Descargar 112.04 Kb.


Página1/8
Fecha de conversión10.03.2019
Tamaño112.04 Kb.

Descargar 112.04 Kb.

El desarrollo humano en la dsi


  1   2   3   4   5   6   7   8




E

l desarrollo humano en la Doctrina Social de la Iglesia.

De Populorum progressio a Sollicitudo rei socialis*

Lic. Gustavo Hasperué

30-09-04

I.- INTRODUCCIÓN
La enseñanza de la Iglesia acerca del desarrollo humano está contenida principalmente, aunque no exclusivamente, en las Cartas encíclicas Populorum progressio1 de Pablo VI y Sollicitudo rei socialis2 de Juan Pablo II, publicadas en los años 1967 y 1987 respectivamente. Me propongo analizar dichos documentos del Magisterio según un esquema que distingue tres cuestiones: a) el núcleo teológico-filosófico-moral: la concepción cristiana del desarrollo humano; b) la descripción del problema y sus causas tal como la efectuaron los pontífices; y c) las orientaciones prácticas que sugirieron para la superación del problema. Es sabido que la autoridad magisterial tiene todo su peso en lo que se refiere al primer punto, pero no así en los otros dos, dado que para el análisis de la realidad histórica se requiere el recurso a las ciencias sociales que gozan de una legítima autonomía según enseña el propio Magisterio, y en cuanto a las propuestas concretas, no debe olvidarse que la Doctrina Social de la Iglesia3 admite una legítima variedad de opciones a la hora de ser puesta en práctica. No cabe duda acerca de que tanto los análisis como las propuestas que aparecen en los documentos son plenamente compatibles con la antropología y la moral cristianas, pero creo que no son los únicos compatibles, es decir, no puede sostenerse que la fe cristiana exija necesariamente sólo esos análisis y esas orientaciones. Es conveniente tener en cuenta estas distinciones porque esta clase de documentos del Magisterio suele recibir críticas que no afectan el núcleo central de su enseñanza, pero la falta de discernimiento de los niveles de discurso puede conducir de la crítica a las cuestiones opinables al olvido de lo esencial. En las conclusiones voy a confrontar el contenido de las encíclicas con las ideas de Wilhelm Röpke y Peter Bauer sobre el problema del subdesarrollo; el análisis que ambos economistas realizan es parcialmente diferente al de los pontífices, y también sugieren caminos parcialmente diferentes. Trataré de mostrar que estos enfoques también son compatibles con la visión cristiana del desarrollo que exponen Pablo VI y Juan Pablo II. En este trabajo voy a recurrir al análisis de dos especialistas en la materia: el teólogo jesuita español Ildefonso Camacho Laraña y el teólogo laico norteamericano Michael Novak. La diferencia de enfoque de estos autores nos ayudará a una reflexión más ponderada del problema en general y, por tanto, nos permitirá también pensar el caso argentino con más elementos de juicio.

II.- CONCEPCION CRISTIANA DEL DESARROLLO. EXIGENCIAS MORALES.


