• Archivio di Stato di Torino
  • Archivio di Stato di Genova, Magistrato di Sanità
  • Don Pedro Tiscornia y Don Lázaro Costa

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    Clahe México


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    CLADHE II

    MÉXICO 2009

    SIMPOSIO: Mercados y mercaderes en los circuitos mercantiles hispanoamericanos, 1780-1860
    Ponencia: Dalla riva del mare alla riva del fiume: navegantes y empresarios ligures en Santa Fe (1820-1860)

    Autora: Griselda Beatriz Tarragó (ISHIR/Cesor/Conicet-UNR)


    Hacia 1830 vivían en el Río de la Plata unos 8.000 súbditos sardos. De ellos, más de 3.000, en su mayoría genoveses, estaban dedicados al comercio de cabotaje en el Río de la Plata en unas 600 embarcaciones pequeñas de las cuales eran propietarios. Su presencia había ido in crescendo desde la década del ’20 cuando comenzaron a arribar parte de los ligures y otros italianos del norte que emigraban luego del fracaso de los movimientos contra el dominio sardo, a los que se agregaron marinos desertores. No obstante todavía no se percibían como “italianos” y no dominaban aún la lengua “nacional”.1

    A partir de esta realidad verificada por múltiples testimonios, esta ponencia se propone explorar el fenómeno desde un punto de vista histórico esencialmente cualitativo que pendula entre un miramiento integral del mismo por un lado, y por otro, con un análisis de corte microanalítico que se enfoca hacia las acciones y trayectorias

    de los agentes. El soporte documental sobre el que se construyó el trabajo proviene del Archivio di Stato di Torino, el cual conserva los actos centrales y periféricos del estado sabaudo hasta la unificación de Italia. Se investigó especialmente sobre el Fondo Consolati Nazionali, Buenos Ayres, 1835-1851, Mazzo 1, Montevideo y Buenos Aires y el Fondo Consolati Nazionali, Buenos Ayres, 1852-1859, Mazzo 2, Montevideo y Buenos Aires, Archivio di Stato di Genova, Magistrato di Sanità (tomos 1603 a 1620, 1823-1842), Archivo Histórico Provincial “Dr.Julio Marc” (Rosario, Argentina), especialmente la serie Tribunales y Escrituras Públicas y Censo levantado en 1858 en la provincia de Santa Fe y Archivo del Colegio de Escribanos”(Rosario, Argentina);,

    La etapa inmediatamente posterior a la revolución no fue un momento de expansión de esa llegada ya que por entonces, el mayor flujo de esos ligures se dirigían hacia el mediterráneo occidental, hacia Gibraltar y Africa del norte, empujados por la presión demográfica y fiscal y el endeudamiento agrario.2 A pesar de la larga tradición marinera de los ligures, todavía no era el tiempo para esa gran inmigración transoceánica y entre 1810 y 1818 no se registran entradas al puerto de Buenos Aires de embarcaciones con bandera sarda,3 probablemente en coincidencia con la debilidad de la marina del reino de Cerdeña, de la cual la flota genovesa era parte.



    Esta situación se articula con lo que sucedía en el reino de Cerdeña que hacia 1818 produjo la abolición de las barreras aduaneras entre Piamonte y Liguria y la aplicación de tarifas diferenciales para los barcos extranjeros, lo que terminó beneficiando a la marina ligur. Génova y Savona crecieron especialmente en este tiempo, así como la cantidad de naves sardas que se dirigieron hacia la América del Sur, y especialmente al Plata, donde ninguna política discriminatoria como sí sucedía con las rutas del Mar Negro, se imponía sobre los genoveses.4 Como lógica consecuencias del aumento del tráfico, el flujo de información también se incrementó, generando un efecto expansivo sobre la ampliación de las cadenas migratorias sobre las posibilidades que ofrecía este espacio. Esto se condice con la zona de instalación básica de esta colonia: sobre las costas (tanto fluviales como marítimas) para ejercer el doble control sobre la navegación externa e interna, clave del éxito de esta elección, en la que las naves iban siempre con carga plena, tanto a la ida como al regreso. La rica experiencia como armadores de los genoveses se acopló con la grave crisis que la revolución y guerra habían dejado en Río de la Plata. Allí, las viejas técnicas ligures que ya estaban desactualizadas frente a las nuevas que unidas al hierro se imponían en Europa, tenían lugar todavía en este confín del Cono sur. Esta suerte de “ventaja comparativa”, estimulaba la especulación y coayuvaba a que se constituyeran pequeñas compañías que invertían en este tráfico, así como a la radicación (via la deserción) de tripulantes de naves sardas que decidían aprovechar la ventajosa diferencia salarial.5

    El mayor crecimiento se dará desde entonces, cuando las provincias rioplatenses comiencen a tolerar la participación extranjera en la navegación y en la construcción de navíos como forma de responder a una urgencia derivada del creciente comercio en el Litoral y de la falta de suficientes nativos interesados en estas actividades. Además de la navegación en sí misma, el grupo monopolizaba gran parte también de la construcción naval y el tráfico ultramarino, especialmente desde el puerto de Génova desde donde se importaban vino, papel, fideos, zapatos, drogas, pañuelos de punto, aceite, mosaicos de mármol, seda, mercería y fruta seca.

