españoles, y que en su interrelación les enriquecen. En suma, esta materia pretende que los alumnos adquieran los conocimientos, destrezas y actitudes necesarios para comprender la realidad del mundo en que viven, las experiencias colectivas pasadas y presentes, así como el espacio en que se desarrolla la vida en sociedad.
Estos múltiples aspectos han sido tenidos en cuenta a la hora de organizar y secuenciar las 12 unidades didácticas de esta materia en el libro de texto utilizado: la integración ordenada de todos los aspectos del currículo (entre los que incluimos, preferentemente, las competencias básicas) es condición sine qua non para la consecución tanto de los objetivos de la etapa como de los específicos de la materia y, por supuesto, los aprendizajes asociados directamente a las competencias básicas. De este modo, objetivos, contenidos, metodología, competencias básicas y criterios de evaluación, así como unos contenidos entendidos como conceptos, procedimientos y actitudes, forman una unidad para el trabajo en el aula.
Desde un planteamiento inicial en cada unidad didáctica que parte de saber el grado de conocimiento del alumno acerca de los distintos contenidos que en ella se van a trabajar, se efectúa un desarrollo claro, ordenado y preciso de todos ellos, adaptado en su formulación, vocabulario y complejidad a las posibilidades cognitivas del alumno. La combinación de contenidos presentados expositivamente y mediante cuadros explicativos y esquemáticos (incluso a modo de resumen al finalizar la unidad bajo la denominación de Ideas claras), y en los que la presentación gráfica es un importante recurso de aprendizaje, facilita no solo el conocimiento y la comprensión inmediatos del alumno sino la obtención de los objetivos de la materia (y, en consecuencia, de etapa).
En una cultura preferentemente audiovisual como la que tienen los alumnos, sería un error desaprovechar las enormes posibilidades formativas que los elementos gráficos del libro de texto (y de otros componentes, como la información disponible en recursos digitales y audiovisuales) ponen a disposición del aprendizaje escolar. El hecho de que todos los contenidos sean desarrollados mediante actividades de distinta tipología facilita que se sepa en cada momento cómo han sido asimilados por el alumno, de forma que se puedan introducir inmediatamente cuantos cambios sean precisos para corregir las desviaciones producidas en el proceso educativo, y de esta forma atender a la diversidad de aprendizajes (atención a la diversidad).
Asimismo, se pretende que el aprendizaje sea significativo, es decir, que parta de los conocimientos previamente adquiridos y de la realidad cotidiana e intereses cercanos al alumno. Es por ello que en todos los casos en que es posible se parte de realidades y ejemplos que le son conocidos (algo muy factible en esta materia), de forma que se implique activa y receptivamente en la construcción de su propio aprendizaje. La inclusión de las competencias básicas como referente del currículo ahonda en esta concepción funcional y propedéutica de los aprendizajes escolares. Y por ello se incluye también un sencillo cuadro en el que se recogen las competencias básicas que se trabajan en todas las materias de este curso, expresión de la necesaria vinculación que debe establecerse entre algunos de los departamentos didácticos.
Pero no todos los alumnos pueden seguir el mismo ritmo de aprendizaje, tanto por su propio desarrollo psicológico como por muy diversas circunstancias personales y sociales: la atención a la diversidad de alumnos y de situaciones escolares se convierte en un elemento fundamental de la actividad educativa. Distintas actividades (en el libro de texto y en los materiales de que dispone el profesor asociados a este) pretenden dar respuesta a esa ineludible realidad de las aulas.
Es conveniente destacar que el apartado 5 de esta Programación (Currículo) se ha organizado atendiendo a la necesidad de establecer algunas vinculaciones entre diversos elementos prescriptivos del currículo, aquellas que son consecuencia, primero, de su análisis y reflexión y, después, aquellas que van a tener su repercusión inmediata y directa en la actividad educativa. En este último caso se considera especialmente importante la interrelación entre los criterios de evaluación de la materia y las competencias básicas, así como la de los objetivos de la materia con esos mismos criterios de evaluación, ya que de esta forma se logra saber tanto si el alumno va alcanzando o no las competencias básicas que tiene asociadas esta materia como la forma en que la aplicación de unos criterios de evaluación permite que el alumno alcance unos objetivos que están formulados en términos de capacidades, y que por su expresión tienen una estrecha relación con las competencias básicas.
En el apartado 6 (Programación de las unidades) se mantiene, cuando se identifican los contenidos que se trabajan en cada unidad, una división en la tipología ya clásica (conceptos, procedimientos y actitudes), independientemente de que no aparezcan diferenciados así en la legislación, ya que están presentes en el currículo escolar y permiten diferenciar, mediante su concreción, distintas estrategias de enseñanza-aprendizaje, las mismas que se deducen de la lectura de los demás elementos del currículo (objetivos, competencias básicas y criterios de evaluación). Por ello, insistimos en que no debe olvidarse que los alumnos siguen aprendiendo integradamente conceptos, procedimientos (habilidades, destrezas) y actitudes, de forma que todos ellos se ponen al servicio de la adquisición de las competencias básicas.
En cada una de las 12 unidades didácticas en que se han organizado / distribuido los contenidos de este curso (4 de Geografía y 8 de Historia), y en las que se detalla el plan de acción educativa para el curso escolar, se presentan unos mismos apartados en este documento para mostrar cómo se va a desarrollar el proceso educativo:

  • Objetivos de la unidad.

  • Contenidos de la unidad (conceptos, procedimientos y actitudes).

  • Contenidos transversales.

  • Criterios de evaluación.

  • Competencias básicas / subcompetencias asociadas a los criterios de evaluación y a las actividades de aprendizaje.

El libro de texto utilizado es Ciencias Sociales, Geografía e Historia Canarias 2.º ESO (Proyecto Adarve, de Oxford EDUCACIÓN, 2012), cuyos autores son Celia Carrasco Márquez, M.ª Paz Domínguez Hernández, M.ª Dolores Figueira Moure, Genaro González Carballo, Juan Luis González Carballo, Alfredo Marcos Martínez, Gustavo Ojeda Zamora, Guadalupe Sierra Padilla y Francisco Torres Escobar. El profesor dispone del Libro del profesor (esquema de contenidos de la unidad, bibliografía, cuestiones de diagnóstico previo, sugerencias didácticas, solucionario...), así como del CD-ROM de recursos (presentaciones, animaciones, enlaces de vídeo a Internet, galería de imágenes, enlaces web, generador de pruebas de evaluación, contenidos autonómicos...) y del Material fotocopiable (Actividades de refuerzo y de ampliación —comprensión de textos, interpretación de mapas, interpretación de imágenes, juegos—, Pruebas de evaluación, Pruebas de evaluación de competencias, Mapas mudos y Adaptaciones curriculares).