Pablo VI enseña que el desarrollo humano es una vocación de todo hombre con respecto a la cual cada uno es el principal responsable:
"En los designios de Dios cada hombre está llamado a un determinado desarrollo, porque toda vida es una vocación. Desde su nacimiento, a todos se ha dado, como en germen, un conjunto de aptitudes y cualidades para que las hagan fructificar: su floración, durante la educación recibida en el propio ambiente y por el personal esfuerzo propio, permitirá a cada uno orientarse hacia su destino, que le ha sido señalado por el Creador. Por la inteligencia y la libertad, el hombre es responsable, así de su propio crecimiento como de su salvación. Ayudado, y a veces estorbado, por los que le educan y le rodean, cada uno continúa siempre, cualesquiera sean los influjos en él ejercidos, siendo el principal artífice de su éxito o de su fracaso: sólo por el esfuerzo de su inteligencia y de su voluntad el hombre puede crecer en humanidad, valer más, ser más."4
Frente a una concepción excesivamente estrecha de desarrollo -meramente económico- el Papa propone el desarrollo integral:
"El desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico, el desarrollo ha de ser integral, es decir, debe promover a todos los hombres y a todo el hombre."5
Pablo VI definía el verdadero desarrollo como “el paso, para todos y cada uno, de unas condiciones de vida menos humanas a condiciones más humanas."6 En la explicación de la definición puede apreciarse con claridad el carácter integral del desarrollo humano tal como lo concibe el Papa:
"Menos humanas: la penuria material de quienes están privados de un mínimo vital y la penuria moral de quienes por el egoísmo están mutilados. Menos humanas: las estructuras opresoras, ya provengan del abuso del tener, ya del abuso del poder, de la explotación de los trabajadores o de la injusticia de las transacciones. Más humanas: lograr ascender de la miseria a la posesión de lo necesario, la victoria sobre las plagas sociales, la adquisición de la cultura. Más humanas todavía: el aumento en considerar la dignidad de los demás, la orientación hacia el espíritu de pobreza, la cooperación al bien común, la voluntad de la paz. Más humanas aún: el reconocimiento, por el hombre, de los valores supremos y de Dios, fuente y fin de todos ellos. Más humanas, finalmente, y, sobre todo, la fe, don de Dios, acogido por la buena voluntad de los hombres, y la unidad en la caridad de Cristo, que a todos nos llama a participar, como hijos, en la vida del Dios viviente, Padre de todos los hombres."7
Es interesante señalar que las palabras de Pablo VI suponen que la fe cristiana es humanizadora, que lo sobrenatural no anula lo natural sino que lo potencia.
Aunque cada uno es el principal responsable de su propio desarrollo, éste debe ser solidario, cosa perfectamente comprensible desde la antropología cristiana que subraya la natural sociabilidad del ser humano:
"El desarrollo integral del hombre no puede realizarse sin el desarrollo solidario de la humanidad, mediante un mutuo y común esfuerzo."8
La solidaridad no anula a aquel a quien sirve, sino que lo promueve; los pueblos más pobres están llamados a ser ellos mismos los agentes principales de su propio desarrollo:
"La solidaridad mundial, cada día más eficiente, debe lograr que todos los pueblos por sí mismos, sean los artífices de su propio destino."9
En sintonía con Pablo VI, el Papa Juan Pablo II profundiza el tema de la insuficiencia de un desarrollo meramente económico.10 A medida que es advertida esa insuficiencia entra en crisis la estrecha concepción economicista del desarrollo y se percibe la necesidad de una visión más integral. La experiencia muestra que la disponibilidad de una gran cantidad de recursos y bienes de todo tipo no asegura la felicidad y si no es orientada al verdadero bien de todo el género humano, puede volverse fácilmente contra él para oprimirlo. El Papa deplora la cultura consumista y sostiene que una de las mayores injusticias del mundo contemporáneo consiste en que son pocos los que poseen mucho y muchos los que no poseen casi nada. El mal no consiste en tener sino en un tener que se absolutiza y no se subordina al ser y a la vocación del hombre. El desarrollo limitado a su dimensión económica fácilmente se vuelve contra aquellos a quienes se pretende beneficiar.
El auténtico desarrollo humano debe medirse y orientarse según un parámetro interior propio del ser humano. Dicho parámetro está en la naturaleza específica de la persona creada a imagen y semejanza de Dios, y llamada a utilizar a las criaturas y ocuparse de ellas en obediencia a la voluntad de Dios. La persona tiene una verdadera afinidad con Dios, está llamada a la inmortalidad y es fundamentalmente de naturaleza social. El desarrollo no puede excluir ninguna de estas dimensiones.11
Juan Pablo II afirma que el desarrollo puede ser considerado como la expresión moderna de una dimensión esencial de la vocación del hombre según las Sagradas Escrituras. En efecto, según la Biblia el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, Quien ha puesto al hombre ante la exigencia de una tarea: dominar a las demás criaturas en obediencia a la ley divina. Desde esta visión de fe se afirma que las continuas realizaciones de la historia humana que responden a esa vocación originaria, son a menudo puestas en peligro y crisis por el pecado.12
El empeño por el desarrollo no es un deber individual o individualista, es un imperativo para todos y cada uno, un deber de todos para con todos. La dimensión solidaria es esencial al desarrollo humano.13
En el número 33 de SRS el Papa aborda la relación entre desarrollo y derechos humanos:
"No sería verdaderamente digno del hombre un tipo de desarrollo que no respetara ni promoviera los derechos humanos, personales y sociales, económicos y políticos, incluidos los derechos de las naciones y de los pueblos."14
Al referirse al orden interno de cada Nación, el Papa destaca la necesidad de respetar el derecho a la vida en todas las etapas de la existencia y los derechos de la familia que es la célula básica de la sociedad. Luego se refiere a los derechos en el ámbito económico ("justicia en las relaciones laborales"), en el ámbito político, y en el ámbito de la cultura y la vocación trascendente del hombre ("libertad de profesar y practicar el propio credo religioso").
En el orden internacional, el Papa sostiene que es necesario respetar la identidad cultural de cada pueblo y también la igualdad fundamental sobre la que se basa el derecho de todos a participar en el proceso de desarrollo pleno. No se concibe el desarrollo como imposición desde afuera, sino como un proceso en el cual las personas y los pueblos de cualquier condición están llamados a ser protagonistas de alguna manera. Juan Pablo II sintetiza estas enseñanzas apelando a dos ideales que deben guiar siempre a la acción pro desarrollo:
"El desarrollo debe realizarse en el marco de la solidaridad y de la libertad, sin sacrificar nunca a la una a la otra bajo ningún pretexto.15"
Finalmente el Papa vincula el carácter moral del desarrollo con la cuestión ecológica. El desarrollo no debe olvidar el respeto por los seres de la naturaleza visible. El Creador ha confiado al hombre el dominio de las cosas pero su uso implica exigencias morales. Debe preservarse el orden del universo, cuidar especialmente los recursos naturales no renovables y vigilar la calidad de vida en las zonas industrializadas por el peligro de la contaminación.16
Camacho sintetiza todas estas enseñanzas afirmando que la perspectiva de la Iglesia acerca del desarrollo es el humanismo, puesto que el desarrollo económico es siempre ambivalente; por eso el objetivo es el desarrollo humano, abierto últimamente a la dimensión religiosa.17
Michael Novak señala lo que a su juicio son destacados aportes de Juan Pablo II a la cuestión del desarrollo: en primer lugar un sentido especialmente agudo de la función de ciertas instituciones específicas en favor de la protección de los derechos humanos básicos, y en segundo lugar utilizar el relato del Génesis como base de sus enseñanzas.18
Acerca de la cuestión ecológica Novak realiza una observación crítica a Juan Pablo II: “[s]obre estos temas, las afirmaciones del Papa son inexactas en cuanto a los hechos sólo en cuanto a los 'límites' de los recursos naturales. El recurso natural fundamental es el pensamiento humano. Los 'recursos' cambian en forma constante, a medida que la mente encuentra mejores sustitutos para materiales más viejos. La fibra óptica está reemplazando al cobre en las líneas de comunicación; el plástico y la cerámica están reemplazando al acero en muchas partes del automóvil; la energía electrónica está reemplazando a la energía mecánica. Durante miles de años el petróleo no era un recurso útil para la humanidad, desde 1853, y por cierto tiempo más, lo es; y en este momento se están buscando nuevos sustitutos, etc. etc.”19