    Si bien la presencia italiana temprana en las provincias litorales de la actual República Argentina, ha tenido consideración en la historiografía argentina6, en general este fenómeno ha quedado opacado por “la gran inmigración”. Por su parte, la historiografía italiana ha prestado también atención a la cuestión.7 Todavía en 1835 los estados italianos no tendrán representante en el Plata. Había sí un encargado de negocios sardo en Brasil que se ocupaba también de cuestiones relacionadas con este espacio, pero no podía tener contacto oficial con las autoridades. Sin embargo, el aumento notable del comercio sardo en Buenos Aires y el Litoral de los Ríos hace que el gobierno de Carlos Alberto decida instituir un Consulado General en Buenos Aires con un vice-cónsul en Montevideo8 El Secretario de Asuntos Externos, Conde Solaro de la Margherita, eligió al Barón Enrico Picolet d’Harmillon de antigua familia saboyana y con conexiones ya establecidas con muchos nativos. En enero de 1836 pasa por Montevideo y deja organizado el viceconsulado. Ya en Buenos Aires debió enfrentarse con Rosas quien exigió el reconocimiento de la independencia de las Provincias Unidas por parte del Rey de Cerdeña.9 El 20 de julio de 1836 se presentan las cartas patentes de d’Hermillon10, pero al no reconocer el Rey de Cerdeña, la independencia de la Confederación Argentina, se le niega todavía el exequatur11

    El Barón presionará para lograr su reconocimiento con una nutrida correspondencia en la que se plantea las ventajas de establecer relaciones estables con el Río de la Plata, especialmente cuando ya queda claro que la frecuencia y densidad del tráfico mercantil es ya muy contundente y redituable para entonces.12 Recién el 12 de mayo de 1837 el cónsul firmó con el ministro Arana un tratado por el cual el rey de Cerdeña reconocía al gobierno argentino así como se reconocía a sus súbditos con el tratamiento de nazione più favorita .13 El Exequatur le llegó a d’Harmillon el 15 de mayo de ese año.

    El Riachuelo o “pequeño río” jugó siempre un papel importante en el destino de Buenos Aires. En su desembrocadura se fundó la primera ciudad en 1536, fue puerto natural, área de concentración productiva desde la época de los saladeros y sobre todo, límite político de la ciudad. Situado en el extremo sudeste de la ciudad, la zona conservó siempre un sesgo marginal entro del ejido urbano, constituyendo un lugar privilegiado para las actividades marítimas. Era el único refugio natural para el fondeo y la reparación de navíos pequeños de la ribera y la ciudad, lo que ayudó a transformarlo en un centro de actividades comerciales y artesanales que giraban en torno la navegación fluvial ya en la época de Rosas.14

    Allí estaban los paisanos que hablablan su misma lengua y era el lugar adonde finalmente tocaban la costa, las cadenas migratorias. Los trabajadores ligures vinculados a negocios navieros se concentraron en este barrio que ya había adquirido carácter propio para la década del ’30 del siglo XIX. La “leyenda dorada del inmigrante italiano” que con su trabajo y esfuerzo forja su destino americano, adquiere su perfil estable en este espacio15:

    …di circa due chilometri, stavano, ammainati e confusi, bragozzi, barche, tartane, peote, golette, navicele, canotti, vechie carcasse, e pochi brigantini a palo dalle forme tozze, ingombri di cordami ed atrezzo. Era questo il portio di refugio e di carenaggio della flottiglia genovese. Dalle province del littorale trasportavano legnami, pietre, sabbia per la costruzioni.16
    Mientras tanto la comunidad de ligures tejía sus propias redes con el gobernador Juan Manuel de Rosas y aprovechaba las deferencias que éste les dispensaba. Una civilizada convivencia signada por el pacto tácito de aprovechar lo que cada una de las partes podía ofrecer: Rosas no miraba su condición recurrente de exiliados o desertores y ellos monopolizaban el comercio de cabotaje en el cerrado para otras naciones “Litoral de los Ríos”. La bandera blanca y celeste flameaba a veces en sus naves, pero eso no significaba mucho para esta comunidad para la cual el estandarte sabaudo era también forastero a su identidad: “I Liguri avevano trovato, infine, il modo di non essere più sardi” como dice Cùneo.

    Su doble condición de extranjeros bajo pabellones neutrales (Cerdeña, Lucca) los habilitaba para eludir los efectos del bloqueo de las potencias europeas en el Río de la Plata, y luego de pasar la barrera, la pronta mudanza hacia el pabellón nacional les posibilitaba navegar sin interferencias por los ríos entonces considerados interiores.La caída de Rosas en la batalla de Caseros, el 3 de frebrero de 1852 coincide con la llegada de Cavour a la presidencia del Consejo en el mismo año. En 1852 D’Azeglio designó encargado de negocios a Marcello Cerruti, quien se había desempeñado como tal en Río de Janeiro. Dada la cantidad y calidad del flujo mercantil entre Buenos Aires/Montevideo-Génova, el Ministerio del Exterior del reino, decidió enviar un funcionario de carrera que pudiera enviar informes más precisos y si vale la expresión “técnicos”, respecto de las posibilidades económicas de estas tierras, especialmente todo aquello que se vinculaba a la navegación fluvial.17 Visitó primero la provincia de Corrientes, después el Paraguay, y navegando el Paraná, atravesó Entre Ríos, Corrientes y Paraná y finalmente, Buenos Aires:

    Riservandomi sempre a proffitare del primo mese di menor ocupazione per completare qualche lavoro piú esatto su queste paesi ho intanto l’onore di mandarle qui unita la lista degli Italiani che io potei trovare al Rosario, al Parana e a Santa Fe, persuaso che nel primo di questi paesi il numero maggiore é sfuggito alle mie indagini.

