• Tras la conquista del indio y de las Indias . Aspectos filológicos.
  • Algunos aspectos acerca de las culturas que habitaban los territorios conquistados.

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    Por Esteban Félix García Martínez


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    Algunas consdieraciones acerca de la personalidad del indio en el derecho de los conquistadores 

    Por Esteban Félix García Martínez



    Sumario: Introducción. Modo de investigación. Algunas consideraciones previas acerca del denominado descubrimiento de las Indias. Tras la conquista del indio y de las Indias. Aspectos filológicos. Reflexiones acerca de las culturas que habitaban los territorios conquistados. Crisis y consecuencias epidémicas. Aspectos filológicos. Desarrollo. Políticas demográficas. La mano de obra barata. El Repartimiento. La Encomienda. La primera Importación de humanos desde Africa. Las Leyes Nuevas. Doctrinas encontradas. Creación de las Leyes de Burgos de 1512. Las ordenanzas de Granada 1526. Las Leyes Nuevas de 1542. Texto del Requerimiento de 1513. “Ordenanzas de descubrimientos, nueva población y pacificación de las Indias” (1573). Las Ordenanzas de Alfaro (1612). Recopilación de Leyes de los Reynos de las Indias (1680). Corolario, consideraciones finales.-



    - I -




    Introducción



    Acto dificilísimo y de enorme responsabilidad es el de escribir. Sobre todo si lo que se intenta es que las palabras se acerquen en feliz conjunción y terminen en pensamiento. Es duro el esfuerzo que supone disponer por orden temporal los acontecimientos. Primero éste, luego aquél, o si conviene a las exigencias del efecto buscado, el suceso de hoy colocado antes del episodio de ayer, y otras no menos arriesgadas acrobacias para fotografiar el pasado, para retratarlo. Este oficio supone, poner todo de nosotros, nuestras manos, nuestro intelecto y un compromiso vivo, hasta mancharse, ésa es la tarea, y para ello echamos mano a nuestras ideas, a nuestro credo y a nuestras fuentes.-

    Entonces esta maravillosa tarea, culmina siendo un retrato, en el cual está nuestra mano, nuestra pincelada, con todo lo que ello implica. No hay otro remedio, la historia es muy vulnerable en ese sentido. Así, no pudiendo lo siempre, durar siempre, apareció esta ciencia, es decir, aquella búsqueda infatigable por el maravilloso mundo del pasado y sus fúnebres despojos. Es el oficio de encontrar las evidencias, recuperar cada pieza y guardarlas en sus escaparates armoniosamente, para que aquellas páginas amarillas puedan retratar de algún modo, sucesos pasados, hasta que algún espíritu inquieto decida releerlas e incluso cuestionarlas y entonces nuevamente vean la luz del día.-

    Muchas veces, esta tarea, puede volverse ajena, artera y movediza, convirtiéndose en un acto fatigoso, o sin sentido y como sabemos, los actos sin sentido son los que mayor peligro comportan. En otras ocasiones, por una fatalidad irresistible, sucesos prodigiosos han sido objeto de deliberadas manipulaciones, siendo un claro factor de perturbación a la hora de examinarlas. En fin, uno puede hacer con la historia una muy buena obra, muy bonita estéticamente, incluso frívola, con héroes buenos mozos, rubios de ojos azules, al mejor estilo hooliwood. Incluso, podría bosquejar una doña Paula Albarracín trabajando en su telar, una amena Penélope en la rueca, o escribir historias de hadas, embrujos, de andantes caballeros y otras no menos adorables aventuras homéricas y que todos admiremos como un verdadero cuentito, pero en todos los casos, bajo un género de ficción, surrealista, poblado su espíritu de confusiones y de mentiras.-

    Entonces la historia es conocer, pero sólo se puede conocer a través de un modo, o escogiendo uno entre otros. El conocer algunos lo han descrito como el pensamiento resultante de la relación que se establece entre un sujeto que conoce y el objeto por conocer (1). Históricamente se han reconocido tres modos diferentes de conocer. Uno fue el subjetivista, aquel que respaldaba la postura en la cual el propio sujeto determinaba al objeto, su nombre y cualidades, todo ello, por encima incluso de las circunstancias exógenas que obraran sobre el objeto en ponderación. Otro modo, posterior al citado, denominado objetivista o materialista, que argumentaba que sólo podía ser objeto de pensamiento todo aquello que existiera materialmente, entonces todos los elementos en análisis existían y tenían sus propias cualidades, con prescindencia del pensamiento humano (2).-


    1. V. en tal sentido Cervo, Luis Amado y Bervian, Pedro Alcino, Metodología Científica , México, Mac Graw-Hill, 1989.-

    2. .(2) Andión Gambóa, Mauricio, Guía de investigación científica, 3° Edición, Mexico, 1985, pág. 55 y ss.-



    Tiempo después, surge en Alemania, el denominado pensamiento dialéctico, que propuso una concepción novedosa del saber, auspiciada por una preexistencia de las cosas sin injerencia de la determinación humana, la que era interpretada por el hombre, no sólo a través de sus sentidos – tal como lo proponía la doctrina subjetivista – sino haciendo un análisis racional y crítico, a través de un método de estudio, materialista y dialéctico. (3).


