Descargar 171.56 Kb.


Fecha de conversión19.10.2018
Tamaño171.56 Kb.

Descargar 171.56 Kb.

Borrador de la sesión de la comisión de economía y competitividad celebrada el miércoles, 30 de octubre de 2013



powerpluswatermarkobject3


BORRADOR DE LA SESIÓN DE LA COMISIÓN DE ECONOMÍA Y COMPETITIVIDAD CELEBRADA EL MIÉRCOLES, 30 DE OCTUBRE DE 2013
Se abre la sesión a las diecisiete horas y treinta y cinco minutos.
El señor PRESIDENTE: Muy buenas tardes, señorías.

Se abre la sesión.

A continuación, procedemos a la aprobación del acta de la sesión anterior, celebrada el pasado día 21 de octubre.

¿Alguna enmienda de adición, modificación o propuesta? (Denegaciones.)



¿Se aprueba por asentimiento? (Pausa.)

Entiendo que se aprueba por asentimiento el acta.

Buenas tardes, señor ministro, señoras y señores senadores. Me van a permitir que, una vez aprobada el acta de la sesión anterior, y antes de comenzar la sesión, en nombre de todos los miembros de la comisión pida que conste en el Diario de Sesiones nuestro pesar por el fallecimiento de seis mineros por asfixia en el accidente acaecido en Pozo Emilio del Valle, en la localidad de Santa Lucía, en el municipio leonés de Pola de Gordón, así como nuestra solidaridad con sus familias.

También querría hacer algunas consideraciones previas antes de entrar en la comparecencia. De entrada, quiero decirles a los señores portavoces que comuniquen a la letrada de la comisión si hay alguna sustitución de los señores senadores de sus respectivos grupos parlamentarios; y, segundo, algunas cuestiones formales: quiero agradecer expresamente a los senadores Fidalgo y Marra haber consentido posponer las preguntas pendientes de contestación que deberían haber sido incluidas en el orden del día para que se sustanciara la comparecencia del ministro de Economía de manera exclusiva y única en esta comisión.
Comparecencia del Ministro de Economía y Competitividad, D. Luis de Guindos Jurado, ante la Comisión de Economía y Competitividad, para informar del Programa Nacional de Reformas.

(Núm. exp. 711/000223)

Autor: GOBIERNO


Comparecencia del Ministro de Economía y Competitividad, D. Luis de Guindos Jurado, ante la Comisión de Economía y Competitividad, para informar sobre la actualidad económica.

(Núm. exp. 711/000253)

AUTOR: GOBIERNO


El señor PRESIDENTE: Existen, como saben todas sus señorías, dos peticiones formales de comparecencia por parte del Gobierno −una relacionada con el Programa Nacional de Reformas y otra sobre la actualidad económica− que vamos a tratar de conformidad con cuanto se indicó a los señores portavoces, de forma conjunta y en un solo acto.

Las intervenciones de los seis grupos parlamentarios, después de la inicial del señor ministro, serán de menor a mayor, siendo la primera intervención de una duración máxima de diez minutos y la segunda, de cinco minutos.

Y ya, sin más preámbulos, paso a agradecer su presencia, señor ministro de Economía y Competitividad. Muchas gracias, señor De Guindos.

Señorías, fue la comparecencia del señor ministro el pasado 15 de marzo de 2012 ante esta comisión clara y directa, con un análisis de la situación, definición de objetivos generales y propuestas concretas. Yo la he leído con sumo interés y quiero traer aquí y ahora a colación las últimas palabras, con el permiso del señor ministro, de su última intervención aquel día, en la que usted manifestaba: “Hoy necesitamos una política predecible, una política ejemplar que afronte reformas inaplazables, en las que todos debemos poner algo de nuestra parte: sinceridad sobre sus motivos, determinación para impulsarlas y solidaridad al soportar, entre todos, los esfuerzos que supondrá su desarrollo. Esta es la tarea que los ciudadanos han encomendado a este Gobierno.”, decía.

Hoy, sin duda, es un buen día para valorar y juzgar −cada uno desde su punto de vista y desde su posición política− si se están afrontando las reformas inaplazables, si ha habido sinceridad en su motivos, determinación en su impulso y solidaridad en su aplicación.

Escuchar es nuestra tarea y a ella nos disponemos ya.

Señor ministro, tiene usted la palabra.
El señor MINISTRO DE ECONOMÍA Y COMPETITIVIDAD (De Guindos Jurado): Muchas gracias, señor presidente.

Señorías, antes de empezar, yo también quisiera tener un recuerdo y acompañar en el dolor por el fallecimiento de los mineros en el accidente de ayer y también unas palabras de recuerdo para el senador José Atarés, que fue presidente de esta comisión y que nos dejó en el mes de septiembre.

Comparezco en esta Comisión de Economía y Competitividad a petición propia para informar sobre el momento y la coyuntura de la economía española.

Señorías, hoy nos encontramos en un contexto muy distinto al de la última vez que estuve aquí. A lo largo del último año y medio se ha producido un cambio sustancial en la economía española: hemos dejado atrás la recesión y nos encontramos ante una recuperación −que hoy ha sido de alguna forma clasificada por el Instituto Nacional de Estadística− que es frágil, que es tenue, que es modesta pero que es recuperación. Un cambio que se ha producido principalmente por dos razones estrechamente enlazadas: en primer lugar porque hemos corregido gran parte de los desequilibrios que había acumulado la economía española y en segundo lugar por la política económica que se ha desarrollado en los últimos trimestres. La mejora fundamental o la principal consecuencia de esta política es una mejora en la percepción de la economía española por parte de los mercados y de los agentes económicos, y el mérito es el mérito de la sociedad española que ha realizado un esfuerzo muy importante.

Como recordarán, señorías, fui el primero que anuncié −nada más tomar posesión como ministro de Economía y Competitividad− que nuestra economía entraba de nuevo en una fase de recesión tras una breve etapa de ligero crecimiento. Hoy sabemos, después de lo que han sido las últimas actualizaciones del INE, que la economía española no llegó nunca a recuperarse y que en el 2011 tuvimos un crecimiento muy ligero; esto en contraste con lo que ocurría en los países de nuestro entorno.

El rasgo diferencial de la crisis en España eran −y siguen siendo de alguna forma− los graves desequilibrios acumulados en la fase de expansión que impidieron que se produjera una verdadera recuperación. Estos desequilibrios venían dados por un déficit público insostenible; un sector financiero lastrado por una burbuja inmobiliaria y por un modelo de cajas de ahorro sobredimensionado que se había convertido en un riesgo sistémico; un exceso de endeudamiento en el sector privado, concentrado en los sectores construcción e inmobiliario; una legislación laboral excesivamente rígida que impedía introducir medidas de flexibilidad y que amplificaba en términos de destrucción de empleo lo que era la desaceleración de la demanda que se producía en nuestro país.

Por otro lado, también teníamos una pérdida constante de competitividad, que generó un déficit de balanza de pagos que llegó a ser en el año 2007 del orden de 100 000 millones de euros −un 10% de nuestro PIB−. En definitiva, teníamos un modelo de crecimiento basado en el crédito fácil y centrado en sectores de bajo valor añadido.

El excesivo endeudamiento externo iba destinado eminentemente a inversiones poco productivas y al consumo corriente, tanto público como privado. Las consecuencias fueron muy negativas para la economía española. En los años de expansión, España crecía por acumulación de trabajo y capital poco productivo, concentrado en el sector de la construcción, que llegó a suponer cerca del 13% de nuestro producto interior bruto. No desarrollamos, como los principales países de nuestro entorno, un patrón de crecimiento basado en la eficiencia y en la productividad.

Todos estos desequilibrios fueron además agravados por una respuesta de política económica inadecuada. Sirva de ejemplo la ausencia de reformas estructurales y una política fiscal articulada en torno a fuertes expansiones discrecionales del gasto público en un contexto de caída de los ingresos de carácter estructural que no fue debidamente reconocida. Esta era, en breve, la situación que nos encontramos cuando este Gobierno tomó posesión: una economía abocada al colapso y al rescate.

Era evidente que hacía falta un nuevo rumbo en la política económica que actuara sobre los problemas urgentes para garantizar la estabilidad financiera y presupuestaria, y esta es, señorías, la principal garantía del Estado del bienestar y de la estabilidad macroeconómica.

La pérdida de credibilidad de nuestras cuentas públicas era tan grande que generaba dudas sobre su sostenibilidad. Por eso se hacía necesaria una señal clara de que estábamos decididos a recuperar su control. Esto es precisamente lo que creo que hoy se ha conseguido.

Hemos realizado un gran esfuerzo en el cumplimiento de los objetivos de déficit, al que han contribuido de manera decidida el conjunto de las administraciones públicas. España, al igual que otros países europeos sujetos al procedimiento de déficit excesivo, ha conseguido restablecer una senda de reducción del déficit compatible con el crecimiento económico. Esto se ha traducido en el retraso, en la consecución del objetivo o del umbral del 3% hasta el año 2016.

Otro de los ajustes indispensables que tenía que hacer la economía española para poder volver a crecer sobre unas bases sanas era disminuir el endeudamiento del sector privado. Como saben, teníamos un nivel de deuda muy superior al de la media europea, muy concentrado en el sector de la construcción inmobiliaria −era la otra cara de la moneda de la burbuja inmobiliaria que aumentó exponencialmente el precio de la vivienda−. A día de hoy los precios ya se han corregido en un 30% −incluso en algo más− desde su nivel más alto, e incluso en algunos segmentos pueden haber tocado suelo.

En estos dos años, el sector privado ha disminuido su endeudamiento de forma apreciable: desde más del 230% del PIB hace aproximadamente tres años hasta cerca del 200% del PIB en estos momentos, en la actualidad. Este desendeudamiento, necesario para la economía, tiene que ser compatible con la financiación de aquellos sectores sanos y solventes, y en eso está trabajando el Gobierno.

Señorías, el comportamiento del sector exterior es el reflejo del cambio estructural que se está produciendo en la economía española. Hoy tenemos un nuevo patrón de crecimiento, distinto al que generó los desequilibrios acumulados, propiciados por un proceso de devaluación interna que tiene su origen en la reforma laboral. Este nuevo modelo ha conseguido que la economía sea más abierta, más competitiva y con una base exportadora cada vez más importante. El peso de las exportaciones españolas, próximo al 35% del PIB, hace de España, después de Alemania, una de las economías más abiertas de entre las principales europeas. Hasta agosto de este año, las exportaciones han crecido por encima del 6% en términos reales −tres veces más que el año pasado− y mucho más de lo que están creciendo las del resto de nuestros socios europeos. Esto nos permite ganar cuota de mercados de forma importante.

Por todo ello, tendremos un superávit en la balanza por cuenta corriente por encima del 2% a finales de este año frente al déficit del 10% de hace seis años.

La caída de los costes laborales unitarios, como consecuencia de la moderación salarial, explica casi en su totalidad la importante ganancia de competitividad que se está produciendo y la fortaleza de nuestro sector exterior.

Me gustaría destacar que todas estas ganancias de competitividad son de carácter estructural, es decir, duraderas y sostenibles, por lo que esperamos que el superávit por cuenta corriente se vaya ampliando en el futuro. Esta situación es muy diferente a las ganancias de competitividad de carácter transitorio que producían las devaluaciones nominales del tipo de cambio, a las que teníamos que recurrir en el pasado. Entonces, los efectos inflacionistas de segunda ronda acababan anulando las ganancias de competitividad que se producían a corto plazo, volviendo a aparecer el desequilibrio externo.

Señorías, pasaré ahora a referirme al principal desafío que ha abordado el ministerio que dirijo: la falta de confianza en el sector financiero como consecuencia del estallido de la burbuja inmobiliaria y la alta exposición de la banca española al sector de la construcción.

Emprendimos una reforma financiera con el objetivo de despejar las dudas sobre la solvencia del sector, que presentaba un déficit de provisiones muy importante a principios del año 2012. Sometimos a las entidades a un ejercicio de transparencia sin precedentes, que acotó las necesidades reales de capital del sistema. Obligamos a las entidades a incrementar sus provisiones en 86 000 millones de euros y a recapitalizarse por más de 50 000 millones. Como saben, nos acogimos a un programa europeo de asistencia financiera para recapitalizar aquellos bancos que no tuviesen la posibilidad de hacerlo por sí mismos.

Hoy nos encontramos en la fase final de esta reforma, que en muchos aspectos ha sido pionera y ha servido de referente a nivel comunitario. Primero, ha introducido un nuevo marco de resolución y reestructuración de entidades, que se ha adelantado a la normativa europea. Segundo, ha sometido a las entidades a un proceso de revisión en profundidad de la calidad de sus activos y a unas pruebas de resistencia exhaustivas. Y, por último, se ha caracterizado por su rigor e independencia ya que hemos abierto los libros de las entidades a expertos independientes de prestigio.

Uno de los elementos claves de esta reforma financiera ha sido la creación de la Sareb: ha conseguido sanear el balance de las entidades intervenidas con el traspaso de los activos inmobiliarios dañados por un valor total en libros superior a 100 000 millones de euros.

En definitiva, tal y como reconocen la Comisión Europea, el BCE y el Fondo Monetario Internacional, nos encontramos en la fase final de la reforma del sector financiero, que avanza de forma satisfactoria y cumpliendo con todos los compromisos e hitos recogidos en el Memorando de entendimiento.

Permítanme que les mencione algunas de las conclusiones que estas instituciones recogen en su cuarta y penúltima revisión: el sector financiero ha recuperado la confianza en los mercados; los ratio de capital y eficiencia de las entidades han mejorado; y los bancos españoles hoy están mejor preparados para hacer frente a shocks externos gracias a su mayor solvencia y a su mayor capacidad de absorción de pérdidas como resultado de las provisiones constituidas el año pasado. Por eso, confiamos en que la reunión del Eurogrupo del próximo 14 de noviembre se acordará la culminación con éxito del Programa de Asistencia Financiera a finales de este año.

Señorías, como ya he mencionado al inicio de mi intervención, nos encontramos ante un escenario económico distinto al de hace un año y medio. Así lo constatan organismos como el Fondo Monetario Internacional, que ha revisado al alza las previsiones de crecimiento para la economía española para el año que viene por primera vez en tres años. Estamos ante una recuperación, repito, frágil, débil, pero vamos de menos a más y confiamos −con mucha prudencia− en que se cumplan las previsiones del Gobierno para el próximo año.

Hoy, como todos ustedes saben, señorías, el INE ha ratificado el avance del Banco de España de la semana pasada, en el que se confirma que la economía española creció el 0,1% en el tercer trimestre, después de nueve trimestres de recesión. Más allá de la décima −que no es lo importante−, lo fundamental de este dato es su carácter cualitativo ya que confirma el perfil ascendente de la economía española. Dicho de otro modo, técnicamente hemos salido de la recesión, aunque todavía queda mucho para salir de la crisis.

Según los datos avanzados por el Banco de España, la demanda externa sigue siendo el principal motor de la recuperación, pero lo relevante es que se empieza a apreciar un cambio en la composición de la demanda interna: el consumo privado creció por primera vez en los últimos seis trimestres; la inversión en bienes de equipo creció por tercer trimestre consecutivo; y el importante ajuste en el sector de la construcción está haciendo que su contribución al crecimiento cada vez sea menos negativa.