2. METODOLOGÍA
En esta etapa educativa y en este curso, continuador en muchos aspectos del anterior (1º de ESO), el desarrollo de los contenidos de la materia de Ciencias Sociales, Geografía e Historia persigue muy distintos objetivos, desde los propiamente científicos (en Geografía, el estudio de la población, de las sociedades actuales, de las migraciones y de las formas de vida en las ciudades, entre otros; y en Historia, la evolución de las sociedades históricas desde la medieval a la formación del Estado moderno) hasta aquellos otros de carácter transversal que permitan a los alumnos comprender la dinámica social, económica y cultural de su comunidad autónoma, de su país, de Europa y del mundo, y participar en ella, siempre partiendo de su contexto sociocultural. Dicho de otro modo, el alumno debe conocer y comprender hechos y fenómenos sociales y debe saber interpretar la realidad actual como una construcción humana a lo largo del tiempo (la misma formulación de los objetivos y de los criterios de evaluación hace más hincapié en la comprensión y explicación de los fenómenos geográficos e históricos que en su mero y único conocimiento formal). En consecuencia, la socialización propia de la acción educativa y de la institución escolar debe dotar a los alumnos de cuantos recursos necesiten para la comprensión de esa realidad, compleja y cambiante por momentos, en que se encuentran y para incidir en ella, sin olvidar que una de las finalidades de esta materia es que los alumnos se conciencien de los problemas que afectan hoy en día a la humanidad y que adopten una actitud comprometida, crítica y responsable ante ellos. Pero este contexto no se limita exclusivamente al específico de esta comunidad autónoma, sino que se hace extensivo al del Estado español (y de su organización político-administrativa en comunidades autónomas) y al de la Unión Europea y mundial, insertos en una cada vez más variada realidad social y cultural, a la que no es ajena no solo su historia sino la movilidad de la población (migraciones, por ejemplo, uno de los contenidos de este curso).
La labor de la institución escolar no se puede limitar solo a hacerle llegar al alumno una serie de conocimientos, sino a proveerle de unos recursos personales e intelectuales y de unos valores que le faciliten la integración plena en su contexto social, es decir, su socialización, algo en lo que incide muy significativamente el concepto de competencia básica. Si hay alguna materia que se caracterice por este doble objetivo, esta es la de Ciencias Sociales, Geografía e Historia, lo que también hace, paradójicamente, más difícil su función educativa. Inmersos los alumnos en una realidad sociocultural que cuestionan instintivamente, y con unos medios de comunicación y unas tecnologías de la información y de la comunicación que compiten con la función educativa del profesor y que les ofrecen gran cantidad de información carente de significado en la mayor parte de las ocasiones (la información obtenida desordenadamente no es sinónimo de una formación estructurada), la actividad escolar debe esforzarse no solo en la tradicional transmisión de conocimientos (irrenunciable, por otra parte) sino también en que el alumno asuma los valores propios de la sociedad democrática en la que vive, es decir, convertirle en ciudadano con los derechos y las obligaciones que conlleva. De ahí que esta materia no solo acerque al alumno al pasado, sino que también le ayuda a comprender el presente y le prepara para vivir en sociedad, y por eso se combinan, metodológicamente, la exposición y la indagación.
Frente a unos conocimientos memorísticos y repetitivos, carentes de significado muchas veces para el alumno, se presentan otros cercanos a sus intereses vitales que pretenden el conocimiento de una compleja realidad social y su acercamiento a todos los aspectos que la definen (la interdisciplinariedad en las distintas materias curriculares es fundamental para este objetivo, como lo es una formación que integra diferentes tipos de contenidos, es decir, de aprendizajes metodológicamente diferenciados). De esta forma, la motivación y los aprendizajes útiles y significativos se convierten en principios metodológicos básicos en el proceso de enseñanza-aprendizaje, basado este en la construcción progresiva de los conocimientos, y esto porque el alumno ha evolucionado de un pensamiento concreto a otro formal y más analítico, en el que espacios geográficos y tiempos históricos se hacen más complejos.
Es por ello que los contenidos de esta materia deben pretender la formación de personas reflexivas y críticas e inmersas en su realidad más cercana, la de esta comunidad, pero en el plural contexto español, europeo y mundial, de la misma forma que lo pretendieron, por su similitud, los de primer curso de esta misma etapa educativa. Esa dificultad en la labor educativa a que hacíamos referencia parte anteriormente parte de la constatación de que el alumno suele tener una posición apriorística sobre la mayor parte de los hechos y fenómenos sociales, lo que dificulta sobremanera la asunción de los procedimientos de análisis y conocimiento científico, aunque ello no debe impedir que se parta precisamente de ese conocimiento previo como principio de actuación educativa en el aula.