  1   2   3   4   5   6   7   8

Similar:

El desarrollo humano en la dsi iconDefinición de Desarrollo humano ¿Qué es el desarrollo humano? Elementos que lo expresan
Se designa con el concepto de desarrollo humano a la adquisición, por parte de los individuos, organizaciones y comunidades, de la...
El desarrollo humano en la dsi iconPrograma de las naciones unidas para el desarrollo oficina de desarrollo humano
Elaboración de monografías provinciales describiendo aspectos fundamentales de las diferentes dimensiones vinculadas al Desarrollo...
El desarrollo humano en la dsi iconPlan nacional de desarrollo humano actualizado 2009-2011 -resumen técnico
Política del grun en cuanto a los desastres de origen natural y generado por el quehacer humano
El desarrollo humano en la dsi iconHacia un modo de desarrollo humano con libertad y felicidad
Para ello se proponen algunas ideas básicas y propósitos estratégicos que ayudarían a la construcción de esa sociedad «centrada»...
El desarrollo humano en la dsi iconRevista de la cepal, n° 71, Santiago de Chile, diciembre 2001, Homenaje a Raúl Prebisch
Pese a las nuevas aportaciones a la teoría del desarrollo, tales como desarrollo humano, desarrollo local, desarrollo sostenible...
El desarrollo humano en la dsi iconModo de desarrollo humano
«humanización de la sociedad» en una «humanidad globalizada». Para finalizar se propone la idea del consumo necesario de los pobres...
El desarrollo humano en la dsi iconDsi asep proposal
Estudio y propuesta del marco regulatorio para la promoción de energías renovables en El Salvador
El desarrollo humano en la dsi iconClase 4 indicadores de desarrollo, desarrollo humano (pnud) y conclusion de la 1ra parte
Dentro de este modelo de desarrollo, que como ya se dijo, es coherente con el paradigma mdlf, y por lo tanto, la medición, lo cuantitativo,...
El desarrollo humano en la dsi iconFor stpu (Oct. 12, 00 afternoon)
I. Situación de desarrollo desde la perspectiva del desarrollo humano sostenible
El desarrollo humano en la dsi iconCapital Humano Nivel de educación de la fuerza de trabajo en Chile docx
El siguiente documento describe en su primera parte el desarrollo que ha experimentado la teoría del capital humano. Se entrega evidencia...

Página principal
Contactos

    Página principal



El desarrollo humano en la dsi

Descargar 112.04 Kb.