Señorías, todas estas mejoras se van a trasladar poco a poco a la economía real y, en particular, al mercado laboral. Este año aún no tendremos creación neta de empleo, pero esperamos que sí se produzca el año que viene.

Los resultados de la EPA del pasado miércoles han sido esperanzadores ya que apuntan a una estabilización del empleo e indican que la reforma laboral ha ido por el buen camino. La ocupación en el sector privado ha aumentado en estos dos trimestres en más de 200 000 personas, algo que no ocurría desde el año 2007. Se encadenan dos trimestres consecutivos de descenso en el número de desempleados. Además, en el tercer trimestre el paro disminuyó en 73 000 personas, una cifra que no se alcanzaba en un tercer trimestre desde hace ocho años.

Toda esta mejoría de la economía española está siendo reconocida e incluso adelantada por los mercados financieros. El Tesoro Público ha cubierto más del 90% -el 93% concretamente- de las necesidades de financiación a medio y largo plazo del ejercicio de este año, a menor coste que el año pasado y con emisiones a plazos que hace unos años teníamos cerrados, como, por ejemplo, el bono sindicado a 30 años, que recientemente se emitió.

El sector privado también se beneficia de esta mejora. Prueba de ello es que las grandes empresas tienen abiertos de nuevo los mercados: se han emitido bonos a medio y largo plazo en los mercados por valor de más de 24 000 millones de euros. Al mismo tiempo, España vuelve a ser un destino atractivo para inversiones productivas. Ayer yo señalaba cómo, por ejemplo, en el periodo de enero a agosto de este año se ha doblado el importe de inversión directa extranjera en España: de nueve mil y pico millones del año pasado a cerca de 19 000 en 2013.

Sin duda, este cambio de percepción sobre la economía española explica su resistencia ante los episodios de volatilidad en los mercados financieros que hemos vivido en los últimos meses.

Los esfuerzos que hemos pedido a los ciudadanos están empezando a dar sus frutos, como demuestra la incipiente recuperación. Por eso lo importante es garantizar su sostenibilidad y su fortaleza.

Señorías, para consolidar esta recuperación es necesario perseverar en la Estrategia de Política Económica y seguir con nuestro programa de reformas, para que la economía sea más competitiva, flexible y eficiente. En este sentido, en este último trimestre del año finalizará la tramitación parlamentaria de algunas leyes muy importantes que entrarán en vigor el año próximo: en primer lugar, la ley de garantía de unidad del mercado, que favorecerá la actividad empresarial al facilitar la movilidad de bienes y servicios y al simplificar trámites administrativos. Todo esto sin duda redundará en una mejora de la competitividad de nuestra economía. En segundo lugar, la ley de cajas y fundaciones bancarias, en trámite parlamentario, que constituye un hito significativo para dar por finalizado el Memorando de entendimiento de la reforma del sistema financiero. Su objetivo fundamental es restaurar el modelo tradicional de cajas de ahorro, centrándose en el ámbito minorista y territorial en beneficio de las comunidades autónomas y de las pymes.

En las próximas semanas, el Gobierno tiene previsto además aprobar una batería de medidas que profundizarán en la liberalización y transparencia de los mercados interiores.

Con la Ley de Colegios y Servicios Profesionales pretendemos hacer de los colegios instituciones transparentes al servicio de los colegiados, así como impulsar la competitividad y calidad de los servicios profesionales, que son una parte vital de la economía. Esta es una norma que se adelanta a la política europea en esta materia, ya que en este mes de noviembre la Comisión Europea evaluará a todos los países europeos en materia de acceso a las profesiones reguladas bajo los mismos principios que ya recogemos en este proyecto de ley. Además, esta ley, junto con la ley de garantía de unidad de mercado y la de la reforma energética, han sido elegidas por la Comisión como modelo de buenas prácticas en un nuevo ejercicio de coordinación de las políticas económicas en la Unión Europea que se iniciará en otoño.

La transparencia, señorías, es uno de los ejes fundamentales de este Gobierno. Por eso, a todas las normas ya en vigor se unirá a finales de este año una nueva ley de reforma del gobierno corporativo que tendrá en cuenta el informe realizado por el grupo de expertos en esta materia, que presenté recientemente al Consejo de Ministros. Con esta ley queremos dar un paso más e introducir las mejores prácticas internacionales en la administración de nuestras empresas.

Antes de final de año aprobaremos una nueva ley financiera, en la que me gustaría detenerme brevemente. Una medida especialmente relevante en este momento de contracción del crédito y de excesiva dependencia de las empresas al crédito bancario la hace especialmente relevante a esta norma.

Queremos diversificar las fuentes de financiación de la economía más allá del crédito bancario, haciendo especial hincapié en los instrumentos de capital propio y en el acceso a instrumentos de financiación bancaria, en particular, para las pequeñas y medianas empresas. Esta norma va a tener tres ejes fundamentales: en primer lugar la revisión en profundidad del régimen de capital riesgo; en segundo lugar la flexibilización de nuestro régimen de instituciones de inversión colectiva; y en tercer lugar con medidas orientadas a las pymes, entre las que destacan la obligación de las entidades de dar un aviso previo de tres meses a la cancelación o reducción de líneas de crédito.

Todas estas decisiones complementan los esfuerzos que el Gobierno ya está haciendo a través del ICO −cuyas líneas de intermediación representan en estos momentos más del 10%, concretamente el 11%, de la financiación a medio y largo plazo−, dirigido a empresas y mediante las entidades nacionalizadas que han otorgado créditos en lo que va de año por encima de 20 000 millones de euros.

Por último, les puedo adelantar que está previsto que próximamente −a lo largo del mes de noviembre− el Consejo de Ministros apruebe el real decreto ley de solvencia que traspondrá el paquete normativo comunitario, conocido como la CDR4, para su entrada en vigor el 1 de enero de 2014. Este real decreto ley incorporará a nuestro ordenamiento las medidas recogidas en el acuerdo de Basilea III, con la finalidad de profundizar en el mercado único de servicios financieros, perfeccionar la normativa prudencial bancaria e introducir nuevos requisitos de solvencia a las entidades financieras.

Señorías, todas estas medidas para reactivar el crédito en la economía serán en balde si no conseguimos poner fin a la fragmentación de los mercados financieros que todavía persisten en Europa. Para ello es imprescindible avanzar en la unión bancaria. Probablemente esta sea la labor más importante que tenemos los ministros de Economía de la zona euro desde el nacimiento de la moneda única. Hemos ya avanzado en aspectos importantes, como el supervisor único, que estará en vigor el próximo año −a mediados de 2014− y que supone que el 90% del sistema bancario español pasará a estar bajo la supervisión del Banco Central Europeo. Como saben, antes de asumir sus responsabilidades como supervisor único, el BCE realizará un ejercicio de evaluación a todo el sector, que abarcará un análisis de riesgos en general, una evaluación de calidad de activos y un test de estrés. En este sentido, como ya he dicho en otras ocasiones, exigiremos y pediremos como Gobierno que el ejercicio sea ambicioso, exhaustivo, riguroso y transparente, como el que llevamos a cabo el año pasado en España.

Tras la reforma financiera y los ejercicios similares llevados a cabo el año pasado, nos hemos convertido −si me permiten ustedes, señorías− en un referente en Europa. Por eso, estoy convencido de que las entidades españolas afrontan este proceso con plenas garantías. De aquí a final de año, y pese a la complejidad que conllevan, estoy convencido de que alcanzaremos también un acuerdo sobre la estructura del mecanismo de resolución único, que incluirá un fondo de resolución europeo financiado por la industria bancaria.

Señorías, antes de finalizar, me gustaría realizar también una mención especial a la política de I+D+i.

La primera contribución de este Gobierno al sistema de I+D+i −si me permiten ustedes− ha sido evitar el colapso de las cuentas públicas, lo que nos ha permitido mantener su presupuesto e incrementar su dotación para el año que viene por primera vez desde el inicio de la crisis. Pero el apoyo del sistema de I+D+i no es solo una cuestión de presupuestos, señorías, necesitamos un nuevo enfoque que afronte los desafíos que tenemos por delante, fundamentalmente los siguientes, señorías: en primer lugar, la escasa inversión privada en I+D+i; en segundo lugar, convertir el esfuerzo público inversor en resultados innovadores y con claro impacto social; y, en tercer lugar, mejorar el sistema de medición de los resultados de los fondos del dinero que se dedica por parte del sector público al I+D+i. Por ello, de la misma manera que hemos realizado en otros ámbitos de actuación, vamos a pedir que se produzca una auditoría internacional independiente en el ámbito de la ciencia.

Si antes les decía que algunas de las reformas desarrolladas por este Gobierno habían sido modelos a seguir en Europa, en materia de I+D+i queremos hacer nuestro el enfoque europeo. Por eso vamos a encargar a la Comisión Europea un análisis comparado con los mejores estándares europeos, lo que en la jerga internacional se denomina un pure review. La previsión es que se lleve a cabo durante el primer semestre del próximo año y esperamos disponer de sus resultados definitivos en el verano del próximo año 2014. Contaremos con la opinión y las recomendaciones de expertos que, sobre la base de modelos de éxitos ya aprobados en otros países, nos ayuden a identificar propuestas de mejora en el ámbito de la ciencia.

Concluyo ya, señorías. Estamos ante un cambio de ciclo. Hemos conseguido reconducir la dirección de la economía y hoy, más que nunca, necesitamos continuar con nuestro ritmo de reformas para consolidar la recuperación. Sin embargo, la intensidad de la recuperación de la economía española no va a ser ajena al contexto económico internacional que aún presenta, como indicaba recientemente el Fondo Monetario Internacional, un crecimiento débil y que continúa condicionada por la crisis económica y financiera que se inició en el año 2008.

Las perspectivas, como saben ustedes, son aún modestas, aunque estoy convencido de que todos los organismos internacionales van a ir revisando al alza las proyecciones de crecimiento y de comportamiento de la economía española. Precisamente por eso, señorías, estoy convencido de que cuando la economía global empiece a crecer con fuerza, la economía española estará preparada para beneficiarse de esta recuperación.

Me gustaría, para finalizar, lanzar un mensaje de cauto optimismo. Estamos ante un cambio de ciclo y la intensidad de la recuperación dependerá en gran medida de que sigamos con nuestra estrategia de política económica y de los progresos que hagamos en el entorno europeo. Si seguimos por este camino, la economía española −no tengan ustedes la más mínima duda− regresará a la senda de crecimiento y de creación de empleo que nunca debió abandonar.

Muchas gracias.


El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor ministro, por su prolija y clara exposición.

A continuación, según lo acordado por los portavoces, procederemos a las intervenciones de los grupos parlamentarios, de menor a mayor, por un periodo de tiempo de diez minutos.

¿Grupo Parlamentario Mixto? No se encuentra presente en la sala.

Por el Grupo Parlamentario Vasco en el Senado, tiene la palabra la senadora Iparragirre.


La señora IPARRAGIRRE BEMPOSTA: Muchas gracias, señor presidente.

Buenas tardes.

Señor ministro, utilizaré mi turno en esta comparecencia, en mi primera intervención en esta comisión, exclusivamente para agradecer al ministro su extensa información y para comunicar que seguiré de cerca su optimismo en los progresos de la economía, tal y como ha manifestado al final de su intervención, y que en posteriores comisiones me extenderé más.

Por tanto, como he dicho al principio, intervengo solo para agradecer su comparecencia.


El señor PRESIDENTE: Gracias, senadora Iparragirre.

Continuamos con las intervenciones.

Por el Grupo Parlamentario Entesa pel Progrés de Catalunya, tiene la palabra el senador Montilla.
El señor MONTILLA AGUILERA: Gracias, señor presidente.

Muchas gracias, señor ministro.

Usted ha ofrecido un conjunto de cifras positivas y ha tratado de transmitirnos la impresión de que las cosas van mejorando, de que la recesión se ha acabado, de alguna manera que hemos dejado de caer. Entiendo que esta es su obligación como máximo responsable de la economía española. La sociedad lo que necesita es, entre otras cosas, mensajes positivos. Si los gobernantes no los dan, mal vamos.

Ahora bien, estamos en la Comisión de Economía y Competitividad del Senado, y también se ha de hablar de las cosas que van bien y de aquellas otras que no van bien, entendiendo un poco lo que usted decía, pues hablaba de una recuperación a la que le otorgaba el añadido de frágil y débil a la vez. Si vamos al diccionario, sabemos perfectamente lo que eso significa: frágil, que se rompe o se quiebra con facilidad, y débil, que es deficiente en fuerza o intensidad. Estas son las dos maneras con las que usted adjetivaba esa recuperación, esa finalización de la recesión que estamos viviendo. Lo digo porque hay otras variables que no acompañan y que nos hacen no ser tan optimistas −al menos, es nuestra obligación plantearlo y exponerlo aquí−: por un lado, las que tienen que ver con las cuentas públicas. La Seguridad Social no cumplirá sus previsiones de ingresos −eso ha sido un poco lo que decía el otro día la ministra y nos avanzaba: que caían los cotizantes, que caía la cotización media, que crecen los pensionistas y crece la pensión media−. Las cuentas públicas también nos plantean −al menos hasta septiembre− unas previsiones en lo que hace referencia a los ingresos que están por debajo del 2%, y los gastos en un +5,4%.

La deuda, que continúa creciendo, es otra variable muy importante: 333 000 millones de euros en los últimos 18 meses −un 32,65 del PIB−. La reducción de la privada −debemos reconocer− se debe en parte también a la deuda que se ha trasladado al sector público, entre otras cosas, fruto de la reforma financiera.

El empleo no se recupera, y los datos de la EPA del tercer trimestre son claros. Según las cifras ajustadas del Instituto Nacional de Estadística, después de deducir la estacionalidad, el paro subió en un 0,3% −20 000 personas− y el empleo se redujo en un 0,3%, es decir, 50 000 personas. En el último año, 480 000 empleos destruidos −no es una cifra precisamente positiva−, teniendo en cuenta además que los contratos fijos se han reducido en 146 000 y los contratos temporales han crecido en 169 000 y que se ha reducido la población activa en 370 000 en el último año, con lo que eso supone de previsión, especialmente a futuro, para la sostenibilidad también de nuestro sistema de pensiones.

Crece la morosidad bancaria −no ha hecho referencia a ello− a pesar, obviamente, de que las previsiones y los diferentes instrumentos que se han arbitrado para la reforma financiera han obligado a las instituciones financieras a aprovisionarse acertadamente; a pesar de ello, la morosidad sigue creciendo, con el problema que eso comporta y con algunos otros nubarrones que hay a este respecto. Depende un poco de cómo se consideren por las instituciones internacionales, todavía nos pueden poner las cosas más difíciles al sector financiero español.

En el tercer trimestre también ha caído el consumo de energía y la financiación al sector privado. El consumo de energía en un 2,2% y la financiación al sector privado en un 9,6%. Cae el consumo privado, a pesar de la noticia que hoy salía en los diarios de que crecía un 2,2% el comercio al por menor. Tiene que ver, evidentemente, con el hecho de que en agosto del año pasado se anticiparan compras por la subida del IVA que se iba a producir en septiembre, razón por la que en septiembre se desplomaron. Por lo tanto, en agosto de 2013 la tasa ha bajado un 4,5% y en septiembre ha crecido en un 2,2, pero en el conjunto del año la caída es de un 5%.