    Devo al Signor Gio Devoto, primo commesso del Sig. Luigi Casinelli le riservate informazioni zulla fortuna approssimativa di quelli del rosario e sono convinto ch’Ella vedrá con piacerre come quasi tutti possedano un terreno o una casa e questúltima frabbricata da loro dopo meritory risparmi.

    Nel mio ultimo ufficio ebbi lónore di dar corso alle proposizioni fattele del sig. Cavaliere Dunoyer, dei Signori Luigi Casinelli, GB Monteverde e Raffaele Gallino per agenti Consolari a V. Consoli al Rosario al Paraná e al Corrientes. Io dimenticai di proporle il Signor Emmanuele Gianello per Agente Conolare in Gualeguaychú. Questo Scalo dell’Entre Ríos e per Brasile.18

    Ligures en el Litoral de los Ríos


    Este flujo inicial estuvo compuesto básicamente por individuos vinculados al tránsito comercial fluvial, como marineros, dueños de embarcaciones, pequeños comerciantes. Muchos de ellos eligieron su asentamiento en Rosario después de haber realizado una estadía inicial en Paraná, o bien en Montevideo o Buenos Aires. Su presencia en el cabotaje fluvial del Río de la Plata y sus afluentes, y también en el “gran cabotaje”19 al Brasil20, había ido in crescendo a partir de 1821, como se dijo.Se integraron pronto a una red de asentamientos ligures, ubicados en las principales rutas fluviales, tales como Paraná, San Nicolás, Gualeguaychú, Victoria y Corrientes.21 Las provincias interiores no registraron esta presencia.

    En el proceso de transición de la colonia a la nación, especialmente en el espacio llamado “Litoral de los Ríos”, la guerra revolucionaria significó la desaparición para algunos agentes económicos mientras que para otros, como en el caso de los marinos ligures, resultó un momento expansivo y de oportunidades para los negocios. Mientras los británicos ocuparon básicamente los espacios vacíos de los circuitos fluviales como interiores, comenzaron a monopolizar los mercados de capitales, y parte del comercio en Buenos Aires y el Litoral de los Ríos, lo ligures se insertarán en los nichos vacios dejados por la guerra en el comercio fluvial, el cabotaje por los ríos interiores, además de implantarse en el comercio de exportación en rubros que venían directamente por la vía del mediterráneo. Su inclusión fue esencialmente ribereña y su presencia no es un fenómeno que se registre en los antiguos circuitos interiores coloniales que se reconfiguraron básicamente por ingleses, porteños y élites provincales sobrevivientes a las convulsiones de la revolución. En este mundo en profuda transformación, comenzaron a arribar estos “laboriosos genoveses”. En la misma dinámica, muchos llegaron y se asentaron, y con ellos también migraron costumbres y tradiciones económicas y familiares.



    Hacia 1815 las importaciones de zona mediterránea, especialmente vino y aceite, trigo, harina, que llegan a través de Gibraltar, había sido también capturada por los ingleses. Por entonces muchos de los hombres que luego arribarán al Río de la Plata, se encontraban ya en plena actividad comercial-marítima en otros destinos: Nicolò Puccio, al mando del brigantino sardo “La Fortuna”; Pietro Tiscornia, con el Brigantino sardo “La Pace”; Giacoppo Copola con los brigantinos “Aurora” y “Colombo”; Steffano Copola con el brigantino sardo “Carmine”; Francisco Risso, con el brigantino sardo “Pallade”; Giacomo Delpino con el brigantino sardo “Il diligente”; Tomasso Berlingieri, con el brigantino sardo “Sn Raffaele”; Nicolò Dodero con con el brigantino sardo “Vigilante”; Agostino Tiscornia con el buick scooner sardo “San Giacomo; Domenico Canepa con el brigantino sardo “San Giuseppe”; Nicoló Raffo, con el brigantino sardo “Trafalgar”; Giacopo Campodonico con el brigantino sardo “Acquario”; Angelo Campodónico con el brigantino sardo “NªSª delel Speranza”.22 Muchos de ellos pasarán luego a engrosar las filas de los “navegantes del rio” y el grupo de familias principales de Rosario o Buenos Aires. Los puntos que cubren por entonces diseñan la cartografía de los movimientos: desde Génova llegan a Marsiglia, Filadelfia, Gibilterra, Porto Rico, “Havana”, Lisbona, Cadice, Barcelona.

    Durante gli anni trenta si asistette cosí a un processo di traformazione della marina mrecantile sarda...le navi serdi intensificaronno i loro contatti con i maggiori porti europei, nei viaggi sia di andata, sia di ritorno, sul fronte latino-americano, rafforzarono la loro posizione nel commercio interregionale, basarto fondamentalmente sul contrabando...

    Il polo de atrazione era pe`r reppresentadso dalle rive del plata: le navi che toccavano i porti brasiliani avevenao generalmente comoe obbietivo Montevideo e Buenos aires o i porti intermedi, dove il contrabando era ancora più prometente...