    1. Cortez, Rodolfo, Dialéctica, Edicol, 1978, México.-

    Más allá de las distintas posturas científicas, lo cierto es que lo que ha generado un ánimo convictivo a través del tiempo, es que el conocimiento, como ciencia, debe ser el resultado de la observación e información. Determinar el asunto en estudio para culminar con la elaboración de las hipótesis en consecuencia. Estas últimas, desde luego con la prudente comprobación de su validez. Es decir, la investigación debe culminar con un análisis racional, crítico, y verificable de modo de callar toda duda o precisamente lo contrario, generar todas las dudas, si lo que se intenta es objetar o al menos replantear una doctrina o postura anterior. Investigar se compone de in y de la voz latina vestigium, que significa rastro, huella, señal: investigo es como si dijeramos in vestigi. Entonces busquemos el rastro, la huella, la señal, el vestigio de los hechos.-

    Entonces, tendrá clara implicancia el tipo de objeto en estudio, y si este tiene, como dicen los entendidos, una existencia real o ideal. En el primer caso, desde luego, el investigador tendrá el auxilio empírico y su verificación tendrá mayores posibilidades de éxito. Por el contrario, en el otro caso, la prueba indiciaria, el análisis conjetural y la verosimilitud, esta última como antesala de la verdad, tendrán papel protagónico. Su campo de investigación y de comprobación será más amplio, aun con la cuestionable verificación científica. Pero en honor a la verdad, considerando las cuestiones en análisis, poniendo el acento en la inteligencia del relato, preferiría no llamarles hechos reales, si es que me permiten la disquisición. Real, como tantas otras voces, se deriva del latín, res, rei, que significa cosa. Parecería ser que es lo que existe en la naturaleza o en los accidentes de la cosa. Por lo tanto, real envuelve la idea de existencia. Parece convincente entonces, que real es todo lo que existe en la creación. En cambio positivo, denota la idea de certeza, y esta expresión parece, al menos en mi humilde opinión, más adecuada, al menos en el campo de este modestísimo relato. Las sustancias son reales, no puede decirse sustancias positivas. En cambio, sí podemos dar noticias positivas, datos positivos. No podríamos emplear estas voces con la misma significación cuando dijéramos noticia real, datos reales, porque esto significaría que se tratan de datos y noticias del propio rey, en cuyo caso, real vendría de regir, como regla, reglamento, régimen, regimiento, corregir, regimentar, etcétera. En cambio en el primigenio sentido en debate, las cosas son o no son reales en virtud de una manda de la naturaleza, aquí y en cualquier parte del universo.




    Algunas consideraciones previas acerca del denominado Descubrimiento de las Indias

    Aclaradas estas cuestiones filológicas y a guisa de corolario de estas líneas que, caprichosamente hemos denominado introductorias, ineludibles a mi juicio y ofrecidas como en épocas antiguas de preámbulo oratorio antes del combate, como aquel encuentro por la madrugada entre Aníbal Barca y Publio Cornelio Escipión en Zama, sólo añadiré que estas cuestiones aunque en apariencia, pormenores excusables, o digámonoslo de otro modo, excesivas preocupaciones, deben observarse hasta el extremo, porque sólo así habremos logrado no confundir la memoria y, habremos obtenido una investigación con resultados positivamente averiguados.-

    Pero yendo por fin a la investigación que nos anima, sin más rodeos y queriendo apurar lo que ambiciosamente muchos llaman el rigor de los hechos, lo que parece positivamente averiguado y en esto pese al tiempo, las memorias pletóricas no se ha confundido, es que con el descubrimiento de las indias, comienza la occidentalización y la consecuente cristianización de las etnias que habitaban estos suelos desde tiempos muy remotos. Este largo recorrido de colonización, comenzó con el descubrimiento de las Indias el 12 de octubre de 1492.-