Se ha hablado de fuga de capitales de inversión extranjera en bonos y acciones, a pesar de la buena marcha de la bolsa, que tampoco es tan significativa −usted no ha hecho alusión a ello, yo al menos, aunque he llegado unos minutos tarde, no lo he oído−, pero algunos, no usted, utilizan la bolsa como denominador para exponer la buena marcha de la economía española. Usted sabe que la bolsa europea que mejor va en estos momentos, en lo que va de año, es la griega, y no es precisamente un gran exponente de las bolsas europeas. Esta fuga de inversores extranjeros en bonos y acciones se ha dado al margen de la cifra que usted ha facilitado y que hacía referencia en este caso a inversiones directas de extranjeros.

Las exportaciones crecen, pero con menos intensidad incluso que en el año 2009. Hay que recordar también que hubo un cierto espejismo −usted se acordará perfectamente− de una cierta recuperación. Salimos de la recesión del año 2009 en el año 2010. Parecía que la economía se recuperaba y que, ciertamente, la situación era otra, pero las exportaciones, incluso en estos momentos, están creciendo como menos intensidad que en el año 2009, seguramente dificultadas por un euro sumamente fortalecido en el tipo de cambio respecto del dólar, por lo tanto con un difícil camino porque necesitamos que crezcan las exportaciones para ver si crece la inversión, para ver si crece el empleo y para ver si crece el consumo. Solo las políticas de austeridad, sin factores que ayuden al crecimiento −como usted sabe− acaban produciendo menos consumo público y privado, menos consumo privado porque hay menos renta disponible y menos consumo público por las políticas de ajuste del conjunto de las administraciones públicas; menos inversión, por supuesto, y eso comporta menos empleo y más dificultad para mejorar los ingresos fiscales, a pesar de las reformas que se han hecho, especialmente de algunas figuras tributarias y, por lo tanto, conviene poner de manifiesto que se crea más desigualdad y más injusticia. Esta sociedad es más injusta y más desigual, y no solo esta sino también otras, pero estamos donde estamos. Eso comporta a la larga, queramos o no, más dificultad para reducir el déficit y más dificultad para que no se incremente a un ritmo tan acelerado la deuda.

Voy a hacer muy brevemente también alusión a algunas otras cuestiones que usted ha planteado. Yo, mirando papeles hoy para preparar un poco esta intervención, he recordado el cuadro macro, pues hace poco más de un año, en mayo del año pasado, 2012, el programa de estabilidad preveía un déficit para el año que viene en torno al 2% del PIB y una deuda pública del 80% del PIB. ¿Quién se acuerda de aquello? En total ha pasado poco más de un año, un año y tres o cuatro meses, a pesar de que siempre su homólogo, el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, nos dice que los cuadros macroeconómicos no son previsiones sino que son objetivos políticos a cumplir. Menos mal.

¿Qué hubiera pasado en este contexto y en estos quince o dieciséis meses sin los elementos de política monetaria que han aplicado las instituciones europeas y de manera muy singular el Banco Central, con los diversos instrumentos, los que utiliza, los que ha utilizado y los que también ha utilizado solo para disuadir sin hacerlos efectivos? ¿Qué hubiera pasado sin los elementos de política fiscal de relajación de los objetivos de déficit y de retrasar la senda de reducción del déficit dos años? ¿Dónde estaríamos?

Para finalizar, entraré en las últimas cuestiones que usted ha planteado sobre la investigación, el desarrollo y la innovación. Me parece muy bien esta iniciativa de la auditoría internacional independiente en el ámbito de la ciencia; el encargo que le ha hecho a la Unión Europea. Usted dice −yo no lo sé− que se evitó el colapso financiero, que era el primer objetivo. Yo entiendo que usted ha de decir eso, pero lo de mantener el presupuesto e incrementarlo en el año 2014, por mucho que se comparen los números, a mí no me salen, señor ministro, especialmente los recursos del capítulo 7. Los créditos reintegrables se han reducido de manera sustancial y lo padecen de manera muy singular también todos los organismos públicos de investigación y, por supuesto, todas las demás agencias, con lo que eso comporta de deterioro de la imagen de España y de la marca España y lo que supone de retroceso de nuestro sistema de investigación. Todos sabemos la multitud de investigadores que han visto rescindidos sus contratos, la multitud de equipos que se han desmontado a lo largo de este último período, las frustraciones que ello ha comportado, las dificultades que comportará volver a recuperar la confianza en un mundo como el de la ciencia y la investigación, y ni siquiera en aquellos instrumentos que preveía una ley que va a ser consensuada, la Ley de la Ciencia, como era la creación de la agencia, han sido ustedes capaces de avanzar.

Por lo tanto, sin los instrumentos adecuados, que creo que no los tenemos, con muchos menos recursos, bienvenida sea esta auditoría internacional independiente en el ámbito de la ciencia y este encargo a la Unión Europea porque realmente se le ha de prestar mucho más atención a la ciencia de la que usted le ha prestado en este período de tiempo. Entiendo que las prioridades del ministro de Economía, en el contexto en el que vivimos, sean las de preocuparse de la reforma financiera y de otras reformas, pero sinceramente le pido que preste usted más atención, más preocupación, que seguramente la tiene, y desde luego más recursos a la ciencia, porque es una inversión de futuro sin la cual no solo no saldremos de la crisis sino que este país difícilmente tendrá futuro en el medio y largo plazo si quiere seguir exportando e innovando.

Muchas gracias, señor presidente.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Montilla.

A continuación, por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado Convergència i Unió, tiene la palabra el senador Alturo.


El señor ALTURO LLOAN: Muchas gracias, señor presidente.

Señorías, muy buenas tardes. Buenas tardes, señor ministro. Bienvenido a esta comisión. Le agradezco, asimismo, la exposición que ha hecho en su comparecencia en esta comisión.

Hace un año y medio, cuando usted intervino aquí, nos dijo que, entre otras cosas, la salida de la crisis y la recuperación de la senda del crecimiento y del empleo pasan por Europa: más Europa, mayor integración, mayor coordinación, estabilidad económica y financiera, políticas de fomento al crecimiento económico…, totalmente de acuerdo.

Hablemos un poco de Europa. Las principales reformas estructurales acometidas en la presente legislatura, y que han dado un cierto respiro económico al Gobierno, es evidente que emanan de Europa. La agenda europea es la que marca cuándo y en muchos casos cómo deben llevarse a cabo las reformas de mayor calado dentro del Estado español. También la reforma del sistema financiero, con las ayudas a los bancos españoles, claves para hablar de progreso en términos de recuperación de la confianza y de la credibilidad en el sistema financiero español tiene, evidentemente, marca europea. Prueba de ello también es el mecanismo único de supervisión al que usted ha hecho referencia. Por lo tanto, parece claro que los grandes pasos hacia una mayor estabilidad económica y financiera vienen de la mano de Europa. Europa es la que hace los deberes y no tanto el Gobierno.

Hablemos de las reformas del Gobierno, que podríamos definir como un modelo centralizado, burocratizado y difícilmente compatible con el principio de eficiencia. Este Gobierno está acometiendo reformas que apuntan en una dirección, y es la de crear una Administración General del Estado grande, fuerte, en detrimento de administraciones territoriales, es decir, impidiendo a las comunidades autónomas que ejerzan como motores de crecimiento, que es lo que han estado haciendo en los últimos treinta años.

La agenda legislativa del Ejecutivo avanza en esta línea, y la prueba está en que en cada ley presentada bajo este paraguas de reformas existe una invasión competencial o algún tipo de deslealtad hacia las administraciones territoriales, por ejemplo, la Ley de garantía de la unidad de mercado, a la que usted también ha hecho referencia; la Ley para la racionalización y sostenibilidad de las administraciones locales; la propia Ley de Presupuestos Generales del Estado; en fin, podríamos poner más ejemplos.

El mismo sesgo se ejemplifica con el reparto de esfuerzos entre niveles administrativos, que está claramente desequilibrado en favor de la Administración central, tanto por lo que se refiere a la reducción del déficit como en lo referente al nivel de endeudamiento. En este sentido, no parece justo ni responde al principio de lealtad institucional que el Gobierno plantee anualmente un reparto del objetivo de déficit que limite el margen de maniobra de las comunidades autónomas, y más teniendo en cuenta que representan en torno al 36% del gasto público, como ha dicho el propio presidente del Gobierno, pues ello impide claramente que cumplan con los gastos de los que son responsables, cuando además ha sido precisamente el conjunto de las comunidades autónomas el nivel administrativo que más esfuerzos ha realizado en la contención del gasto público que se ha dado desde el inicio de la crisis.

La segunda cuestión de alta relevancia en este contexto de ajustes presupuestarios es la de explicar por qué razones el Gobierno también excluye totalmente a las comunidades autónomas del incremento de recaudaciones que el Gobierno va a percibir por las alzas de los impuestos decretadas en 2012 y 2013. Sabe usted perfectamente que las comunidades autónomas participan en un 50% de la recaudación del IVA y en el 58% de los impuestos especiales. Entonces, parece razonable que fuera en este sentido. De alguna forma nos gustaría conocer el porqué puesto que no acabamos de verlo.

Hablando de reformas, también resulta más que reseñable el fracaso que está suponiendo la reforma laboral, pues si bien es evidente que uno de los ejes de cambio de escenario es la creación de empleo, está claro que en estos momentos no se está produciendo, y por ello en Convergència i Unió hemos reclamado de manera insistente que el Gobierno apruebe un plan de choque para el empleo que contenga medidas de impacto a corto plazo para empezar a invertir esta tendencia de destrucción de empleo y generar expectativas ciertas de creación de nuevo empleo, especialmente en los jóvenes y las personas con paro de larga duración, que también deberían ser los beneficiarios.

Entendemos que este plan, entre otras cosas, debería contener la reducción de los costes no salariales de los nuevos empleos; que se recupere el contrato de lanzamiento de nueva actividad de 1994, reconvirtiéndolo en contrato contra la crisis, con cotizaciones sociales bonificadas; que se permita el pago de la cotización social de un nuevo trabajador contratado por parte de la prestación de desempleo que percibiría el trabajador en caso de continuar en el paro; o que se aplique una bonificación del cien por cien en la cotización de la contratación. Son algunos de los ejemplos que entendemos que podrían formar parte de este plan de choque.

Sin duda, en el marco de este grave problema estructural de la economía española necesitamos que el Gobierno actúe para que, más allá de las ayudas prestadas por Europa a la banca, tengamos un sistema financiero que vuelva a aumentar el crédito y la financiación de los proyectos empresariales de las pymes, puesto que sin ellas no se va a volver a impulsar la creación de empleo −creo que en su comparecencia anterior también se refirió a esto−. Es clave que las pequeñas y medianas empresas y autónomos tengan acceso al crédito, y por ahora esto no se está produciendo.

Hablemos un poco de la recuperación de la competitividad y del reequilibrio exterior. Parte de la agenda reformadora que anuncia el Gobierno en el informe se basa en medidas dirigidas a la economía española para que gane eficiencia, flexibilidad y capacidad para competir. En este sentido, se apunta que la recuperación de la competitividad y del reequilibrio exterior de la economía española son esenciales. Esto es evidente. Ciertamente, la mejora de las exportaciones es un factor positivo para la economía española. Esto nadie lo discute. Sin embargo, hay dos cuestiones importantes que quisiera matizar. En primer lugar, la mínima tendencia alcista de las importaciones, junto con el repunte de las exportaciones, lleva a una mejora del saldo de la balanza comercial que parece poco sostenible en el tiempo. Este punto de insostenibilidad temporal viene por tener en cuenta factores como la coyuntura económica actual, donde la demanda interna está deprimida, lo que claramente también presiona a la baja las importaciones, y por considerar que entre la caída de las importaciones, las que presentan un mayor descenso son las de bienes de equipo, lo que indica claramente la inversión que están haciendo las empresas españolas en la actualidad.

Ante esto, consideramos que el Gobierno no está haciendo los deberes para reactivar la demanda interna, y ello suscita dudas en cuanto al éxito de este modelo exportador vía costes que está implementando el Gobierno.

El segundo matiz va estrechamente ligado al modelo exportador que ha creado el Gobierno, y que dista de converger con el modelo predicado en la última cumbre europea, donde se ha resaltado la necesidad de que el modelo exportador de éxito se base en la generación de valor añadido y, por lo tanto, que no vaya a competir en costes, que es lo que en estos momentos está creando el Gobierno.

Por todo ello, es bueno que demos signos positivos de recuperación, pero también es cierto que debemos ver y valorar aquellos aspectos que realmente no van bien para atenderlos y que el conjunto pueda ser sostenible en el tiempo.

Finalmente, ya que usted también ha hecho referencia a ello, me gustaría citar el anteproyecto de ley de colegios profesionales. Me gustaría que nos explicara cómo está su calendario y cuándo prevé que pueda ser aprobado por el Consejo de Ministros. Entiendo que en estos momentos hay una gran preocupación en determinados colegios profesionales, puesto que están en periodo de presentación de alegaciones o enmiendas y, evidentemente, me gustaría conocer la situación en este punto.

Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Alturo.

Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador señor Lerma.


El señor LERMA BLASCO: Muchas gracias, presidente.

Tengo que agradecer la comparecencia del ministro porque me parece fundamental en unos momentos en que la economía está en una encrucijada importante. Además, le agradezco especialmente su tono modesto, que contradice mucho la visión que de la economía española suele dar su compañero de Gobierno, el señor Montoro, que parece que de repente se nos ha venido arriba con los mismos datos. Le agradezco que sabiendo que hay millones de personas sufriendo, haya tenido usted este planteamiento de modestia en anunciar el cambio de ciclo, pero siempre con los relativos riesgos.

De todas formas, no voy a referirme solo a mi opinión, sino que voy a leer un cuadro resumen de la situación de acuerdo a como lo hace un periodista, que viene a decir: Después de los datos nefastos con los que Zapatero cerró el país en 2011, los comparamos con los de ahora y son: un crecimiento del 0,4 frente al 0,1; un déficit público del 9,4 frente al 10,6, con ayudas a la banca incluidas; una deuda pública del 69% frente al 92%; un paro del 22,8 frente al 26%.

Digamos que la situación, desde el punto de vista del Gobierno, probablemente haya cambiado cualitativamente, pero cuantitativamente la situación es la que es, y esta es la que definen no yo, sino las cifras. ¿Y por qué parece que estamos en una mejor situación en este momento? En primer lugar −y esto me parece muy importante−, porque el Gobierno ha cambiado de actitud, es decir, ha pasado de asustar a la gente a intentar animarla, por lo menos, y ese es un cambio cualitativo muy importante.

Ahora bien, la segunda parte es que si realmente estuviésemos en una mejor situación −que no quiero dejar de apreciar, porque todos estamos buscando cualquier signo positivo que nos anime a intentar dar esa visión de conjunto que permita una cierta tranquilidad en cuanto a que va a haber una recuperación− hay que pensar que, además de todas las que el Gobierno llama reformas −es verdad que alguna cosa se ha reformado, pero fundamentalmente para recortar derechos o costes−, la realidad es que toda esta situación de la que en estos momentos estamos hablando se debe fundamentalmente −y, en particular, el tema de la prima de riesgo− a que parece que ha desaparecido del horizonte, de momento al menos, la desintegración del euro. Esto es lo que nos ha permitido estar en torno a los 240 puntos básicos, cuando antes estábamos en un momento muy superior, cuando ustedes entraron a gobernar; anteriormente estábamos también en una situación similar a la de hoy. Evidentemente, la intervención decidida del Banco Central Europeo a ese respecto diciendo que haría todo lo que fuera posible es lo que calmó a los mercados creo que radicalmente. Y ahora estamos en esa situación, que no es producto de ninguna reforma, sino fundamentalmente de la decisión clara y concreta del Banco Central Europeo.