    I capitano liguri erano molto riservarti sul carico e sulla reale destinazione dei loro legni: la maggior parte dell’attività di contrabbando si svolgeva infatti al di fuori delle rotte consentite. In questo modo, una tappa sulle coste del Brasile permeteva di scambiare gran parte del carico con i generi piì richiesti sul mercato platense: succhero e acquavite, Queste merci venivano a loro volta scambiate sul Plata con carne salata, lardo, olio animale, per un nuovo viaggio veso nord.23


    Ya en la década de 1830, ese cuadro se hará más complejo con la llegada de la marina sarda, la que ocupa primero un lugar de transportadora de productos españoles, luego como emisaria de la producción aceitera genovesa y de los vinos de Italia Meridional, con los cuales competirán los franceses.24

    Por entonces los destinos desde Génova, de Montevideo y Buenos Aires ya comienzan a manifestarse claramente como punto de llegada de esta avanzada25:

    - 31 agosto de 1823, Bernardo Solari Capitán del Brigantino “Nettuno”, con bandera sarda parte con destino a Buenos Aires. En la misma embarcación viajan Francesco Ansaldo “merciaro”, de 56 años, procedente de Génova; Francesco Macera de 41 años “marinaio”, de Rapallo, Luca Solari, de 32 años, “negoziante” de Zoagli.

    -31 octubre 1823 Francesco Risso al mando del Brigantino inglés “Pallade” con destino Buenos Aires. Lleva como pasajero a Antonio Zincovelli, de 33 años, de Como y de profesión “negoziante”.

    - El 19 de mayo de 1824, Agostino Tiscornia sale de Lavagna al mando del Buick Scooner sardo “S. Giacomo”, con destino a Buenos Aires. Lleva como pasajero a Doménico Repetto, de Lavagna, de 26 años “servitore”, también Francesco Vasallo “Botigaio” de Uturla; Vincenzo Vechiattino, de 45 años, “calderaio”, de Napoli. Del mismo origen: Antonio Masseo de 23, Braggiio Ferraro de 30, Steffano Ferraro de 33, Francesco Flore de 30.

    - El 2 noviembre 1824 Francesco Risso al mando del Brigantino inglés “Pallade” con destino Buenos Aires. Lleva como pasajero a Doménico Bado, de Génova, 18 años, “conmeso di negoziante”.

    - El 15 noviembre de 1825 Agostino Tiscornia al mando del Buick Scooner sardo “S. Giacomo” desde Génova, con destino a Montevideo. Lleva como pasajeros a Carlos Flecher, de 34 años, inglés “negoziante”; Bartolomeo Ravenna, 34 años, Capitán marítimo; Lorenzo Venarego, de 34 años “cuoco”; Felice Di Giovanni, de 34 años, “sopracarico”

    - El 17 de junio 1830, Giacomo Ramella con el brigantino sardo“I tre Fratelli” a Buenos Aires. Lleva como pasajero a Lazzaro Curotto de Donosola, “negoziante” de 25 años.

    - El 18 de junio de 1830, Doménico Merello sale de Génova con el brigantino sardo “Ntra Sª del Aqcua Santa”con destino Buenos Aires. Lleva como pasajeros a Giuseppe Corti, de 40 años, de Anglia, “commerciante”; a Agostino Tarbuscio, de 40 años, de Cervo, “Spegazzino”.

    - El 6 de setiembre de 1830, Pietro Ferrara con destino Buenos Aires en el brigantino sardo “Cesare Augusto”. Lleva como pasajeros a Francesco Battle “catalano”, 26 años, comerciante; Paolo Giove, catalano, 22 años, comerciante; Martino Giove, catalano, 18 años, comerciante; Giuseppe Boneto, catalano, 20 años, comerciante; Felice Binelli, Lombardo, 26 años, ”cameriere”; Filippo Oracole, Lombardo, 40 años, cameriere”; Giuseppe Difech, “ungarese”, 26 años, “commirciante di tela”; Gio Batta Gronici, “ungarese”, 26 años, “commirciante di tela”.


    Como se dijo, las provincias del Litoral –Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes-, registraron la presencia de estos migrantes que se radicaron y dieron origen a grupos familiares de larga supervivencia. En Corrientes, por ejemplo, todavía perviven los apellidos de este origen como Achinelli, Periche o Isasi, entre los más antiguos de la región. Mientras en 1813 no había individuos registrados de esta nacionalidad, para 1833 ascendían a 39.26 También en Entre Ríos esta presencia fue notable, y entre los patrones de barcos arribados al puerto de Paraná entre 1843 y 1853, un número muy importante son sardos o genoveses.27 De la misma manera, Rosario es un punto de recepción importante (vide infra). Es el momento en que el grupo consigue ubicarse estratégicamente en el lugar que habían dejado españoles, portugueses y también ingleses, capturando hasta un 54% del flujo de y hacia la antigua metrópoli.28 Un análisis de la población de Montevideo en 1855, revela que dos tercios de la población ligur todavía se dedica en esa época a la actividad náutica. Lo mismo sucede en otras ciudades sobre el Río Paraná como Corrientes, que en 1852 revela la presencia de 85 migrantes genoveses, en su mayor parte comerciantes, artesanos navales y propietarios de naves.29