    En este punto, también convendría formular una pequeña aclaración reflexiva. Es cierto que para que se descubra una cosa, es indispensable que la cosa exista, porque descubrir es hallar lo que no se había visto, lo que aun no se conocía, pero que existía. Así se ha dicho, se descubre un planeta, Colón descubrió el nuevo mundo, Galileo descubrió que la tierra se mueve, Newton descubrió la propiedad general de los cuerpos, etcétera. No hay dudas que para descubrir, basta el estudio, la observación y muchas veces el acaso. Por su parte, el término irrupción, viene de romper, lo mismo que ruta y derrotero. La voz invasión se deriva de invado, compuesto de in y del bados griego, que equivale a camino. De modo que ambos términos, son primos, por no llamarles hermanos y tienen una misma etimología. Irrumpir, para el maestro y filólogo Roque Barcia es pasar la ruta, ir más allá, internarse en tierras de otros, en dominios ajenos. Invasión, es pasar la vía, el bados antiguo, de donde vienen nuestros vocablos vado y vadear. Podría decirse que invadir es como vadear las fronteras de una comarca y apoderarse de su territorio. Pero estas voces, que son idénticas en su origen, expresan relaciones sutilmente diferentes en su práctica. La irrupción es un rompimiento, un atentado violento, mientras que la invasión usurpa. La invasión es una conquista. La irrupción inunda. La invasión marcha y la irrupción atropella (5).-

    (5) Roque Barcia, Sinónimos castellanos, Edición Corregida y considerablemente aumentada. Ed. Sopena Argentina.-


    Esto sentado, haciendo un mero y superficial análisis retrospectivo de los hechos, está claro que aquellas circunstancias azarosas que rodearon a aquél desembarco, no pueden tener otra connotación que la de una verdadera invasión, con un claro ánimo de conquista. Tras un suceso de buena fortuna, se irrumpió en dominios ajenos, apoderándose de territorios mediante el atropello, la violencia y la usurpación. Entonces el denominado descubrimiento, se trató de una verdadera irrupción, una invasión a tierras de otros, donde vivían grandes civilizaciones, enormes culturas que el Occidente Cristiano intentó hacer desaparecer utilizando una violencia extrema pocas veces vista. Escampado el terreno en ese sentido, bien podríamos analizar también en este plano, el denominado “día de la raza”, que incluso, algunos van un poco más lejos y “celebran” el día de “la raza” pero cualquier análisis superficial sobre el asunto dejaría en ridículo estas expresiones lo que comprobaría la inutilidad práctica y moral del la prosecución del debate.-

    Pues bien, corregido este evidente error de calificación valorativa, lo cierto es que, tras el arribo, en nombre de la evangelización y de Dios, comenzó el pillaje de riquezas, la violencia, el racismo y el autoritarismo, que terminó casi borrando del mapa a pueblos enteros (6). Pero en fin, el interés principal del presente ensayo, no pretende una ilustración cronológica de este etnocidio a partir del año de la invasión, sino lo que significó para las personas que habitaban estas tierras tal desventurado acontecimiento, como influyó en sus vidas, en sus modos, en sus derechos existenciales, las leyes que les impusieron. Es decir meternos en su traje y su piel y ver que sintieron y cuál fue su destino y créanme, es tan perturbador y censurable, que nadie, repito nadie, sería capaz de inventarlo, lo que por sí solo prueba la irresistible veracidad de éste relato.-

    (6) ver autores, entre otros, como Arturo Uslar Pietri, que habla acerca de las bondades de la evangelización, en la lucha contra los infieles.-




    Tras la conquista del indio y de las Indias. Aspectos filológicos.-

    Por último, restaría formular una breve apreciación respecto de los términos “indios” e “Indias”. Como punto de partida y a modo de despejar toda duda corresponde aclarar, que los indios son de origen asiático, por lo que las expresiones como indios o indígenas, son o deberían ser incorrectas al menos en esta zona geográfica. Sin embargo, respecto de esta denominación producto de un grosero y evidente error, a estos fines y en esa inteligencia, convendría adoptar un temperamento menos radical al sostenido a lo largo del relato y admitirlos, ya que es el modo en el que los individualizaban los propios colonizadores y esto redundaría en beneficio de la inteligencia del relato. Estas aclaraciones tampoco parecen pormenores excusables, no es la primera ni la última vez que se han cometido estos desatinos etnográficos. Todavía es frecuente, por ese afán de catalogar o encasillar a las personas en un sitio, que se llame a las que por sus rasgos étnicos tienen sus ojos rasgados, a todos ponjas o chinos, así, a los árabes o peor aún, a los musulmanes les dicen turcos, a los españoles: gallegos, a los italianos: tanos, a los judíos: rusos, y la lista sería interminable, aunque lamentablemente en todos los casos, con identidad de intención.-