Hay otra cuestión fundamental que nos permite estar en la situación que estamos comentando, y es que obviamente, si hubiéramos conservado todo lo que estamos señalando respecto a los ajustes a que nos habíamos comprometido previamente, tampoco estaríamos hablando de esta situación, porque la economía española se encontraría mucho más deprimida de lo que lo está en la actualidad. Es decir, otro de los éxitos de los que el Gobierno puede hablar en estos momentos es simplemente que el Gobierno europeo se ha dado cuenta de que es muy difícil conseguir aquellos objetivos de déficit y pasan por una situación que no se puede controlar. Ha habido una relajación evidente de los objetivos de déficit en todos los países europeos, fundamentalmente en los países del sur y en España, concretamente. Pero eso ha sido a cambio de algo que nos sitúa en una situación mucho peor, a cambio de un incremento desmesurado de la deuda pública. Estábamos hablando del 62, 63%, en una situación que además era de las mejores de Europa en su momento −estábamos sobre el 36, 37%-, y vamos a pasar a una situación prácticamente del cien por cien el año que viene. Y esto se debe fundamentalmente también a que la relajación nos ha dejado respirar un poco pero, desde luego, ha incrementado tremendamente la deuda pública, porque los objetivos de déficit, aún relajados, difícilmente los estamos consiguiendo. ¿Qué significa esto? No solo que hay que relajar más los objetivos, sino que hay que plantear una política diferente, que no se está haciendo. Desde luego −y eso es muy importante−, los mercados financieros están absolutamente fraccionados. Y en el caso concreto español hay otra cuestión, y es que no es que los bancos no estén saneados −en principio, nos han costado mucho dinero−, sino que no dan crédito. Cada vez dan menos crédito a los ciudadanos y, sobre todo, a las empresas. ¡Hombre, estamos desapalancando, pero nos han costado mucho dinero! Y ahora no se trata de que solamente compren deuda pública. Se trata de que también arriesguen un poco, de que planteen la posibilidad de que mejore la situación. Lo explican reiteradamente, dicen que hay mucha demanda que es solvente pero que no se está satisfaciendo. Oiga, ¿quién la tiene que satisfacer? Usted mismo, plantéeselo. Pero ya digo que no es esa la situación que estamos viviendo, sino todo lo contrario: estamos asistiendo a un recorte del crédito sistemático, me parece recordar que desde que ustedes están gobernando aproximadamente de 300 000 millones de euros. Es una barbaridad. Una economía en esta situación no puede salir adelante.

Y ahora además nos planteamos hacer una revisión a la banca europea −fantástico− y vamos a analizar y vamos a poner en marcha Basilea III −mejor todavía−. ¿Qué quiere esto decir? Que vamos a dar menos crédito aún. Además, esta situación viene amparada en que Dios sabe lo que puede pasar con esa revisión, porque si se dice que la banca española está en mejor situación es porque tenemos una actuación más reciente, pero como continúe la crisis, evidentemente lo vamos a pasar mal de nuevo. Y en el caso de la banca europea, que no hace tanto tiempo que ha sido tocada, ya veremos lo que puede pasar. ¿Realmente, tenemos un mecanismo para recapitalizar la banca desde un punto de vista europeo y que eso no suponga poner en crisis de nuevo el crecimiento europeo? No lo tenemos. Tenemos el MD, que prácticamente está por estrenar. Como se decía hace unos meses, no tenemos potencia de fuego suficiente para abordar cualquier recapitalización sin que teóricamente suponga un problema global.

Al mismo tiempo, es que avanzamos muy lentamente. Ahora vamos a hacer el supervisor único bancario. Pero vamos a ver lo que da de sí. Ya estamos discutiendo si realmente vamos a hacer una revisión en serio o no. El Banco Central dice que la quiere hacer en serio y tener credibilidad. Pero, ¿qué va a pasar luego? Si sale bien y redescubrimos que tenemos agujeros pendientes, ¿otra vez queda en manos de los Gobiernos nacionales la solución? ¿Y cómo va a afectar eso? Como le decía al principio acerca de las cifras que estábamos comentando, la situación estaba mejor con Zapatero que ahora −desde el punto de vista cuantitativo, es evidente− (Rumores.); eso es lo que dicen los datos. ¿Eso qué quiere decir? Quiere decir que ustedes se han corregido a sí mismos desde los errores iniciales que cometieron y ahora parece que esté mejor la situación. Pero ustedes tuvieron que pasar por el momento por el que se desestabilizó la economía europea y volvimos a caer en una segunda recesión, aunque ahora parece que nos estamos recuperando de nuevo. Aquello pasó precisamente por la mala situación de la banca. Y si ahora volvemos a descubrir la misma situación, ¿qué puede pasar? ¿Por qué es tan frágil la recuperación de la que usted está hablando? Un 0,1% en este trimestre y realmente estamos en unas condiciones muy complicadas. Lo que hay que plantear, desde luego, es el supervisor bancario único, la integración de los mercados financieros, pero, sobre todo, hay que plantear una política de estímulo al crecimiento, y que gaste más el que tiene posibilidades de hacerlo. Pero esa situación no se percibe en el caso del Gobierno español con un mínimo de impulso que fuera al crédito, a I+D, a la creación de empleo, y por otra parte, probablemente, con un mix diferente −que a los americanos les ha ido mejor− de subida de impuestos y recortes de gasto público. No han subido tanto los impuestos como lo han hecho ustedes y han recortado gastos, de modo que han recuperado más y han logrado recaudar más de lo que hemos recaudado nosotros, y les ha ido mejor que a Europa en estos momentos.

En fin, lo que quiero decir fundamentalmente, señor ministro, es que usted ha sido prudente en plantear la recuperación, cosa que yo pero sobre todo la gente que lo está pasando muy mal se lo agradece, pero, a pesar de todo, creo que los riesgos que tenemos por delante son todavía muy complicados y no podemos cantar victoria. Hemos de hacer una política diferente y, sobre todo, debemos mejorar lo que estamos llevando a cabo, desde el punto de vista europeo, tanto en lo relativo al estímulo al crecimiento como en lo referente al tema bancario, que no lo estamos haciendo bien.

Muchas gracias.


El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Lerma.

Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Fernández de Moya.


El señor FERNÁNDEZ DE MOYA ROMERO: Muchas gracias, señor presidente.

Buenas tardes, señorías. Buenas tardes, señor ministro. Permítanme que mis primeras palabras en nombre del Grupo Parlamentario Popular también sean para manifestar nuestro más sentido pésame a las seis familias que, desgraciadamente, han perdido a sus seres queridos en la mina de León.

También de manera muy especial dedicamos unas últimas palabras a nuestro entrañable amigo y compañero y anterior presidente de la Comisión de Economía, Pepe Atarés.

Señor ministro, mis primeras palabras han ser de gratitud por el tono y el contenido de su comparecencia. Al mismo tiempo, permítame que en nombre de mi grupo felicite al Gobierno a través de su persona. Lo hacemos porque a lo largo de este último año y medio han sido cinco los ejes claves desarrollados por el Gobierno de España para poner encima de la mesa lo que supone una débil pero progresiva mejora de la situación económica. El primero, la mejora de la competitividad; el segundo, la recapitalización y reestructuración del sector bancario y financiero; el tercero, la modernización del mercado de trabajo con la reforma laboral; el cuarto, garantizar los niveles de déficit y deuda pública sostenibles para el conjunto de la nación española, y el quinto, la especial atención a las necesidades sociales en el ámbito de la política social de España. Estos cinco ejes expuestos en su intervención y, sin lugar a dudas, el ejercicio del Programa Nacional de Reformas, coordinada y agrupada con los Presupuestos Generales del Estado de 2012, 2013 y los próximos de 2014, empiezan a dar sus frutos. Hay un claro fortalecimiento del sistema financiero, una mejora de las finanzas públicas, un saneamiento de los balances en el sector privado, una evolución moderada de los precios y, en consecuencia, una reasignación de los distintos factores productivos, lo cual determina bases sólidas para el crecimiento económico.

Junto a todo ello, señor ministro, la economía española −usted lo ha expuesto en su intervención− empieza a manifestar claros signos de estabilización. No he oído a los portavoces de los grupos parlamentarios incidir en variables tan importantes que sin lugar a dudas contribuyen a esa débil pero cada vez más intensa recuperación económica, como el hecho de que disminuye la debilidad de la propia demanda nacional o que continúa la aportación positiva al crecimiento de la demanda externa; factores claves en la recuperación económica del país. Además −probablemente esto le duela a la oposición−, España tiene capacidad de financiación frente al resto del mundo, y antes no la teníamos.

Comparaba el señor Lerma −y estoy convencido de que habrá sido un lapsus− la situación que nos dejó Zapatero con la que nos encontramos actualmente. Digo que habrá sido un lapsus porque yo terminaría la frase diciendo que si Zapatero hubiese seguido en el Gobierno de España, este país habría sido intervenido y habríamos ido al rescate. Esa parte de la crónica periodística se la ha saltado el señor Lerma.

Ha sido el Gobierno de España, con coraje, con valentía, con mucho esfuerzo, siendo protagonista la sociedad española, quien ha puesto encima de la mesa una política económica certera y un ambicioso Programa Nacional de Reformas que hoy, un año y medio después, nos permite decir que estamos, aunque de manera débil, marcando las pautas de la recuperación económica, del crecimiento y de lo que significará después la propia generación de empleo.

Señor ministro, me gustaría poner encima de la mesa una serie de reflexiones que proceden de organismos internacionales y que, sin lugar a dudas, avalan la política económica del Gobierno del presidente Rajoy y del ministro de Guindos.

El Banco de España ratifica el fin de la recesión de la economía española. La propia agencia de calificación Moody’s se sumó ayer al optimismo y anunció también la pronta recuperación de la economía, que empezará a crecer antes de final de año gracias sobre todo a las exportaciones, aunque, como usted ha apuntado, con nobleza y modestia, la recuperación será débil.

También el Fondo Monetario Internacional apuesta por la recuperación de España −usted lo ha apuntado en su intervención−, hasta el punto de que mejora en tres décimas la perspectiva de la economía española en la previsión establecida por el Gobierno de España para el ejercicio presupuestario venidero.

La gran empresa prevé más crecimiento que el Gobierno. El Consejo Empresarial para la Competitividad sitúa el aumento del producto interior bruto, de la riqueza de nuestro país en el 0,9%, dos décimas más.

Organismos internacionales y bancos rompen la tendencia y auguran que España crecerá más de lo que prevé el Gobierno. El paro, el desempleo, gran drama de la sociedad española y caballo de batalla de este Gobierno, y hacia el que queda orientada toda la política económica, con extraordinaria sensibilidad en lo económico y en lo social, cae en 340 000 personas en los últimos seis meses. El paro juvenil cae en 29 957 personas en el último año. En tasa intermensual, el retroceso que se produjo en el mes de septiembre fue de 9199 desempleados.

El Ibex, mejor bolsa de Europa, bate los 10 000 puntos, dos años después. Las ventas de bares y restaurantes crecen por primera vez desde el año 2008. La cifra de negocio del sector hostelero se incrementa un 2,6%. La confianza empresarial sube un 17% en el último año y la riqueza familiar crece un 19% y vuelve al nivel previo a la crisis. Todo ello con un elemento clave en el diseño de la política económica de este país, que es el turismo: nuevo récord de turistas, con 48,8 millones hasta el mes de septiembre.

Señor ministro, me gustaría poner especial énfasis en lo que significa el recorte del Gobierno a la hora de poner encima de la mesa lo que paga el Tesoro por letras, es decir, por la propia emisión de deuda pública. El Tesoro público está pagando un 30% menos por las letras a nueve meses. Además, hemos conseguido salir de la recesión tras crecer un 0,1% en el tercer trimestre. Junto a ello, el interés del bono baja al 4,1% y la prima de riesgo roza mínimos de 2011.

Señorías, este es el esfuerzo que con coraje ha tenido que hacer a lo largo del último año y medio el Gobierno de España, que se encuentra con un país al borde de la intervención y del rescate, consecuencia del verdadero despilfarro de recursos y gasto público de los socialistas en España. Sin embargo, los socialistas negaron la crisis, como niegan ahora también la recuperación.

El Grupo Parlamentario Popular quiere poner especial énfasis en el ambicioso Programa Nacional de Reformas, cuyos ejes básicos usted ha definido y que ha marcado la agenda extraordinariamente reformista del Gobierno de España durante este último año y medio.

En el saneamiento de las cuentas públicas ha habido dos elementos claves: las medidas de consolidación fiscal y al mismo tiempo de la Seguridad Social y mejora del marco de la gobernanza económica −que usted también apuntaba− y con ello un elemento clave: la disciplina presupuestaria en todas y cada una de las administraciones públicas. También el seguimiento de la reforma del mercado laboral, puesta en marcha de la Ley de dexindexación de la propia economía española, la Ley de garantía de la unidad de mercado y el plan de racionalización normativa. Nadie ha hablado de la apuesta por las pymes y los autónomos −que representan el 90% del tejido económico en la nación española−, de la Ley de apoyo al emprendedor y su propia internacionalización −de la que no he oído decir ni una sola palabra a la oposición−, de lo que significa y representa que el Gobierno establezca medidas fiscales de apoyo al emprendedor, medidas destinadas a impulsar la propia iniciativa emprendedora, medidas dirigidas a la financiación de los emprendedores y medidas para fomentar el propio crecimiento empresarial.

En cuanto a la modernización y racionalización de la Administración pública, al escuchar la intervención del señor Montilla −que ha sido además presidente de la Generalitat− me venía a la mente una cifra que ha publicado el Banco de España a mediados de este año y que demuestra que el endeudamiento de todas las empresas públicas existentes en el conjunto de las comunidades autónomas viene de Cataluña, inercia que se sigue manteniendo. En mi segunda intervención daré los datos de todo ese proceso de endeudamiento público, más de la mitad de lo que representa la deuda del conjunto de las empresas públicas en el ámbito de la nación española.

Señor ministro, me gustaría hacer especial hincapié en tres elementos claves que, a juicio del Grupo Parlamentario Popular, sin lugar a dudas también conforman el progreso de la economía para alcanzar la Estrategia 2020 en dicho horizonte. Sabe usted, señor ministro, que hay un objetivo marcado con línea preferente como objetivo uno: el empleo para el 74% de las personas entre 20 y 64 años, estableciendo claramente la reducción de la tasa de desempleo juvenil, la mejora de la empleabilidad para determinados colectivos que actualmente se encuentran en situación de desempleo, la colaboración público-privada, el apoyo a las pymes y a los autónomos, en definitiva, a los emprendedores como grandes protagonistas, y también la lucha contra el fraude.