    Estos migrantes tendrían en este tiempo una amplia movilidad, tanto entre Génova-Buenos Aires-Montevideo, como entre todas las villas asentadas sobre los ríos Uruguay y Paraná. La zona de emigración en la Liguria se concentró fundamentalmente en dos enclaves: Savona en el poniente (desemborque natural de los tráficos del Piemonte) y Chiavari en Levante30

    De esta manera, y a través de redes de información, paisanaje, parentesco, los artesanos y marinos de las villas del litoral genovés, se ensamblaban al otro flujo interocéanico ya establecido con el Plata, donde los conflictos prolongados y la venia de Juan Manuel de Rosas para comerciar y circular en medio de los bloqueos abrían posibilidades insospechadas. También riesgos obviamente: la guerra podía ser un buen negocio, pero tampoco los genoveses estuvieron excentos de confiscaciones y agresiones, Las listas del Magistrato di Sanità dan cuenta de esta prevalencia.31

    Ya a mediados de siglo esto resulta evidente. Por 1856, Cerruti informa

    “Per altro accanto a questi individui che non amano troppo la nazione abbiamo molti che pensano alla famiglia. Dal 1º marzo 1855 al primo aprile 1856, cioé fino ad oggi questa caneclleria ha fato pasare ne R. Stati somme rilevanti in picole partite frazionate di una fino a dieci oncie. Lo spoglio che me da il Signor Agostino Cirveiro offre il seguente risultato.

    Nei vari paesi da Chiavari a confini Est Oncie 796

    Nei vari paesi da Savona al confin ovest 598

    Genova fino a Savona Chiavari non compresi 122

    Piemonte 280

    Isola di Capraia 80

    Totale 1.876 oncie d’oro a dobbloni

    Le quali al cambio medio di L.82 formano la somma de L.153.832. io poi nel mio particolare ho pur fatto passare vari punte delle ….

    La provincia di Chiavari é quella che recive maggiormente non tanto per la città quanto per i paesi di Sestri e di Lavagna.

    Savona viene in seconda linea e vi constribuisce molto Finale e le ville adyacente.

    Questi (cemi) sarebbe forse prudente di non publicare per non eccitare qui gelosia. Altre somme cospicue sono mandate per mezzo dei capitani e dei Negozianti.32
    Estas concentraciones de genoveses tuvieron también un “modelo de asentamiento territorial”.33 De esta manera, en Montevideo estaban concetrados en un grupo de manzanas limitadas por las calles Treinta y Tres, Rincón, Misiones y Las Orillas, cerca del puerto y de la zona comercial.34En Buenos Aires, el Barrio de La Boca fue quizá el más representativo de este modelo de ocupación. Aunque relativamente alejado del centro de la ciudad, esa “Boca del Riachuelo” consituía un lugar privilegiado para las actividades marítimas y en el que para 1855, la mitad de su población era italiana, y un 94% de ésta, genovesa.35Algo similar sucedía en Rosario, en la que la concetración se daba en torno al puerto. Esta situación se repite: la cercanía de las instalaciones a los puertos. Esto también se articulaba a que la comunidad tenía para ese entonces ya una cierta densidad de su entramado de relaciones interpersonales, de su conciencia de pertenencia, a lo que coadyuvaba la lengua (el dialecto genovés) y la comunidad de intereses.

    Si bien inicialmente este flujo tuvo elevados índices de masculinidad, la presencia de mujeres aumentó en la medida en que la migración se consolidó en clave familiar. Así, los registros del Magistrato di Sanità36 dan clara cuenta de la emigración de mujeres y familias completas. Por otra parte, y cuando así se lo especifica, la procedencia de la zona de la riviera ligur, especialmente Chiavari, Lavagna, Sestri Levante, Finale, Alassio, etc., etc. Resulta abrumadora (entre un 80 y 90% de los pasajeros).37 En algunos casos, se observa la llegada conjunta de individuos con apellidos que c.15 años después se radicarán conjuntamente en Rosario como el 30 de octubre de 1835 cuando arriban a Buenos Aires varios Frugone, Casinelli, Peirano.38 El 22 de febrero de 1836 arriba a Buenos Aires el Brigantino Sardo “Graseosa Famiglia” al mando de Pietro Luigi Tiscornia, de larga trayectoria en Rosario.39

    Lamentablemente desde c.1836 todos aparecen como “sardos”, lo cual se condice con los procesos políticos experimentados por la región. No obstante y siguiendo la pista de los nombres, los apellidos que luego constituirán el núcleo de ligrures “rosarinos” se repiten en toda la serie40, situación que nos lleva a pensar en la incidencia de las tradiciones y cadenas migratorias al interior de las familias y del espacio en cuestión: Frugone, Denegri, Solari, Puccio, Castagnino, Borzone, Raffo, Costa, Canepa, Delfino, Bacigalupo, Arnaldi, Queirolo, Semino, Ratto, Peirano, Raggio, Fontanarrosa, Copello, Pittaluga, Devoto, Lagomarsino, Villa, Casinelli, Ziñago, Richieri, Paggio, Brignole, Recagno, Tiscornia, Repetto, Grondona, Copello, Brignardello.
    Ligures en Rosario
    Aún en 1840, la provincia de Santa Fe, seguía tan aguerrida como pobre y despoblada. Sin embargo, y a pesar del tránsito de los ejercitos, de los bombardeos, de los incendios, el sur provincial comenzaba a manifestar los síntomas de un resurgimiento llamado a perdurar. Ese nuevo sur en expansión emergía lentamente como punto de aglutinación de población y de actividades productivas y comerciales que las asociaban a la circulacion fluvial, el comercio interior y exterior.