    Esto sentado, prosiguiendo con nuestras letanías, las denominadas Tierras de Indias, las del Nuevo Mundo, luego se convirtieron en América y recién allá por el siglo XIX en Francia, se comenzó a utilizar el término América Latina, para situar a la región de clara influencia latina y católica contra la América próspera anglosajona y protestante. El reconocido autor y filósofo peruano Raúl Haya de la Torre a la misma región le llamó Indoamérica, otros en cambio subrayan la clara influencia en la región de España y Portugal y le llaman Iberoamérica, y como estos otros tantos nombres, pero desde luego, siempre para una sola región y las mismas personas.- (7)

    (7) Gonzalez Galván, Jorge Alberto, El derecho consuetudinario de las culturas indígenas de México. Nota de un caso: Los Nayerij, Ed. Porrúa. México.-


    Algunos aspectos acerca de las culturas que habitaban los territorios conquistados.

    De todos modos, más allá del nombre que en algunos casos caprichosamente le otorguemos, lo cierto es que los habitantes de esta región recibieron trato de bárbaros y esas civilizaciones, mientras desaparecían, fueron cimiento de una nueva sociedad, una sociedad colonial. Hasta aquél acontecimiento ocurrido el 12 de octubre de 1492, la mayoría de las civilizaciones autóctonas, tenían un derecho ágrafo, consuetudinario, el cual contenía reglas prácticas, consensuadas socialmente destinadas a garantizar una convivencia armónica y justa, trasmitidas a través del tiempo en forma oral. Su cosmovisión religiosa estaba estrechamente vinculada con la naturaleza y sus fuerzas que desde luego adoraban y no cuestionaban.-

    Aquel derecho consuetudinario era extremadamente severo en muchos casos, algunas tribus como los Nayerij, castigaban rigurosamente tanto el robo, como la brujería con malas artes, el incesto, el travestismo, la prostitución, el aborto, la homosexualidad, la pérdida de castidad de los chamanes, los pronunciamientos injustos de los jueces, el adulterio, la inconsulta decisión de atacar a otro pueblo, la traición, el homicidio, el celestinaje y la embriaguez. (8)

    (8) González Galván, Jorge Alberto, EL derecho consuetudinario de las culturas indígenas de Mexico, Ed. Porrúa.-


    En su gran mayoría, las distintas culturas indígenas, no tenían escritura, algunos pueblos, por ejemplo, de la región de México hablaban la lengua nahuatl lengua que se expresaba gráficamente de modo pictográfico. Sus normas eran costumbristas habiéndose instrumentado para no perturbar ni contrariar el normal desarrollo de la naturaleza y sus fuerzas invencibles, de este modo se podía garantizar un orden armónico y de feliz convivencia, entre los hombres y la naturaleza. (9).

    (9) Gonzalez Galván, Jorge Alberto, El derecho consuetudinario de las culturas indígenas de México. Nota de un caso: Los Nayerij, Ed. Porrúa. México.-



    Ahondando en el tópico, curiosear por el pasado azteca, es extremadamente difícil. Su historia y sus orígenes se pierden en el tiempo, fundiéndose en la propia historia de otras tribus que dominaban la misma lengua. Fueron hombres de aztlán, lugar que pertenecía al Imperio Tolteca, también llamados Tenochcas o seguidores del caudillo Tenoch. Pero antes de ser Aztecas o Mexicas, fueron chichimecas o pueblos nómades de cazadores. Muchos autores, han sostenido que la lengua azteca, tenía muchos aspectos en común con otras lenguas de distintos pueblos que habitaban la región septentrional, llamándoles por ello a este conjunto de pueblos, la gran familia yute-azteca. La constante emigración de estos grupos de aguerridos cazadores en su perpetua búsqueda de tierras mejores, los hizo llegar a esa región.-

    Entre estos pueblos de nómades cazadores estuvieron los toltecas, quienes fundaron la ciudad de Tollan, ciudad en la cual se levantaron templos en honor a su dios Quetzalcoatl (serpiente emplumada o de plumas). Pero tanto este pueblo como los otros que habitaban la región, eran nahuas, reconociendo un origen étnico común, hablando la misma lengua en muchos casos y en otros, dialectos derivados de ella. Y es este precisamente, el origen pues, del pueblo azteca (Az (tlan) tecatl = hombre de Aztlan, perdiendo el tlan al añadirle la terminación patronímica).-