Señor ministro, usted lo ha dicho, el objetivo está en I+D+i; objetivo que también queda plasmado en el ámbito del Programa Nacional de Reformas para el presente ejercicio, que abarca hasta el año 2016. La inversión del 3% del producto interior bruto en I+D+i, la investigación, el desarrollo y la innovación tecnológica sin lugar a dudas son el motor de un crecimiento sostenible, competitivo y de alta calidad. Además, este sector será clave en la creación de empleo y en la mejora de la productividad, así como en un elemento complementario y adicional: la cohesión social. Por tanto −y usted lo ha demostrado ya que se pone de manifiesto en los Presupuestos Generales del Estado para el año que viene−, es una prioridad la inversión en políticas de I+D+i vinculadas al gasto público, que depende del presupuesto general del Estado.

Señor ministro, una mención sobre educación. La educación también es un objetivo clave en el Programa Nacional de Reformas: la tasa de abandono escolar temprano por debajo del 15%, y el 44% de personas entre 30 y 34 años de edad que deberán complementar sus estudios en el propio nivel, en este caso terciario. Hay que tener en cuenta también que el indicador de abandono educativo en España duplica el dato de la Unión Europea. En 2011, en España fue el 26,5% y en la Unión Europea, el 13,5%. Además, esta situación se ha mantenido durante la última década, de forma y manera que en los últimos años el porcentaje de abandono educativo temprano ha ido descendiendo; ha pasado de 31,9% en 2008 a 26,5% en 2011, pero para 2012, tal y como revelan los datos de la Encuesta de Población Activa relativos al último trimestre, el porcentaje es del 24,9%.

En definitiva, señor ministro, todos estos elementos son claves y al mismo tiempo ponen de manifiesto una línea que, sin duda, consolidan la débil −así la ha definido− recuperación económica, aunque haya que situarla en un parámetro de extraordinaria importancia por el esfuerzo realizado por el Gobierno.

Y termino diciendo, señor presidente, que las exportaciones españolas han alcanzado sus máximos; ya los teníamos respecto a la etapa de verano, donde crecen un 6,6% frente al 4,1% del mismo período de 2012 y suman 155 798 millones de euros, alcanzando un nuevo máximo histórico. Y el déficit comercial desciende hasta 8420 millones de euros frente a los 23 479 acumulados en el mismo periodo.

En suma, señor ministro, en nombre del Grupo Parlamentario Popular, quiero animarle a que siga por esta línea. Afortunadamente, los españoles quisimos un cambio de Gobierno, que cumplirá el próximo 20 de noviembre dos años. Este cambio de Gobierno ha puesto a nuestro país en la senda de la recuperación, en la senda del crecimiento y en la senda de la generación de empleo. Afortunadamente, con ese voto que dimos los españoles hace dos años cambiamos el rumbo de España, porque el Partido Socialista nos llevaba a la quiebra, a la intervención y al rescate, le pese a quien le pese.

Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias por su intervención, senador Fernández de Moya.

Para contestar a los portavoces y para todo aquello que estime pertinente, faltaría más, el señor ministro tiene la palabra.


El señor MINISTRO DE ECONOMÍA Y COMPETITIVIDAD (De Guindos Jurado): Muchas gracias, señor presidente.

Voy a contestar una por una a cada una de las cuestiones que me han ido planteando los portavoces.

En primer lugar, quiero agradecer a la senadora Iparragirre su confianza. Esperamos, como se ha puesto de manifiesto con la Ley de cajas, que la colaboración con el Partido Nacionalista Vasco se extienda a todos los ámbitos posibles desde el punto de vista de las reformas estructurales.

En relación con el señor Montilla, algo que se ha repetido en la intervención del senador Lerma es la cuestión del mensaje y del tono del mensaje. Es un asunto que me preocupa. ¿Por qué me preocupa y me ocupa? Además de porque creo que cuando uno tiene responsabilidad en el ámbito de la política económica en una situación como la actual en España tiene que ser especialmente cuidadoso, porque entiendo que hay dos aspectos que en absoluto son incompatibles pero que si nos inclinamos demasiado hacia uno u otro puede tener efectos negativos en términos de percepción pública.

Por un lado, es una realidad que en España han mejorado todos los indicadores de futuro, es decir, lo que los economistas llamamos los flujos. Todos los flujos −y después podemos hacer un repaso de ellos−, todos van a mejor: endeudamiento, evolución del precio de la vivienda, situación de solvencia, inyección de capital, ratios de solvencia de banca, déficit público, competitividad, exportaciones, inversión extranjera, incluso gasto en capital de inicio por parte de los inversores nacionales. Todos estos indicadores flujo, si antes estaban en rojo o ámbar, ahora están en verde; todos van a mejor. Por otro lado, existe otra situación: los desequilibrios de la economía española. Los desequilibrios de la economía eran tan profundos e importantes que va a ser necesario una mejora continuada de todos estos flujos para que las variables stock de estos desequilibrios empiecen a mejorar de forma evidente, pero ya han empezado a mejorar. Si uno ve, por ejemplo, la posición neta inversora de España con respecto al resto del mundo, la deuda externa o la situación del mercado de la vivienda, podrá comprobar que en ciertos indicadores, el stock, ese desequilibrio, empieza a reducirse.

Por eso, como he comentado anteriormente, hemos de ser cuidadosos con el mensaje. No podemos decir que todo va bien, porque no todo va bien desde el punto de vista de la percepción de la ciudadanía española, especialmente porque seguimos teniendo un stock, que es el más grave y el más duro desde el punto de vista social y económico: el desempleo, que se sitúa por debajo del 26%, según datos de la última EPA; pero lógicamente la evolución futura y la inercia de la economía española sí han cambiado. ¿Qué ha cambiado en un año y medio? Lo que ha cambiado en un año y medio es la inercia, es decir a dónde iban esas variables flujo que habían generado todo el stock de los desequilibrios y a dónde se dirigen en estos momentos dichas variables. Esas variables –y repito que podemos repasarlas, aunque antes he indicado unas cuantas− y creo que también las generación de empleo −lo vamos a ir viendo en los próximos meses, no solo en las EPA de los últimos dos trimestres− muestran o una estabilización o una mejora de la situación. Ahora bien, como nos pasemos de triunfalistas, dado que la reducción de los desequilibrios todavía no es lo suficientemente intensa, podemos generar un efecto rebote en términos de percepción de la opinión pública.

Por ello creo que los responsables políticos tenemos que ser especialmente cuidadosos. Hay que decir que todo va mejor, que ha cambiado de alguna forma la dirección en la que iba anteriormente la economía española; hace dieciocho meses, si me permiten ustedes decirlo, nos dirigíamos hacia el colapso y hoy, sin embargo, la dirección es de corrección de todos estos desequilibrios. Ahí se encuentra la mejora y la esperanza de la sociedad y de la población española, aunque, lógicamente, esa mejora se tiene que consolidar, tiene que continuar haciendo avances adicionales para que, efectivamente, esos desequilibrios todavía se reduzcan más y la reconducción de los desequilibrios lleve a que cada vez sea más perceptible la recuperación de la actividad.

El señor Montilla ha planteado varias cuestiones: cuentas públicas, mora, consumo, exportaciones −por tener la posibilidad de un espejismo− y Europa.

En relación con las cuentas públicas, hemos pasado del 9,1% al 6,9% en el año 2012, sin ayudas a la banca −las ayudas a la banca, como saben ustedes, no se consideran un procedimiento de déficit excesivo−, y este año vamos al 6,5%, sin duda, estoy convencido de que alcanzaremos el objetivo.

Permítame que le diga que ha cambiado el foco de atención: hace dieciocho meses la principal fuente de inquietud en relación con las cuentas públicas en España eran las comunidades autónomas, y hoy eso ya no es así. Se ha hecho un esfuerzo muy importante desde el punto de vista de la consolidación y de la trasparencia, y en estos momentos la atención está más puesta en la Seguridad Social. La principal fuente de desequilibrio es la Seguridad Social, por los indicadores que comentaba antes. Lógicamente se empieza a notar la pérdida de afiliados desde el inicio de la crisis, la evolución de las bases de cotización, las entrada y salidas del sistema, y por eso es tan importante  y les debería llevar a ello, señor Montilla− que ustedes apoyen una reforma tan fundamental como el factor de sostenibilidad. Estoy de acuerdo con usted en que hay un elemento de preocupación, duda e incertidumbre a futuro −porque, además, las modificaciones en la Seguridad Social deben hacerse de forma gradual, con prudencia−, y el factor de sostenibilidad, como usted sabe perfectamente, ayudaría a reconducir dicha situación; por tanto, deberían apoyarlo.

Usted se ha referido a la mora y ha dicho que sigue al alza. Efectivamente, el indicador estadístico de la mora va al alza porque está recogiendo la mora oculta que había en la banca española, que puede aflorar porque ya existen suficientes provisiones. Cuando no podía aflorar la mora era hace dos años. Lo que ocurría entonces simplemente era que la banca española tenía que refinanciar todos aquellos riesgos que sabíamos que eran morosos, e incluso meterse cada vez más en el lío, porque no había provisiones suficientes. Hoy la situación es distinta, y las provisiones, los 86 000 millones de incremento de provisiones para el crédito promotor que se aplicaron en el año 2012 a través de dos decretos ley, están permitiendo que, efectivamente, pueda aflorar. Eso es reconocer la realidad, y reconocer la realidad siempre es positivo, y ese es el ejercicio de transparencia que valoran con especial atención los inversores internacionales en relación con la banca española. No hay dudas en estos momentos de que en la banca española existan cadáveres en el armario. Eso ha pasado; eso existía hace dos años, pero hoy ya no existe.

También se ha referido al consumo. Es cierto que en septiembre hay un efecto base, pero le propongo un ejercicio: compare usted el índice de comercio al por menor del último trimestre de este año −disponemos de los datos de julio, agosto y septiembre− con el mismo trimestre del año 2012, en el que el efecto distorsionador, potencialmente distorsionante, de la introducción del IVA se suaviza, y verá usted que hay recuperación del consumo. Los indicadores de consumo, fundamentalmente de familias, están muy ligados a la percepción de confianza de las familias españolas, y eso ya lleva tiempo, se llaman: los datos suaves −el soft data, como dicen los ingleses−, que están mejorando en los últimos meses, prácticamente desde principios de este año, y eso se recoge ya en algunos atisbos de consumo. Incluso las grandes superficies dicen que la situación es distinta a la que teníamos hace tiempo.

También se ha referido a la posibilidad de que la recuperación del año próximo sea algo parecido al espejismo que tuvimos en el año 2011. Es un riesgo que evidentemente tengo que considerar: caímos mucho en el año 2009; en 2010 seguimos cayendo, pero menos; en 2011, en un momento determinado el INE nos dijo que había una recuperación, que el crecimiento había sido del 0,7%, pero en la última revisión nos ha dicho que prácticamente no ha habido recuperación y que ya en el segundo trimestre del año estábamos otra vez en caída, en recesión. Esa es la gran diferencia entre España y los países de nuestro entorno, que aquí no ha habido recuperación. En España, desde el inicio de la crisis hemos perdido más del 7% de la renta, mientras que en Europa se ha perdido algo más del 3%. Aquí ha sido el doble. ¿Por qué? No tanto por la caída del año 2009 ya que la nuestra fue en línea con lo que ocurría en los países de la OCDE, sino fundamentalmente porque aquí no ha habido recuperación. Y por eso a los españoles se nos está haciendo tan duro, porque no ha habido ni un momento de esperanza, como ocurrió en otros países en el año 2011, y posteriormente, en el año 2012 volvimos a tener otra recaída.

Usted ha dicho −también el señor Alturo− que esto tiene que ver fundamentalmente con la intervención del BCE, pero he de decir que el BCE no ha comprado un solo bono español, y le recuerdo que entre agosto y noviembre de 2011 compró 40 000 millones de euros de deuda pública española −son cifras suyas− Por tanto, habrá sido comunicación, pero el Programa OMT, a diferencia del SMP, no se ha utilizado. Y, por supuesto, no se ha utilizado en España ni en ningún país. Es decir, los años 2012 y 2013 el Banco Central Europeo no ha comprado un solo euro de deuda pública de los países de la zona euro, algo que no ocurrió en 2011, como saben ustedes perfectamente, que fue lo que salvó del colapso que se estaba produciendo en agosto de ese año.

Por último, en relación con la política de I+D+i, dejando aparte el Capítulo 8, de la SEIDI, que es el principal instrumento de política pública de I+D+i, se incrementa un 10%. La I+D+i tiene una ventaja y un inconveniente desde el punto de vista de la política presupuestaria. Para la economía nacional, el gasto en I+D+i a medio y largo plazo es una palanca de crecimiento económico. Es decir, genera a medio y largo plazo conocimiento y ciencia, y es bueno. Todos sabemos que es uno de los factores que empuja el crecimiento potencial de la economía española o de cualquier otra economía. Pero tiene un inconveniente, y es que se puede recortar y no se nota mucho a corto plazo; se nota muchísimo a medio y largo plazo, pero no a corto plazo. Es lo que hicimos nosotros: a partir del año 2009 se empezó a recortar de una forma importante porque es un gasto que a corto plazo no genera incomodidad desde el punto de vista social y político; sí lo genera desde el punto de vista de la capacidad de crecimiento de la economía española a medio y largo plazo.

Por tanto, evitar que España fuera rescatada ha sido, sin duda, la mejor noticia para el I+D+i en España. Si hubieran venido otros señores a hacernos el presupuesto, no tengan ustedes la más mínima duda de que en esta partida los recortes hubieran sido mucho más importantes. Esto pone de manifiesto que el planteamiento general de la política fiscal ha ayudado a que ya en el año 2014 tengamos un repunte del gasto en I+D+i aunque, igual que pasa en educación, tenemos que empezar a valorar este tipo de políticas no solamente por el gasto público, que es una de las variables a tener en cuenta, sino también por otros aspectos más cualitativos, en los que seguro que estamos de acuerdo, razón por la cual hemos pedido esta especie de ejercicio conjunto con la Comisión Europea de valoración global de nuestra política de I+D+i.

El senador Alturo ha dicho que quien nos ha sacado de la situación terrorífica en la que estábamos hace año y medio ha sido Europa. Europa ha ayudado, no tanto, vuelvo a repetir, por el programa de compra de bonos, ya que no llegó a comprar un solo bono, sino porque hace año y medio existían dudas sobre el proyecto europeo, sobre la posibilidad de que Europa, la zona euro, se rompiera. Esas dudas han desaparecido, y han desaparecido porque llegamos a un acuerdo con Grecia, por el compromiso del presidente del Banco Central Europeo, y también porque se han empezado a adoptar medidas en todo lo relativo a la unión bancaria. Pero también tiene que ver que en estos momentos −no tenga usted la más mínima duda de que es así− los inversores internacionales, que nos tienen que renovar los prácticamente 900 000 millones de euros de deuda neta externa que tiene España, confían mucho más en la capacidad de crecimiento a medio plazo y en la política económica de España que hace un año y medio.

Es el tema de la inercia, que decía yo anteriormente. La inercia hace un año y medio iba hacia un sitio, hace un año y medio abundaba la desconfianza, abundaba la falta de crédito en la política económica española y en las instituciones españolas. Hoy yo creo que la situación −sin echar las campanas al vuelo, repito− es de que ahí se ha modificado dicha percepción por parte de los inversores internacionales, y eso tiene que ver no solamente con la eliminación de las dudas sobre el euro, sino también con la política económica de España, y que España se percibe en estos momentos como una economía competitiva.