    Desde su interior, el sur comenzaba a generar los procesos espaciales que fueron transformando el Litoral de los Ríos en Pampa Húmeda, y dando a luz a la afamada Pampa Gringa:

    La emergencia de una vida comercial relativamente sofisticada fue de gran importancia para el posteror desarrollo de la agricultura santafesina. Las primeras exportaciones de cereales fueron organizadas por comerciantes rosarinos, los que también intervinieron activamente en la provisión de créditos para financiar la cosecha y en la importación de implementos agrícolas. Más aún, un número significativo de quienes emprendieron la colonización de la frontera santafesina fueron personas que se iniciaron en la vida económica ejerciendo en la ciudad de Rosario.

    El crecimento de la ciudad ribereña fue uno de los factores, quizá el más espectacular, que contribuyeron al remozamiento económico de la provincia durante las decadas del cincuenta y del sesenta.41


    Después de la caída de Rosas, Rosario fue declarada ciudad en 1852. El crecimiento del pueblo hacía inapropiada una organización tan elemental. En 1854 el vecino rosariono Nicasio orño, luego convertido en gobernador pidió al presidente Urquiza se revisase esta situación. El 13 de agosto de ese año el poder ejecutivo provincial dictó un decreto “organizando administrativa y judicialmente el pueblo y departamento de Rosario.” Por le mismo se establecía un agente del poder Ejecutivo con el título de Jefe Político, se instituía un juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Criminal y creaba un Tribunal de Comercio. Si bien el primer jefe pol{itico fue el General benjamín Virasoro, pronto se destacará como figura del periodo, Nicasio Orño.

    El amplio auge de las transacciones comerciales, abrió camino a los escribanos. Hasta 1852 las escrituras se extendían ante el Juez de Paz con firma de dos testigos. Por ese año comenzó su labro el cordobés Narciso Baños, a quien sigieron otros notarios que comenzaron a servir los registros de hipotecas y del Consulado, además de los Archivos de los Juzgados.

    Si bien esto significó un gran avance para el gobierno de la ciudad, hasta 1860 no se logró su organización municipal, quedando sujeta a convulsiones frecuentes por el manejo casi exclusivo del poder por parte del Jefe Político y el Jefe de Policía. El 20 de diciembre de 1858 se dictó la respectiva Ley orgánica, fijando los límites del nuevo Municipio entre el Río Paraná y los Arroyos Ludueña y Saladillo. Por la Ley del 16 de octubre de 1860 se organizó el distrito administrativo rosarino: lo gobernaban tres concejales presididos por el Jefe Político.
    La situación planteada durante el período rosista, al inhabilitar la libre navegación del Paraná, perjudicó y retrasó el desarrollo del puerto en el que ya operaban el grupo de genoveses en cuestión. Muchos de ellos apoyaron la alianza antirosista, que obturaba también el beneficioso comercio con Montevideo. Según Alvarez, al “aumento y consumo de la superficie rural exportable, vino a sumarse el efecto de un pequeño contrabando llevado a cabo en botes y lanchones por animosos marinos genoveses casi todos”42

    Una fuente de la época [1847] explica claramente la situación:


    “Bloqueados como están los puertos de Buenos Aires, los géneros y artículos de importación extranjera tienen necesariamente allí precios más altos que en Montevideo, tanto por su escasez comparativa, cuanto por el aumento de fletes y gastos que ocasiona siempre el riesgo de operaciones clandestinas. Esos efectos, además, pagan en Buenos Aires, un derecho de introducción que atendida la clase de artículos que se lleva generalmente a las provincias, y la reducción de una tercera parte de derechos que hace Rosas a las introducciones que quebrantan el bloqueo, puede calcularse término medio en 18%. Los gastos de lanchas y carretillas para desembarcar en Buenos Aires son, como se sabe, considerablemente mayores que en Montevideo; y por último, para remitir a las provincias efectos comprados en Buenos Aires, es preciso pagar fletes de tropas de carretas que desde aquella capital hasta Rosario, en Santa Fe, no bajan de 30 duros por cada carreta de 150 arrobas carga. Comprando los efectos en Montevideo, o transbordándolos en su puerto para llevarlos directamente por agua al Rosario, los concurrentes de las provincias ahorran pues, en sus expediciones…”43
    Por entonces

    ….empezó a conocerse la importancia que podría tomar el puerto de Rosario por la navegación de los ríos, con motivo del fuerte contrabando que se estableció con los buques que saliendo con mercaderías de Montevideo, llegaban a Rosario de los puertos del uruguay simulando procedencia argentina. El gobierno de Santa Fe a quien este comercio era ventajoso, toleraba el contrabando a pesar de las órdenes de Rosas; con este motivo empezó a progresar mucho el Rosario y aumentar su población.44


    Este movimiento económico que podía resultar peligroso para quien lo ejercía, atrajo hacia la villa nuevas casas de comercio, generando un progresivo cambio de fisonomía urbana. El viajero inglés William Mc Cann nos dejó a mediados del siglo XIX, esta pintura:

    “Conforme nos aproximábamos a Rosario pasábamos por campos de trigo listos para la siega, y observábamos la gente carpiendo plantas de melón, que recién asomaban. Entramos a la población durante la siesta: las casas y las tiendas estaban, en consecuencia cerradas y escasamente se veía un individuo en las calles. La población es aproximadamente de cuatro mil. En la plaza se alza la Iglesia, construcción moderna que se supone, e imagino, ser copia del tempo inglés de Buenos Aires…Hay dos escuelas, una para varones y otra para niñas…En el puerto estaban atracadas tres goletas descargando mercaderías de Montevideo y recogiendo carga para el mismo destino. Una tropa de mulas, destinada a conducir mercancías por las provincias del norte, pastaba en los alrededores…

    Rosario es el principal emporio de comercio de la provincia de Santa Fe y el puerto por donde las provincias de Córdoba, Mendoza, San Luis y algunas otras realizan necesariamente su comercio exterior. Una vez que los vapores puedan remontar el río Paraná, llegando hasta el Paraguay, todo el intercambio comercial de las provincias del norte se efectuará por este puerto. La situación favorable de Rosario, así como la inmensa extensión de su suelo fértil, accesible a sus habitantes, harán siempre de esta ciudad un centro próspero, propicio a la industria y laboriosidad de sus habitantes. Después de Montevideo, Rosario está destinado a ser el cuerpo más importante de esta parte de América….”45
    El avance contra Rosas al frente de Urquiza contó en Rosario con fuertes apoyos, entre ellos algunos ligures como Don Pedro Tiscornia y Don Lázaro Costa.46

    Por esos tiempos visita la ciudad el chileno Vicuña Mackenna, quien nos ha dejado una maravillosa descripción de esa Rosario emergente y ya poblada de italianos:


    “La mayoría de los habitantes son además colonos europeos, y como hubiera llegado en el vapor con nosotros el cónsul del Piemonte, veíamos flotar la cruz sarda en la puerta de casi todas las casas, lo que hacía parecer la ciudad como en día de fiesta. Se puede decir en verdad que es una colonia italiana fundada por los navegantes del río, esos sobrios y laboriosos genoveses en cuyas manos está como monopolizado todo el comercio del Plata. Todos han construido aquí su mansión, que abriga la familia mientras ellos navegan, o tienen su taller de operación.”47
    También William Mac Cann algo nos dice al respecto
    Los únicos extranjeros que existen por ahora, son unos pocos italianos –menestrales y dueños de pulperías y un solo alemán. 48
    Así como la especial mirada de Lina Beck Bernard49
    [salen de Montevideo hacia Santa Fe] El barco se llama La Ninfa del Plata…La Ninfa es una goleta genovesa que en otro tiempo hacía el viaje entre Buenos Aires y Montevideo….Los días y las semanas pasan. Hay que prepararse para dejar Buenos Aires…fletamos una goleta genovesa llamada El Rey David. El mismo patrón del navío será el encargado de conducirnos. Diremos algunas palabras sobre los numerosos genoveses que navegan por aguas del Paraná, desde Montevideo al Paraguay. Este elemento de la población no está desprovisto de interés. Se compone en su mayor parte de muy buena gente. Son sobrios, activos, constantes y de acendrada probidad. La navegación del Río se hace exclusivamente por italianos: son los que cargan la cal en la ciudad de Paraná, las naranjas en Santa Fe, la yerba del Paraguay en Asunción. Ellos hacen el transporte de los productos nacionales y de las mercaderías extranjeras y se les reconoce, con razón como los mejores pilotos, no sólo del Río de la Plata, sino del Paraguay y de los afluentes de estos ríos.
    La mayoría de las familias provenían de la provincia de Génova, especialmente de Chiavari y Lavagna. El Censo de Italianos levantado por el cónsul sardo Marcello Cerutti50, así lo deja en evidencia claramente. Sobre un total de 204 individuos (en 124 de los casos no se expresa el origen) 55 proceden de Chiavari, 11 de Lavagna, 3 de Sestri Levante, 6 de Camoglie, y el resto de Génova, Novi, Finale, Como, Linate La presencia de migrantes de la riviera ligur se amplía si se agrega información que procede de otras fuentes como en el caso de Giovanni Cafferata que provenía de Sestri Levante, todos los Costa y los Castagnino que provenían de Lavagna, Gio Batta Fontanarrosa de Chiavari, o Lázaro Richieri de Sestri Levante.

    El censo permite ver claramente la acción de las cadenas migratorias ya que no sólo registra la presencia masiva de individuos que han salido de un foco territorial muy centrado, sino que además verifica la llegada de pequeños núcleos de parientes (hermanos, primos) o grupos enteros de familias, los cuales estaban ya asentados para esa época en Rosario y sus alrededores: Bacigalupo, Borzone, Botto, Brignardello, Brignole, Castagnino, Copello, Costa, Daneri, Devoto, Lagomarsino, Puccio, Questa, Raffo, Repetto, Schiafino, Tiscornia, Tutio, Villa.