    Fue al llegar a esa región, que tomaron contacto con pueblos agricultores y se establecieron en el lugar. Muchos grupos de cazadores llegaron perseguidos por el hambre desde los desiertos nórdicos y, a semejanza de otros pueblos parientes suyos, se instalaron en cuevas teniendo una existencia muy poco desarrollada que dejó huellas en su memoria tribal. Así, unos siete u ocho grupos -tribus- con diversos nombres según las plurales y variadas tradiciones (Acolhuas, Culhúas, Chalcas, Tepanecas, Tletepozcas, Talhuicas), que seguramente responden a sus patronímicos posteriores, se asentaron allí. Estas siete cuevas son siete bocas, y de ahí la denominación de Chicome (siete) oztoc (bocas), estos asentamientos tuvieron lugar, posiblemente a partir del año 1100.-

    Pero lo cierto es que para aquél entonces, el lugar tenía otros pobladores (los toltecas), que eran mucho más sedentarios, y estaban allí, presumiblemente desde la era cristiana junto a otros pueblos que se encontraban bajo su dominio. Fue en esa región, donde se establecieron los Aztecas, en el centro de una laguna, en un islote central, al que le dieron el nombre de Aztlán. Cuando Tollan, la capital del Imperio tolteca, cayó bajo el dominio de los nuevos chichimecas, los habitantes de Aztlán se aliaron a ellos y tomaron ese valle hacia el año 1215. Aquí comienza la historia de los mexicas en la tierra a la que iban a dar nombre.-

    Estas tribus nahuas pasaron de un primitivo poder político teocrático a una monarquía moderada (esto posiblemente por herencia de los toltecas). El gobierno estaba en manos de un Rey que resultaba ser jefe militar y el juez supremo, siendo asistido en todos los casos por los sacerdotes y sabios de las tribus. El rey al asumir, debía arrogarse el ineludible deber de hacer cumplir las leyes. (10)

    (10) Kohler, Josef, Cervantes y Anaya Javier de, El derecho de los Aztecas. Introducción a la historia del pensamiento jurídico. Ed. Porrúa.-




    Por su parte, el pueblo inca, aquel legendario mundo del Tahuantinsuyu, también denominado Reino de las Cuatro Regiones, se caracterizó por la originalidad de sus instituciones. Se trata también como tantas otras, de una civilización ágrafa pero compensada por una sólida tradición histórica transmitida directamente sobre la base de relatos, cuya memoria se conservaba a través de un cuerpo de funcionarios estatales, los quipucamayocs, y desde luego, por la simple tradición oral entre las gentes del pueblo.-

    Los vínculos familiares y la religión eran los lazos que unían estrechamente a los habitantes de los antiguos dominios del Tahuantinsuyo, por lo que es posible presumir que, para preservar dichos lazos a través del tiempo, eran muchas las normas de Derecho que existían y se respetaban durante el incanato. A pesar de ello, durante mucho tiempo, quizá por seguir estrictamente una metodología profesional, algunos especialistas en el estudio de la evolución del Derecho no lo consideraron como un derecho digno de estudio, debido a la falta de escritura y de evidencias concretas sobre las leyes que aplicaban.-

    Pese a ello, hoy no es controvertido que los Incas aplicaban un derecho de sólida tradición histórica, transmitida directamente sobre la base de relatos. Este derecho no escrito, rigió durante el Incanato, y provenía de culturas incluso preincaicas y fueron incorporadas a la vida y a las costumbres del pueblo inca, a medida que fueron expandiéndose y dominando a otros pueblos, con distintos grados de cultura. Estos grupos étnicos de plurales y variados orígenes al ser conquistados por los Incas, aportaron sus culturas, sus modos y sus distintas normas perdurando así, normas tradicionales muy antiguas.-

      Sus normas regulaban, desde luego, el poder político y su administración, como así también la vida familiar y el culto religioso. Como muchas otras civilizaciones, tenían un régimen muy estricto, cuyo cumplimiento estaba encomendado a diversas autoridades y eran severísimas las consecuencias si incumplían con su mandato. Su sociedad era clasista. Estas clases dependían, de la estirpe, el trabajo que desempeñaban o por los méritos que habían alcanzado en la guerra.  Esta organización social, generaba en muchos casos, notables diferencias de trato. Así, mientras la monogamia era un mandato para el pueblo, no lo era para las clases superiores que inclusive recibían a las acllas (mujeres escogidas) como un regalo por sus hazañas heroicas en un combate. En el ámbito judicial, por ejemplo, la pena de muerte para el pueblo era la hoguera o el despeñamiento, mientras que para las otras castas nobles o de origen guerrero era la decapitación. Y mientras los ajusticiamientos de la nobleza se realizaban en privado, los del pueblo se hacían en público.-

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