La recuperación de la economía española va a pasar por tres fases, si me permite usted, senador: primero, competitividad-exportación −y ahora lo comentaré porque hacía usted una consideración con el tema de las exportaciones−. Cuando se percibe que es competitiva, empieza el proceso de inversión, que es la segunda fase, y dentro de esta fase de incremento de la inversión, hay una primera subfase que es la inversión extranjera. Eso en España ya está ocurriendo. Los datos que yo daba de inversión directa extranjera ponen de manifiesto dicha situación, que no solamente es inversión en deuda pública española. Estoy hablando de inversión directa extranjera en España, que se ha doblado en los primeros ocho meses de este año. Después, tiene que empezar de alguna forma a generarse gasto en capital, gasto en inversión doméstica, y empezamos a tener de alguna forma las primeras señales al respecto. Y, por último, la tercera fase de la recuperación afecta al consumo de las familias. Ahí todavía la recuperación es mucho menos perceptible, mucho menos visualizable, pero sí hay una estabilización también del consumo, como contaba yo anteriormente. Esa es la tercera fase, porque el consumo es el 60% del producto interior bruto.

Usted indicaba en relación con el tema de la exportación que la mejora de la balanza de pago tiene que ver con las importaciones. Las importaciones, señoría, han caído bastante más que lo que ha descendido la demanda doméstica. ¿Sabe por qué? Porque la competitividad no es un concepto que únicamente podemos limitar a fuera de nuestras fronteras, las empresas españolas compiten también en el mercado doméstico con las empresas extranjeras, y lógicamente si se hacen más competitivas, entonces no solamente ganan cuota de mercado en los mercados internacionales −lo cual se concreta en una evolución positiva de la exportación−, sino que también ganan cuota de mercado doméstico. El problema de España. Si uno ve, por ejemplo, cuando nosotros teníamos 100 000 millones de euros de déficit de cuenta corriente en balanza de pagos, no estaba en la mala evolución la exportación española −es decir, con Zapatero, también las exportaciones crecían, y yo lo reconozco−. El problema es que entonces la pérdida de competitividad de España se mostraba en que el porcentaje de la demanda doméstica, que era satisfecha con exportaciones extranjeras −es decir, con importaciones españolas−, era muy elevado. Ahí es donde estaba la falta de competitividad. Y a eso se le ha dado la vuelta. Es decir, las importaciones, repito, están cayendo más −de acuerdo con las elasticidades cíclicas que se utilizan en todos los modelos de la economía española− de lo que está cayendo la demanda doméstica y, simultáneamente, las exportaciones están creciendo más que el comercio internacional. No existe en ningún país de la zona euro que en estos momentos la exportación esté creciendo al 6% en términos reales. Y usted me decía: Bueno, es que es una exportación de baja calidad. En absoluto, senador. Analíceme usted en detalle. Le voy a dar un ejemplo simplemente: las exportaciones de servicios no turísticos. Son exportaciones de alto valor añadido −por ejemplo, asesoramiento de ingenieros, etcétera−. Están creciendo por encima de los dos dígitos. Y, después, otro dato, señoría: mire usted la distribución geográfica. La distribución geográfica pone de manifiesto que ya no nos concentramos tanto en la zona euro, sino que ya prácticamente el 40% de nuestra exportación va fuera de la zona euro. Por lo tanto, hay un cambio estructural que tiene que ver, se lo repito, con que, en esta ocasión, la ganancia de competitividad viene de una vía mucho más estable, mucho más perdurable, mucho más estructural que la devaluación del tipo de cambio. Somos capaces en estos momentos de mantener un saldo positivo de la cuenta corriente y no vamos a tener tensiones inflacionistas. Al revés, hemos visto que la inflación estaba al −0,1, lo cual yo creo que es una anomalía transitoria y veremos cómo en los próximos meses la inflación vuelve a territorio positivo, pero va a ser siempre muy moderada, va a estar en el entorno del 0,5%. Eso es nuevo para la economía española y es un cambio estructural de un calado que todavía no hemos percibido en toda su intensidad.

Después, usted comentaba cuestiones de recentralización, etcétera. Yo lo que le puedo decir es que, por ejemplo, la ley de unidad de mercado, desde mi punto de vista, es la ley que más realce da a la normativa de las comunidades autónomas que se haya aprobado nunca en la historia de la democracia española, desde la Constitución Española, es decir, una norma autonómica puede ser generalizada al conjunto de las comunidades autónomas.

Después, en la normativa de cajas de ahorro, como comentaba anteriormente, hemos alcanzado un acuerdo tanto con PNV como con Convergència i Unió. Creo que, en última instancia, se está de alguna forma favoreciendo el planteamiento que tanto PNV como CIU consideraban en relación con la normativa de cajas de ahorro, lo cual yo considero que le da más capacidad y más estabilidad a la norma.Y también espero lo mismo con el partido socialista, que ha presentado unas enmiendas muy parecidas a la del PNV y la de CiU.

Y la reforma laboral lo que hecho es descentralizar, señoría, es dar capacidad a las empresas para descolgarse de los convenios de ámbito exterior.

Por último, usted me pedía que desarrollara un poquito la Ley de Colegios Profesionales. Aquí lo que me gustaría fundamentalmente destacar es que esta ley −que se considera como modelo, como piloto por parte de la Unión Europea− tiene una misión: favorecer a los colegiados, porque el Gobierno está convencido de que ayudando a los colegiados, se favorece al conjunto de los usuarios de los servicios profesionales. ¿Cuál va a ser de alguna forma el contenido básico de esta ley? El contenido básico de esta ley va a ser transparencia, auditoría, claridad en todos los colegios en los cuales la colegiación sea obligatoria −donde no sea obligatoria, lógicamente, ahí ya hay una voluntad personal, desde el punto de vista, de la adhesión al colegio−, pero, sobre todo, que efectivamente el colegiado considere que recibe un servicio adecuado por la cuota que paga. Y para ello lo que vamos a hacer en esta ley va a ser en primer lugar limitar la cuota de inscripción a los colegios profesionales, que no va a poder ser superior a 40 euros, y en segundo lugar  que también es una buena noticia para los colegiados y para los usuarios de los servicios que posteriormente prestarán estos usuarios− la cuota mensual, si excede los 20 euros al mes, tendrá que ser aprobada con una mayoría cualificada por parte de la asamblea de colegiados. Estoy seguro de que usted estará de acuerdo conmigo en que efectivamente aquí lo importante es defender al colegiado y a los usuarios del colegiado, y después la institución se tiene que poner al servicio de los colegiados −los colegios profesionales tienen que estar al servicio de los colegiados− y también de los usuarios, de los clientes −en última instancia, de los colegiados.

Senador Lerma, bueno, creo que en algunas cuestiones ya se lo he contestado −lo del tema del mensaje,…−. Hace una referencia al test de estrés que va a realizar el Banco Central Europeo y que puede haber sorpresas. Mi planteamiento aquí es muy simple: es mucho más importante la transparencia y que se perciba el ejercicio como creíble que el capital que se tenga que inyectar. Acuérdese, 10 000 millones, 20 2000 millones, 30 000 millones arriba o abajo,… Lo que hemos aprendido del caso español es que era mucho más importante la transparencia y la claridad que el capital que se podía gastar.

Después, usted hablaba de la comparación −que yo no la hago− del pasado, del presente, etcétera, de si Zapatero, los datos. Vamos a ver, señor Lerma, hay una cuestión que en este momento, más allá de lo que es la discusión partidista, es una realidad objetiva. España hace un año y medio era el problema principal que tenía la zona euro −y, por ende, la economía mundial−. (Yo siempre digo que cuando me pedían que tomara la palabra y que hablara, en la primera Ronda, en el G20 o en el Fondo Monetario Internacional era porque efectivamente generábamos bastante preocupación.) Y hoy no lo es. Hoy la economía española se percibe como sostenible, como perdurable, que ha corregido sus desequilibrios, independientemente de que ha habido algunas variables stock, como, por ejemplo, el caso de la deuda pública  que me preocupa y me ocupa-, que sin duda está peor de lo que estaba hace dos años, entre otras cuestiones porque hemos tenido que pedir un programa de asistencia financiera y porque hemos hecho un programa de pagos a proveedores de una sola vez −dos medidas que han impactado en la deuda pública−. Pero hoy España creo que, gracias al esfuerzo de todos, no se percibe como un problema ni para la zona euro ni para la economía mundial, y ese es el paso fundamental, la modificación fundamental en la percepción, en el sentimiento del mercado en relación con España, más allá de lo que es una discusión partidista. En estos momentos creo que esa es una aseveración absolutamente objetiva.

Y en relación con Estados Unidos, etcétera, le diré que tampoco pongamos mucho de ejemplo a los americanos. Los americanos tienen dificultades para ponerse de acuerdo en su política fiscal –ya ha visto usted el enfrentamiento entre el Congreso americano y la Presidencia-. Lo que han hecho ha sido retrasar seis meses la decisión en relación con el techo de la deuda, y es un elemento de incertidumbre. Que la principal economía mundial genere dudas sobre cuál va a ser su política fiscal es un elemento que en estos momentos genera incertidumbre no solamente en la economía americana, sino en la mundial, porque Estados Unidos es el 20% del PIB mundial.

Por último, señor Fernández de Moya, le diré que hay muchísimas cuestiones en las que estoy de acuerdo con usted. Simplemente voy a recalcar una cuestión. España tiene que mantener el curso de la política económica y tiene que hacerlo porque además –y esto es importante- la sociedad española empieza a percibir que ese es el curso de la política económica correcta. Más allá de que ha habido muchas medidas impopulares, difíciles desde el punto de vista político, desde el punto de vista social –y ustedes, señorías, lo saben mejor que yo porque tienen mucho más contacto con la gente que los ministros-, sin embargo, y a pesar de eso, en estos momentos la percepción es distinta: existe esperanza de que se le puede dar la vuelta a esto, con toda modestia, con toda prudencia, sin querer generar ningún tipo de falsa expectativa. Y aquí también le diría lo siguiente: de alguna forma esa prudencia del Gobierno se va a ir constatando en las próximas semanas. En las próximas semanas organismos internacionales –ya lo hizo el Fondo Monterario Internacional- como la OCDE o la propia Comisión Europea tienen que ir sacando sus proyecciones de otoño, y mi opinión –que no se basa en ningún tipo de conocimiento más allá, sino en la intuición en función de esta modificación del sentimiento- es que todos estos organismos internacionales van a poner de manifiesto y van a indicar que, a diferencia de lo que ha ocurrido en los últimos años, las proyecciones ahora se revisan al alza. Y eso es muy importante, eso es muy importante. Nosotros hemos revisado ligeramente al alza, del 0,5 al 0,7 –estamos por debajo del consenso del mercado en España; creo que además el consenso del mercado va a ir cada vez más para arriba-, pero, en última instancia, lo que estamos intentando es afianzar de una manera muy clara la credibilidad desde el punto de vista de nuestras proyecciones y desde el punto de vista de los efectos de nuestra política económica.

Fuimos muy criticados cuando presentamos nuestro programa de estabilidad a finales de abril de este año, se nos dijo que si habíamos sido alarmistas innecesariamente. Bueno, las cifras de crecimiento económico que nosotros pusimos en el cuadro macroeconómico de estabilidad no tenían una capacidad predictiva, lo que queríamos fundamentalmente es que la política fiscal fuera muy creíble. En abril de este año estábamos convencidos de que seguramente –como está ocurriendo- las cifras iban a ser mejores, pero queríamos pecar de alguna forma de prudencia, de modestia para que después la realidad excediera a dichas proyecciones. Yo creo que eso se está cumpliendo y que esa es una de las razones que está detrás de la mejora de la confianza en España. Yo creo que eso va a ser así, lo están haciendo tanto los analistas privados como los bancos de inversión, y, como decía anteriormente, creo que también los organismos públicos, tipo la Comisión Europea, tipo la OCDE -o como ha hecho el Fondo Monetario Internacional en sus proyecciones de otoño-, recogerán esa situación, situación que además tiene que estar sustentada y tiene que ser fortalecida por todo lo que usted ha comentado: por nuestro Plan Nacional de Reformas y otras más a medio y largo plazo −el I+D+i, el Horizonte 20-20 y sobre todo la educación−. Sin una mejora de la calidad de nuestra fuerza laboral, todo será mucho más complicado.

Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor ministro.

Para el ejercicio del derecho de dúplica, ¿interviene, senadora Iparragirre? (Denegaciones.)

Por el Grupo Entesa, tiene la palabra el senador Montilla.
El señor MONTILLA AGUILERA: Gracias, brevemente.

Yo coincido un poco con lo que decía usted, señor ministro, de que cuidado con el mensaje y de que no nos pasemos de triunfalistas. Es cierto. Seguramente iría bien que algunos miembros del Gobierno –no solo usted, que normalmente tiene este tono- también tomaran nota y algunas otras personas del Partido Popular.

Ojalá se cumplan las previsiones más optimistas, a mí me encantaría. No sé la repercusión que eso tendría a efectos electorales para la formación política a la que represento o para el socialismo en general, pero seguro que sería bueno para el país, y yo me alegraría. Por lo tanto, no escuchará de mi boca mensajes catastrofistas, porque hay socialistas que ya reconocimos que a finales de 2007/2008 estábamos en crisis y ahora no nos alegramos de que haya variables que no vayan bien, al margen de esos indicadores de flujo a los que usted hacía alusión, que ciertamente muchos de ellos están en verde.

Decía usted: No todo va bien. Uno de esos flujos fundamentales es el empleo. El empleo no va bien. Y al empleo no ha hecho usted alusión cuando hablaba de las tres fases de la recuperación. Hablaba de una primera: crecimiento de las exportaciones; de una segunda: crece la inversión extranjera en una primera fase y la inversión doméstica −el gasto, la inversión en bienes de equipo, en una segunda− y de una tercera: crece el consumo de las familias. Entre la segunda y la tercera ha de crecer el empleo porque si no, no crecerá el consumo, y esta es la que yo veo mucho más difícil, sobre todo el tipo de empleo que se crea, porque también condiciona el consumo como usted sabe. El tipo de empleo que se crea es más precario que el que se destruye −los contratos son más precarios− y también con remuneraciones mucho más bajas, por tanto con menos expectativas y con menos confianza en el fututo, y eso se traduce en el consumo. Por lo tanto, la calidad en el empleo, la estabilidad en el empleo acaba incidiendo sobre el consumo.

Las cuentas públicas. Ciertamente que el problema fundamental lo tenemos en la Seguridad Social –en esto coincido con usted-. Usted sabe que incluso antes de llegar a la fase crítica de la crisis –me refiero a mayo del año 2010- se puso en marcha un proceso de reforma del sistema de pensiones y con los instrumentos que se habían creado de común acuerdo –el Pacto de Toledo- y tratando de hacerlo con el máximo consenso posible. Con esa filosofía es con la que ustedes pueden contar con nosotros, en el marco de estas reglas y de estos acuerdos. Y no es un problema solo de costos políticos porque, como usted recuerda, se estaba en un momento muy delicado: se abordó la reforma de las pensiones, se congelaron las pensiones salvo las mínimas, siendo conscientes –como además reflejaban las encuestas- del impacto que eso podía tener desde el punto de vista electoral. No es por razones, por tanto, de táctica política que no estemos dispuestos a abordar esto, sino por la justicia de la reforma, los parámetros de la reforma, porque a la hora de tratar de asegurar la sostenibilidad del sistema, nosotros estamos no diré más interesados que ustedes, pero como mínimo tanto como ustedes. Es lógico que así sea.