Por esto, conocimientos y actitudes son dos elementos de un mismo fenómeno, el que ha de conducir al alumno a la comprensión de la realidad geográfica, histórica y artística, una realidad que es consecuencia de un permanente proceso de cambio y de la respuesta de la sociedad a sus retos en un determinado contexto. Tampoco debemos olvidar que muchos de los contenidos de esta etapa educativa, materia y curso son instrumentales, es decir, trascienden del propio marco de conocimiento en el que se inscriben y se proyectan hacia aspectos propedéuticos, no terminales, como son el interés por seguir aprendiendo y por conocer la compleja realidad social, en suma, favorecen la madurez intelectual y personal del alumno, en línea con el elemento del currículo escolar que son las competencias básicas.
Todas estas consideraciones no hacen más que condicionar la metodología del proceso de enseñanza-aprendizaje (activa y participativa, con capacidad para que el alumno aprenda por sí mismo y pueda trabajar en equipo) y la forma en que se organizan los contenidos curriculares. La construcción del conocimiento social solo se puede hacer desde la confrontación de pareceres e hipótesis (debates), de modo que el alumno deberá conocer una determinada realidad social (pretérita o actual) y disponer de la posibilidad de confrontarla con las ideas previas que pueda tener sobre ella. Para eso no basta el conocimiento de esos hechos o fenómenos sociales, sino que debe haber sido formado en las técnicas de trabajo e investigación social básicas. De este modo, los contenidos procedimentales, manifestados en el desarrollo de los contenidos de cada unidad y en distintas secciones fijas de cada una de ellas (técnicas de trabajo), se convierten en instrumentos básicos para que el alumno logre algunos de los objetivos de esta etapa educativa y de esta materia (y sea formado en las competencias básicas correspondientes). Pero, además, son garantía de que también podrá manifestar esa capacidad crítica a que hacíamos referencia anteriormente.
De este modo, e independientemente de la evidente interrelación entre ellas, cada una de las dos disciplinas básicas y vertebradoras de esta materia (Geografía e Historia, al igual que la de Arte y la de otras de este campo de conocimiento, como la Economía, la Sociología, etc.) tiene una específica forma de trabajo, acorde con los objetivos que se persiguen: el conocimiento de los fenómenos geográficos requiere, entre otros, del uso continuado de mapas, imágenes y gráficos, de forma que pueda describirlos y localizarlos espacialmente en relación no solo a ellos mismos sino a otros espacios geográficos; el conocimiento de los fenómenos históricos exige también el uso de mapas, imágenes, datos estadísticos, etc., siempre para enmarcarlos cronológica y espacialmente en sus correspondientes formaciones sociales. De esta forma, la localización temporal (tiempo histórico) y espacial (organización territorial) de los fenómenos sociales se convierte en elemento fundamental para la ordenación de los contenidos de esta materia (aspecto en el que colabora el anexo cartográfico).
Anteriormente planteábamos como fundamental el hecho de que el alumno participe activa y progresivamente en la construcción de su propio conocimiento, ejemplo preciso de una metodología que persigue su formación integral. Por ello, el uso de cualquier recurso metodológico, y el libro de texto sigue siendo uno de los más idóneos, debe ir encaminado a la participación cotidiana del alumno en el proceso educativo, no a ser sustituido. Pero en un contexto en el que se está generalizando el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (contenidos digitales) y la implantación de aulas digitales (pizarras digitales interactivas, videoproyectores, etc.), todo ello en el marco de diferentes programas estatales y autonómicos, no tendría sentido desaprovechar sus posibilidades educativas, de ahí que su uso, interesante en sí mismo por las posibilidades de obtención de información que facilitan, permite que el alumno sea formado en algunas de las competencias básicas del currículo (por supuesto en el tratamiento de la información y digital, pero también en la de aprender a aprender y en la autonomía e iniciativa personal), las de mayor carácter transversal.
Si se ha pasado de la utilización esporádica de un aula de ordenadores para realizar puntualmente alguna actividad a la integración de las tecnologías de la información y la comunicación en la actividad educativa ordinaria no ha sido porque estas sean un fin en sí mismo, sino porque se han mostrado como un eficaz recurso para facilitar el aprendizaje y para, en consecuencia, mejorar los resultados académicos, aspecto al que no es ajeno el que una de las competencias básicas que el alumno debe lograr durante su escolarización sea, precisamente, la digital, ejemplo de un nuevo modelo de alfabetización.
Y por esta razón, muchas de las actividades que el alumno debe realizar durante su proceso de aprendizaje exigen la utilización de esas tecnologías, lo que le obliga a poner en práctica toda una serie de habilidades intelectuales como la búsqueda de información, el análisis, la reflexión, el contraste de fuentes, etc., y el uso de diferentes fuentes (páginas web, buscadores, portales...), habilidades que serán puestas en práctica también en el estudio de otras materias curriculares. Y para ello el alumno contará con materiales curriculares en soporte CD-ROM o DVD-ROM, en páginas web... Además, su uso permite un trabajo más eficaz para atender a la diversidad, para la enseñanza individualizada, tanto por el acceso a diversas actividades como por facilitar el trabajo grupal.
De forma resumida, todas estas consideraciones metodológicas están presentes en los materiales educativos a utilizar y, en consecuencia, en la propia actividad educativa a desarrollar diariamente en el aula:

  • Exposición clara, sencilla y razonada de los contenidos conceptuales, con un lenguaje adaptado al del alumno y que, simultáneamente, contribuya a mejorar su expresión oral y escrita (en relación, sobre todo, con la competencia en comunicación lingüística).

  • Tratamiento de los contenidos de forma que conduzcan a un aprendizaje comprensivo y significativo.

  • Análisis de los textos geográficos e históricos desde la doble perspectiva de consolidar los conocimientos de la materia y de fomentar la competencia lectora.

  • Estrategias de aprendizaje que propicien un análisis multicausal de los hechos sociales, en general, e históricos y geográficos, en particular.

  • Fomento de unas actitudes que propicien en el alumno la asunción de los valores propios de un sistema democrático (por ejemplo, en relación con la competencia social y ciudadana).

Los contenidos están organizados en bloques, uno de los cuales (contenidos comunes: desarrollo de estrategias, destrezas, habilidades y actitudes generales) recoge todos aquellos que tienen un marcado carácter procedimental o actitudinal y condiciona la forma en que deberían ser desarrollados los que podríamos considerar más de tipo conceptual (Población y sociedad, en Geografía, y Las sociedades medieval y moderna, en Historia).


Los contenidos geográficos del primero de estos bloques (Población y sociedad) abordan el estudio de los comportamientos y tendencias demográficas, de los rasgos de las sociedades actuales (española y europea, principalmente), del papel de las migraciones en la configuración de las sociedades, así como de la forma de vida en el espacio urbano, es decir, la estructura de la sociedad y su diversidad; y los del segundo (Las sociedades medieval y moderna), la historia de la Edad Media y de la Edad Moderna en diferentes espacios geográficos.
El libro de texto utilizado organiza cada unidad con una misma estructura, y cuyas distintas secciones atienden a las diferentes exigencias metodológicas indicadas:

  • Una página inicial, con una serie de cuestiones o preguntas de diagnóstico inicial a partir de una imagen que introduce los contenidos.




  • Un desarrollo expositivo de la unidad:

    • Desarrollo, intercalando proporcionalmente contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales, así como textos e ilustraciones, dibujos y fotografías, lo que suele finalizar con actividades.

    • Información complementaria, a modo de texto —hechos de interés, vocabulario, datos, biografías..., en apartados como Lee y comenta, Presta atención…—, cuadros, mapas, tablas de datos, dibujos, fotografías... Asimismo, las unidades de historia incluyen ejes cronológicos que servirán para que el alumno sitúe y compare en el tiempo acontecimientos históricos que se han producido en fechas similares.




  • Una página de Técnicas de trabajo, en la que se describen algunas que ayudarán al alumno a observar, comprender y analizar, lo que refuerza la importancia que los procedimientos tienen en esta materia.




  • Una página de Ideas claras, a modo de resumen textual / síntesis de los contenidos de la unidad.




  • Doble página de Actividades finales, que sirven tanto para aplicar los conocimientos adquiridos como para detectar aquellos otros que puedan necesitar ser reforzados.




  • Doble página de Actividades de síntesis al finalizar los bloques de geografía y de historia.



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