    La información del Jefe Político muestra una significativa concentración de ligures de esas comunas, quienes son dueños del 83 % de las naves, así como comerciantes, propietarios de hoteles y de negocios de alimentos y de negocios de importación-exportación.51 Estaban vinculados entre sí por una amplia red de nexos ocupacionales y sobre todo de parentesco. También los unía una red de reciprocidad y ayuda mutua. Rosario fue un centro receptor de estas colonias de ligures relacionados entre sí con otras cadenas mayores instaladas en Buenos Aires o Montevideo y con vinculación de tipo familiar. Estas redes sociales o cadenas migratorias funcionaron tanto en la etapa de asentamiento como en la posterior integración de los italianos en la sociedad rosarina. Los genoveses estarán ausentes de las compañías que se organizan para la colonización. Su característica de asentamiento será siendo urbana y fluvial y su ideal de colonización aquél ligado a las colonias mercantiles.

    Este grupo formó parte activa del proceso de expansión de esta zona, especialmente en el campo del comercio, la navegación, el puerto y la compra de tierras urbanas y –posteriormente- también rurales. Entre ellos cabe destacar a algunos grupos empresariales, como el de la red empresarial Pinasco-Castagnino-Copello y otros, ampliamente unidos por nexos parentales y económicos, como se verá más adelante Fueron la cabeza visible de redes más amplias de compatriotas. Tuvieron además decisiva participación en la formación y consolidación de instituciones étnicas italianas locales, logrando un lugar de preeminencia en la economía y sociedad local en los albores del siglo XX. Eran el 49% de los 570 socios registrados en la Unione e Benevolenza (creada en 1862) de la ciudad entre 1868-1870.52

    Los estirpes ligures llegaron secuenciadamente desde c. 1820:53

    Década de 1820: Ceretti

    Década de 1830: Peyrano, Tiscornia,

    Década de 1840: Arnaldi, Bacigalupo, Brignardello, Cafferata, Castagnino, Costa, Frugoni, Mazza, Pinasco, Puccio, Scorciafico, vila

    Década de 1850: Barraco, Berlengieri, Bianchi, Botto, Casinelli, Campodónico, Canepa, Cordiviola, Cuminetti, Fontanarrosa, Gabbi, Gibelli, Grondona, Maffei, Maini, Muzzio, Pusso, Recagno, Repetto, Ricardone, Riccheri, Semino, Solari,

    Década de 1860: Borghi, Borzone, Brusaferri, Castelli, Castelnovo, Copello, Coppola, Daneri, Delpino, Gueglio, Lagomarsino, Landó, San Miguel, Vierci.

    Se verifica una fuerte endogamia y vínculos recíprocos de paretela. Todo lo cual espeja las dinámicas de migración y reclutamiento del grupo que garantizaban de esta manera, su continuidad. Esto muestra además el alto nivel de complejidad y de integración que confluyen en el mismo punto de partida, especialmente Chiavari y Lavagna.

    Familia y negocios se unieron en un alianza frecuente dentro del grupo. Los ligámenes así lo muestran54:


    -Castagnino/Tiscornia

    -Cánepa/Castagnino

    -Castagnino/Pinasco

    -Castagnino/Castagnino

    -Castagnino/Botto

    -Pinasco-Tiscornia

    -Pinasco-Cúneo

    -Berlengieri/Copello

    -Campodónico/Solari/Cordiviola/Grivelli

    -Copello/Tiscornia

    -Copello/Recagno

    -Cordiviola/Campodónico

    -Cordiviola/Costa

    -Borzone/Copello

    -Fontanarrosa/Delpino

    -Daneri/Gueglio

    -Peyrano/Costa

    -Peyrano/Brignole

    -Tiscornia/Tiscornia
    Desde los años cuarenta aparece ya definido el núcleo. En 1842 de 20 italianos, 8 eran originarios de Chiavari: Nicolás Puccio, Juan Puccio, Nicolàs Baibiene, Paulino Chiossa, Ni. Acevedo, N. San Miguel, Ni. Bullo, Nicolás Tiscornia, Josè Tiscornia, Pedro Tiscornia. Al año siguiente también arribó Luigi Cassinelli. En 1855 ese número había ascendido a 272 comerciantes. 55 Aún los negocios se basaban sobre conextos inestables, y muchos terminaron en la bancarrota, como el caso de Casinelli, cuya empresa quebró en 1861. Esta presencia reflejaba la integración constante que se da entre actividades comerciales y navales desarrolladas por estos marineros y propietarios de embarcaciones.56 Entre 1859 y 1865 se publican anuncios de la aduana de Rosario en diversos periódicos que muestran ese crecimiento: de 113 embarcaciones, 94 eran de genoveses.57 Muchos, como Luigi Casinelli, Stefano Frugoni, Giacomo Pinasco, se habían inciado como marinos, luego también comerciantes, para luego pasar a formar parte de la élite económica y política y de la dirigencia de las instituciones italianas de la región.Un factor que los favoreció este proceso fue el resarcimiento económico por los daños sufridos durante la guerra civil: en 1855, el gobierno de Urquiza lo hizo a través de la entrega de terrenos en la periferia de Rosario que rápidamente aumentaron de precio.

    Ellos fueron parte de una emigración especializada que llegó al Río de la Plata como parte de una avanzada empresarial ligada a la navegación y al comercio atlántico y de cabotaje. El comienzo de la constitución de un orden capitalista que se produjo durante esos años, trajo aparejada la consolidación de importantes procesos de urbanización, donde se fue configurando una variada gama de emprendimientos económicos. Por entonces las pequeñas empresas de navegación ligures comienzan a transformarse en Empresas de Cabotaje y Casas de comercio.




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