Pero no solo son las cuentas de la Seguridad Social. Usted sabe que las cuentas de las corporaciones locales, en estos momentos, tienen superávit de unas décimas en su conjunto y que las comunidades autónomas han hecho un gran esfuerzo, y lo han hecho a pesar de las circunstancias que se dan. Usted sabe que el año que viene los ingresos públicos, según los Presupuestos Generales del Estado, crecerán. Las transferencias a las comunidades autónomas se reducen bien por los anticipos previstos, bien por las previsiones propias de la Ley de financiación de diciembre del año 2009. Es decir, las mayores recaudaciones −en este caso fundamentalmente, en impuestos especiales y en IVA e IRPF− se detraen del Fondo de Suficiencia, lo que implica más recursos para el Estado, pero no más para las comunidades autónomas, sino todo lo contrario, a pesar del esfuerzo que están haciendo.

También crece el endeudamiento de las comunidades autónomas, claro, pero es que el endeudamiento se debe fundamentalmente, como ustedes saben, al problema de la caída de ingresos, que es, básicamente, lo que provoca el déficit, y al año siguiente el déficit se convierte en deuda. Eso les está pasando a ustedes. De ahí esa cifra tan espectacular que yo daba antes del crecimiento de la deuda de más de 333 000 millones de euros en 18 meses −un 32,6% del PIB−. Tiene que ver, sobre todo, con el déficit y con la caída de ingresos −donde yo goberné, como aumentó el déficit, porque cayeron los ingresos, creció la deuda, y, por cierto, a pesar de las subidas de impuestos y de los recortes, en dos años y medio ha crecido más que la legislatura anterior−. No es una crítica, es la constatación de unas cifras. Lo digo porque esto de las cifras, como ustedes saben, tiene todas estas lecturas.

Usted ha hecho alusión a la inflación. A mí es un tema que me preocupa: un crecimiento bajísimo −el 0,1 de momento, prácticamente rozando el cero−, una economía muy estancada y una inflación baja o una deflación, deflación que es peligrosísima para una economía tan endeudada como la nuestra. Yo no sé si a este respecto usted podría anticipar algo.

Una última cuestión respecto a I+D+i. Ciertamente, la reducción del gasto en inversión en I+D+i no genera excesivas tensiones a corto plazo  excepto, obviamente, por la oposición de los sectores afectados− porque es una inversión que da frutos a medio y largo plazo. Precisamente da frutos a medio y largo plazo y da réditos políticos para un país a medio y largo plazo, pero no a corto plazo. Para un Gobierno que mire en el corto plazo no es rentable invertir en I+D+i. No caigan ustedes en esta trampa, porque de alguna manera sí estarían condicionando el futuro desarrollo del país, por la inversión directa en este caso que hace la Administración y por el efecto inducido que tiene sobre la inversión privada, que, como usted sabe, en el caso de España no está en las proporciones que desearíamos respecto a otros países europeos, ni muchísimo menos. En algunos casos, como Cataluña, se aproxima un poco más, pero la media española está muy lejos y especialmente para sectores privados, inversores en I+D+i, la falta de inversión pública y determinadas políticas, que también son necesarias −de contención, por ejemplo, de los precios de los productos farmacéuticos, entre otras cosas− comporta una reducción de esos márgenes y una reducción de las inversiones en I+D+i que yo creo que hay que tener presente.

Repito desde el realismo, no desde el pesimismo, sino desde el deseo de que las cosas vayan mejor, ojalá −no lo veamos todo negro, porque, ciertamente, no están así las cosas−, pero no nos dejemos llevar por un excesivo triunfalismo, porque además no hay razones: la recuperación no ha llegado, hemos dejado de caer −eso parece−, no sabemos cuánto tiempo estaremos arrastrándonos y ya veremos cómo despegamos, en qué situación nos enlairamos, como decimos en catalán, especialmente, sobre todo, teniendo en cuenta que se hace con determinadas medidas, que, como usted sabe, están generando más desigualdad en la sociedad −eso es innegable, eso también lo dicen las cifras las estadísticas−. Entre otras cosas, en la concentración de rentas se ve que cada vez más personas, además de no tener empleo ni perspectivas de encontrarlo, no tienen ningún tipo de subsidio. Y estas políticas que generan desigualdad necesitan, entre otras cosas, otro tipo de políticas que, de alguna manera, eviten que haya gente que se nos caiga de la red, que es lo que en estos momentos está pasando.

Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Montilla.

Senador Alturo, por CiU, tiene la palabra.


El señor ALTURO LLOAN: Muchas gracias, señor presidente.

Señor ministro, agradezco las explicaciones que me ha dado a las principales cuestiones que le había formulado.

En este turno quisiera insistir en el tema del empleo, que es, creo, el problema más grave que tenemos. Cuando uno habla con las empresas y con los representantes de las pymes, ve que el principal problema que tienen es que el acceso al crédito no es posible y que las pymes que pueden acceder al crédito tienen unos intereses mucho más altos de los que puedan tener las grandes empresas, con lo cual tienen muchas dificultades.

Otra cuestión: la internacionalización, que está en boca de todos −hay que internacionalizarse, hay que ser competitivitos, hay que fomentar el I+D+i…− En esto todos estamos de acuerdo, ¿pero quién soporta el gasto o la inversión que supone la internacionalización de una pequeña o mediana empresa? Porque coger las maletas, salir fuera, ir a buscar, tener posibilidades, implica tener también un proceso de financiación. Y estamos en el mismo punto, en el mismo sitio.

Supongo que estará de acuerdo conmigo en el hecho de que si no hay crédito, no habrá recuperación y, por lo tanto, no habrá creación de empleo. Así pues, quien tiene que generar empleo son las empresas, las pequeñas y medianas empresas, los autónomos. Hay que fomentar el autoempleo, que también es muy importante, y en este sentido creo que hay que hacer esfuerzos, precisamente por las dificultades que tienen los jóvenes. Esto lo comentó usted hace un año y medio, cuando compareció aquí, y dijo que para mantener el Estado de bienestar es fundamental volver a crear empleo y que, para ello, es necesaria la reforma laboral −dijo entonces-, es preciso fomentar el espíritu emprendedor, poner el I+D+i al servicio de la sociedad y del conocimiento, una apuesta decidida por la internacionalización. Es decir, hace un año y medio ya comentó esto. Pero el problema continúa siendo el mismo.

Estamos hablando del ICO, de acceso al crédito, estamos hablando del ICEX como instrumento para ayudar a las empresas a fomentar la exportación, pero, al final, señor ministro, siempre llegamos al mismo punto de partida: que es la entidad financiera la que tiene que asumir el riesgo y quien al final tiene que decidir si el crédito está o no está. Por lo tanto, tenemos aquí un problema. Hace algún tiempo aparecieron unos anuncios con un grifo que se abría, el grifo que yo le comenté en una pregunta de control al Gobierno para decirle que había abierto el grifo de la publicidad, pero dónde estaba el dinero. En este sentido, creo, señor ministro, que hay que hacer verdaderos esfuerzos para que esto sea así, para que las pequeñas y medianas empresas puedan acceder al crédito porque si no es así, no pueden ser competitivas, no pueden moverse, no pueden internacionalizarse, les cuesta todo muchísimo. Por tanto, estamos donde estamos.

En relación con el consumo interno −que va ligado un poco a todo esto que le estoy comentando−, hay familias que están en condiciones de poder hacer inversiones y determinadas operaciones de consumo. El problema continúa siendo el mismo: liquidez, tener financiación y poder llegar a un crédito para poder hacer cualquier operación de consumo. En este sentido, el Gobierno tiene una gran responsabilidad para hacer que la liquidez empiece a funcionar a través de las entidades bancarias, ya que, como usted ha dicho, todo el proceso está más bien resuelto. Por consiguiente, vamos a ver si de verdad ponen empeño en todo ello porque creo que es la clave para que las pymes puedan volver a generar ocupación.

Para finalizar, quiero recordarle que en estos cuatro años de crisis han desaparecido, aproximadamente, 400 000 pymes. ¡Se dice pronto! Y las que están aguantando, lo están haciendo con un gran esfuerzo. Con lo cual o se abre el grifo del crédito y de la financiación, o estamos perdiendo un tiempo muy bueno para estimular toda esta demanda y todo este crecimiento.

Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Alturo.

Tiene la palabra el senador Lerma, por el Grupo Socialista.


El señor LERMA BLASCO: Voy a ser breve. Agradezco de nuevo la comparecencia y las explicaciones del ministro. También quiero repetir que es verdad que el problema de la trasparencia respecto a la banca era una de las cosas fundamentales. El Gobierno se ha esforzado mucho en buscar auditorias por todos lados para demostrar que no era tan grave como realmente creían desde fuera. El problema es que cualquier situación que nosotros pudiéramos destapar siempre era mucho menor que la que circulaba por los mentideros. Ciertamente, eso podía mejorar. Yo creo que el Gobierno ayudó también a generar esa sensación de inquietud con la desautorización que hizo en su momento al Banco de España y con la sustitución que se produjo en la dirección de Bankia, lo que me parece, al menos desde el punto de vista estético, un poco desacertado.

En cualquier caso, coincido en que la trasparencia es una magnífica política. Y vamos a ver, porque da la impresión de que no coinciden todos respecto a la trasparencia. Por ejemplo, nosotros vamos a poner de nuevo en canal el 90% de nuestro sistema financiero y el resto ni de lejos se va a acercar. Vamos a ver qué dudas suscita eso en los mercados financieros. No lo sabemos. ¿Son importantes 10 000, 20 000, 30 000 millones? Pues no lo sabemos, porque de esas cifras tampoco se habla tanto. En España se hablaba de 5000, 10 000 millones, pero fuera se habla de unas cantidades mucho más consistentes, y no sabemos lo que puede salir y cómo se va hacer, aunque es verdad que hay países que a pesar de todo, y quizá porque conservan su propia moneda y no tienen la política europea, tienen bula. ¿Qué pasa en el sistema financiero norteamericano? Parece que ellos hicieron su auditoría y van mejor y dan muchos beneficios, pero no sabemos muy bien lo que pasa. Pero no sabemos nada del británico, incluso del alemán, al que estamos asociados, sabemos mucho menos, y qué pasa con los holandeses, con Francia y sobre todo con Italia, porque ahí no son 5 000 o 10 000 millones, según los rumores que corren.

Seguimos sin tener un mecanismo real de recapitalización que no sea que cada país se haga cargo de la situación. A nosotros nos autorizaron hasta 100 000 millones porque pensaban que teníamos un desastre −a lo mejor como ellos y por eso pensaban eso−, pero lo cierto es que nosotros hemos utilizado bastante y hemos capitalizado nuestra banca de una manera singular. Lo que ocurre es que nuestros activos no eran tan ficticios como los de alguna banca europea, porque, aunque parezca que no, los pisos y los locales valen dinero, aunque esté exagerada la situación, y lo suyo era papel, que es una diferencia importante. ¿Por qué viene el dinero? Porque en España hay cosas que valen mucho y ahora están a precio de ganga. Esa es la situación. Vienen a comprar gangas. Vamos a ver si la trasparencia nos ayuda a tener más oportunidades.

Como no me quiero extenderme, al final el resumen que yo he sacado de la intervención del señor ministro, no del portavoz, que también se ha venido arriba, como el señor Montoro (Risas.), es que dos años después, habiendo subido todos los impuestos posibles, habiendo recortado todos los derechos posibles y especialmente los salarios y teniendo el 26% por desempleo, resulta que ahora ya no somos un problema mundial −eso es verdad−, ahora el problema lo tenemos nosotros dentro, y eso es lo que tenemos que solucionar. Yo creo que la situación es muy grave, porque con la actitud del Gobierno actual, al que deseo muchos éxitos, por supuesto, en esta materia, hemos dado la imagen de que todo ha sido por urgencia y sin pactar, y eso significa que la desigualdad, por un lado, ha crecido objetivamente y, por otro, no hemos dado la sensación de que repartíamos las cargas equilibradamente. Yo creo que eso es, aparte de una mala política, una cosa que desequilibra la opinión de la gente y va mal para la recuperación.

Muchas gracias, ministro.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Lerma.

Senador Fernández de Moya, se vaya usted arriba o no, tiene la palabra.


El señor FERNÁNDEZ DE MOYA ROMERO: Muchas gracias, señor presidente y muchas gracias, señor ministro, por su intervención.

Con mucha brevedad, quiero incidir en cinco elementos que a juicio de mi grupo parlamentario, el Grupo Parlamentario Popular, sin lugar a dudas son clave. El primero de ellos es el fin de la recesión. Yo creo que todos estaremos de acuerdo en que si el producto interior bruto vuelve a crecer, y ese es el dato que ha confirmado el Banco de España y que hoy precisamente pone de manifiesto el INE, aunque sea poco, es un dato extraordinariamente importante, porque estamos hablando de salir de una pesadilla que ha durado seis años y, por lo tanto, si está creciendo el producto interior bruto, aunque sea el 0,1%, entiendo, sin lugar a dudas, que es un hecho y un dato objetivo que nos debe, por lo menos, enorgullecer a todos.

En segundo lugar, la bolsa está cada vez más llena y es evidente lo que ha significado la entrada de capital en el parqué español, más de 75 000 millones de euros desde el inicio de este año. Esa es una realidad que pone de manifiesto las cifras que ha dado el señor ministro, ya que en este período se ha duplicado la inversión extranjera en el conjunto de la nación española.

En tercer lugar −y el Partido Socialista no se ha referido a esto−, no es que yo quiera, una vez más, reflejar la historia pero es la realidad, y es que la factura de la deuda cada vez es más baja, dejando muy claro, como el otro día se ponía de manifiesto en medios económicos, que de aquí a 2016 se abonarán 124 000 millones de euros solo en concepto de intereses para pagar la deuda, una cuantía que equivale al producto interior bruto, por ejemplo, de Suiza. Pero no es menos cierto que el Estado empieza ya a financiarse, sin lugar a dudas, a niveles que son aceptables. Ahora ustedes en el Partido Socialista ya no hablan de la prima de riesgo, pero es que el verano del año pasado España estuvo al borde de la intervención, al borde del rescate y hoy la prima de riesgo es de 235 puntos. Por lo tanto, la amenaza del rescate a España es solo un mal recuerdo y una pesadilla a la que nos llevó el Partido Socialista al conjunto de los españoles.

En cuarto lugar, hay un crecimiento sostenible. Hay dos factores extraordinariamente importantes; había dos vectores de crecimiento en la etapa previa a la crisis, fundamentalmente basados en lo que significaba el sector constructor y el inmobiliario, que con ayuda de la banca determinó en su momento un modelo de crecimiento, pero ahora hay dos elementos claves en lo que significa la recuperación económica: por un lado, una vez más, lo que significa el turismo y, al mismo tiempo, lo que significa el sector exterior. El propio ministro ha hecho público hace una semana ese dato, yo creo que extraordinariamente importante, de que el déficit comercial ha caído un 64% hasta agosto, y eso como consecuencia del nuevo techo que se ha registrado en materia de exportación.

Un quinto elemento −y ese sí que se viene arriba en el Ibex−, desde el punto de vista del sistema financiero, son unas pérdidas que se habían generado en torno a 3000 millones de euros en el ámbito de la banca mientras que ahora se producen unos beneficios que prácticamente duplican, con lo cual estamos diciendo adiós a las pérdidas en el ámbito del propio sistema económico y financiero.

Nos falta −y el ministro creo que ha sido extraordinariamente prudente una vez más y al mismo tiempo extraordinariamente metódico en su afirmación− el crédito, el consumo y el empleo, y en eso estamos completamente de acuerdo; pero no es menos cierto que también tenemos que reflexionar, porque los datos de desempleo ponen de manifiesto que el desempleo bajó en España en 72 800 personas en el mejor tercer trimestre desde el año 2005. Por lo tanto, estamos haciendo los deberes, a pesar de que después modelos propios del Partido Socialista, como Andalucía, que es un referente para el socialismo español −yo vengo de esa comunidad autónoma−, sea donde más empleo se destruye, hasta el punto de que el último dato que hemos conocido de desempleo sitúa la tasa de paro en Andalucía en el 36,37% y ha subido en 6900 personas pese a la bajada nacional. Ese es un modelo de referencia del Partido Socialista en el conjunto de España, pero es evidente que la Comunidad Autónoma de Andalucía no está contribuyendo todo lo que debiera a la propia recuperación económica, y por cierto acabamos de conocer también el último informe de analistas de Unicaja que vuelve a situar el paro en Andalucía para el año que viene por encima del 36%.

Quiero terminar, señor presidente, con una última reflexión, porque es un dato que oigo una y otra vez en todos los debates, bien en Pleno bien en comisión. Me refiero a esas ayudas a la banca que otorga el Gobierno de España, y no sé por qué el Partido Socialista, una vez sí y otra también, oculta el informe anual sobre ayudas públicas en España que hizo público en su momento la Comisión Nacional de la Competencia, donde se ponían de manifiesto las ayudas anticrisis concedidas al sector financiero en España concretamente en el año 2010. En ese periodo se concedieron en ayudas al sector financiero 87 145,47 millones de euros, que representaba el 8,20% del producto interior bruto de la nación española, y en euros per cápita una aportación por cada español de 1846,67 euros. Yo pediría un poco de coherencia, un poco menos de demagogia cuando apliquemos una vara de medir a este Gobierno que con mucho coraje, con mucho esfuerzo y con un ambicioso y extraordinario programa de reformas −el Gobierno más reformista que ha existido en la etapa democrática de España−, ha puesto una vez más en la senda, en la hoja de ruta correcta lo que deben significar los parámetros para la recuperación y el crecimiento económico.

Termino haciendo una última reflexión sobre I+D+i. Quiero agradecer nuevamente al ministro su compromiso con la política de investigación, desarrollo e innovación y la apuesta firme y decidida del Gobierno por las patentes, por el desarrollo y la actividad innovadora y de investigación, que indudablemente significa una vez más el compromiso de la estrategia del 2020 de cara a ese horizonte en el que alcanzar la cuota del 3% del producto interior bruto, que junto con el factor de competitividad y la apuesta por la I+D+i son también claves para la recuperación de la economía.

Muchas gracias, señor presidente.


El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Fernández de Moya.

Señor ministro, tiene la palabra.


El señor MINISTRO DE ECONOMÍA Y COMPETITIVIDAD (De Guindos Jurado): Intervendré brevemente.

El senador Montilla hacía referencia a que he hablado poco de empleo. Voy a hablar un poquito más.

Creo que los datos que hemos tenido de las dos últimas EPA sobre el segundo y el tercer trimestre, en términos generales, son positivos. Ponen de manifiesto que, efectivamente, hay una estabilización de todas las variables del mercado laboral en España −empleo, paro, población activa−. Si nos vamos, por ejemplo, al tercer trimestre, yo destacaría la creación de empleo privado, es decir, cincuenta y dos mil puestos de trabajo. Se han destruido doce mil, como saben perfectamente sus señorías, en el sector público pero en el sector privado empieza a haber una situación de creación, en un entorno en el cual la economía solamente ha crecido el 0,1. Es decir, hay algo que se está modificando en el comportamiento del mercado laboral, porque con un crecimiento suave, tenue, hemos sido capaces de crear cincuenta y dos mil empleos en el sector privado. Prácticamente es el mejor dato que tenemos de creación de empleo desde el año 2005 en el sector privado, reitero.

También en la EPA del segundo trimestre hay creación de empleo. Ahí el factor estacional es mucho más fuerte que en la del tercer trimestre, como saben perfectamente sus señorías, pero había también un efecto importante, había creación de empleo y una reducción muy importante de la tasa de paro que también tenía que ver con la evolución de la población activa, cuestión que no se vuelve a reproducir con tanta intensidad en el tercer trimestre. Por eso siempre que veo la EPA la variable que me interesa es la evolución del empleo, y especialmente el empleo en el sector privado.

Los próximos meses, como saben ustedes, están afectados por la estacionalidad. En España la estacionalidad en el mercado laboral siempre es especialmente intensa, y por ello es fundamental eliminar estas influencias de la estacionalidad para analizar cuál es la tendencia subyacente. Si ustedes cogen los datos desestacionalizados del INE, lo que indican es que también se está produciendo una reconducción hacia cifras mucho menos negativas, sobre todo en el ámbito de la evolución del empleo. Estoy convencido de que esas cifras desestacionalizadas van a continuar mejorando en estos meses.

Además, aquí hay una cuestión que es fundamental en las tres etapas de recuperación de la economía española. El empleo tiene mucho que ver con la confianza. Estoy de acuerdo con lo que decía el señor Montilla de que el principal elemento de confianza en las familias españolas es la percepción de la situación laboral. En España, si me permiten la redundancia, estamos perdiendo el miedo a perder el empleo. Es esa fase. Si usted ve lo que ocurría hace uno, dos o tres años, la sociedad española tenía miedo a perder el empleo, y con razón. Ahora, en función de la evolución del empleo, se está perdiendo el miedo a perder el empleo. Me pueden decir que hay que ir más allá y que hay que tener confianza en que se va a obtener un mejor empleo. Esta es la primera fase, es el primer paso, un paso cualitativamente muy importante, y de algún modo se empieza a reflejar en los datos de consumo. Creo que esa es una realidad que se pone de manifiesto en todos los indicadores que hemos ido refiriendo.

Usted me ha hecho una referencia a la inflación. La inflación de este mes está afectada −lo he dicho anteriormente− por variables muy concretas y específicas. Dentro de inflaciones muy muy moderadas −creo que vamos a tener inflaciones por debajo del 1% durante muchos meses, lo cual es muy buena noticia desde el punto de vista de la evolución del gasto público y de la ganancia de capacidad adquisitiva de las familias españolas−, este menos 0,1 se va a corregir. Por eso decía anteriormente que creo que es una anomalía que tiene que ver con la elevación del IVA que se produjo en septiembre del año pasado y otros efectos de una sola vez que a medida que vaya pasando el tiempo se irán corrigiendo. Por tanto, si usted me pregunta cómo veo la inflación media en los próximos seis meses, le contestaría que la veo en torno al 0,5 de media, que es una inflación muy aceptable, muy reducida, que en absoluto es una situación de deflación y que tiene que ver fundamentalmente, vuelvo a repetir, con que las familias españolas ganarán capacidad adquisitiva, y otra serie de gastos que estamos intentando romper a través de la ley de desindexación y su relación con la inflación van a tener también una evolución moderada.

Por último, en relación con la I+D+i que usted también comentaba, este es un tema que usted conoce, señor Montilla, y en Cataluña es especialmente relevante la I+D+I privada porque la hacen muchas empresas farmacéuticas; sabe también que el esfuerzo de I+D+i de la Secretaría de Estado del ministerio en Cataluña es especialmente importante, entre otras cuestiones porque tanto en el País Vasco como en Cataluña se concreta gran parte del esfuerzo investigador privado de nuestro país por razones históricas y por la realidad del tejido empresarial que existe ahí.

Y estará de acuerdo conmigo en que, aunque las patentes no son el único indicador de los retornos que se están obteniendo del I+D+i, sin embargo, nosotros estamos bastante por debajo. Además, en España hay un sesgo, de forma natural deberíamos patentar menos que los países de nuestro entorno en función de la naturaleza de nuestra I+D+i. Pero estamos muy muy por debajo en términos de patentes y en términos de retornos. Por lo tanto, es una cuestión que tenemos que analizar, que tenemos que ver con cuidado y tenemos que tomar las medidas correctivas necesarias al respecto.

Por último −y es algo que ha comentado el señor Lerma−, la cuestión de la desigualdad. Yo simplemente quiero decirle que en estos momentos la mejor política social para España es que se vuelva a crear empleo. Lo entiendo perfectamente, porque a mí también me preocupa personalmente la cuestión de la desigualdad y las percepciones sociales que eso puede generar. Este Gobierno, como usted sabe, fue el primero que limitó los sueldos específicos de banqueros que tenían intervenciones, y hemos obligado a las empresas del Ibex 35 a publicar sus remuneraciones, y en la reforma que vamos a hacer de gobierno corporativa las remuneraciones, aparte de transparencia, van a tener que estar aprobadas por la junta general de accionistas y, además, yo personalmente pedí a los consejos de administración moderación desde el punto de vista de la evolución de sueldos y evolución de remuneraciones de altos directivos. ¿Por qué? Porque soy absolutamente consciente de que la sociedad española, en una parte importante, está haciendo un esfuerzo muy concentrado que está afectando en muchas ocasiones a las capas más débiles de la sociedad. Soy absolutamente consciente, y creo que la cohesión social es un valor económico al que a veces no le damos la importancia suficiente, y yo sí se la doy. Por lo tanto, en estos momentos el ejemplo es un valor especialmente necesario.

El senador Alturo me pregunta por el crédito. Creo que es importante que tengamos las ideas claras con la cuestión del crédito. En España el volumen del crédito se tiene que reducir como peso del producto interior bruto. El saneamiento de la economía española es la reducción del volumen de crédito en relación con el producto interior bruto. Si me permiten ustedes, el superávit externo es reducción de endeudamiento externo. Es decir, en España teníamos un crecimiento del crédito al 20% y una burbuja inmobiliaria. Lógicamente, este crecimiento del crédito no se podía financiar con el ahorro doméstico y nos íbamos a la deuda externa; es decir, una burbuja inmobiliaria, una burbuja del crédito y un incremento del endeudamiento externo. Eso es lo que estamos corrigiendo en estos momentos.

¿Cuál es la cuestión? La cuestión es que la contracción del crédito no puede ser indiscriminada, se tiene que producir en aquellos sectores que no se comportaron correctamente, que fundamentalmente fueron la construcción y el inmobiliario; ahí se tiene que producir. Y estoy de acuerdo con usted en que a veces la banca cuando pasa de la euforia a una situación de duda, de miedo y de temor, reduce el crédito indiscriminadamente; incluso durante mucho tiempo se lo redujo a aquellos que podían devolver el crédito y se lo seguía dando a los riesgos malos porque, si no, entraban en mora y, como no lo tenían provisionado, aparecía el agujero. Y ese era el proceso de selección adverso; está perfectamente estudiado en financias, señor senador. Por eso está aumentando la tasa de mora. La tasa de mora que en estos momentos está recogiendo el Banco de España desde el punto de vista estadístico no es tanto mora de hoy como mora de hace un año y medio, de hace dos o de hace tres años, que se está reflejando y que está saliendo a la superficie. Pero ese es el proceso de saneamiento, ese es el proceso de transparencia que he comentado anteriormente.

A partir de ahí, cuando analicemos la evolución del crédito nos tenemos que fijar en una variable fundamental, que es el crédito nuevo, porque mucho del crédito que se ha dado en el pasado va a vencer y, lógicamente, como se dieron cantidades enormes de crédito, ese vencimiento del crédito va a llevar a una reducción global. Pero si nos fijamos en los flujos de crédito nuevo, le puedo decir, senador, que el crédito nuevo para familias por primera vez empieza a crecer; en vivienda todavía no, pero sí en la financiación del consumo a familias. Los indicadores que tenemos, por ejemplo, del ICO, es que este año, a pesar de que los primeros tres o cuatro meses fueron muy malos, la evolución ahora es extremadamente positiva y vamos a acabar claramente por encima de lo que se concedió el año pasado en líneas de intermediación del ICO. Y mi impresión −y no solo lo digo yo sino que también lo dicen los banqueros cuando el Banco de España o el BCE hacen las encuestas sobre las perspectivas de concesión de crédito− es que ha mejorado; incluso los propios banqueros dicen que a mediados del año que viene empezará a crecer el crédito.

El problema de España fue que hace cinco o seis años por cada unidad de crecimiento necesitábamos un volumen de crédito muy superior al de nuestro entorno, y eso genera desequilibrios, eso genera la burbuja inmobiliaria, la burbuja del crédito, los problemas en el sector financiero y los problemas en el sector bancario. Tenemos que aprender a vivir menos del crédito y a vivir −como estamos haciendo ahora− progresando gracias a la competitividad, a la productividad y al esfuerzo. Y ese es el cambio de modelo de la economía española. El sector de la construcción consume muchísimo crédito, necesita muchísimo crédito para crecer. Pero también, como todos hemos visto, tiene problemas a la vuelta de la esquina cuando, efectivamente, uno se ha pasado, y en España nos pasamos bastante desde el punto de vista de la burbuja inmobiliaria.

Señor Lerma, la transparencia es un valor; para mí es un valor importantísimo. Yo no sé lo que va a salir en otros países; les deseo a todos los países lo mejor. Cuando se hacen las comparaciones entre España e Italia, yo siempre digo que lo que es bueno para Italia es bueno para España y lo que es bueno para España es bueno para Italia; no entro en absoluto en ese juego porque, además, me parece poco inteligente.

Me alegro de que usted nos desee éxitos porque, evidentemente, el Gobierno es el Gobierno y toma sus medidas, pero el éxito es el éxito de la sociedad española, como todos sabemos, que no se merece seis años de crisis. Eso es lo fundamental. Esta sociedad no se merece seis años de crisis, y por eso el año 2014 es un año de esperanza. Hemos estado seis años de crisis y no hemos tenido recuperación. Hemos cometido errores, se han cometido muchos excesos, pero no nos merecíamos seis años de crisis. Esperemos que, efectivamente, en el año 2014 esto se concrete.

Por último, señor Fernández de Moya, hay que generar un mensaje −y es un poco lo que intenta el ministro de Economía− dentro del optimismo pero sin generar la percepción de que estamos creando falsas expectativas. En eso estamos todos de acuerdo porque, además, los brotes verdes y todas estas cosas si no se concretan posteriormente a lo único que nos llevan es a frustración. Sin embargo, yo estoy convencido de que la recuperación de 2014 es diferente a la de 2011, y le voy a decir por qué creo que es diferente. Es diferente porque los fundamentos de la economía española ahora son distintos de los que teníamos, por ejemplo, en el año 2010; ni la situación de solvencia de la banca es la misma ahora que antes, ni la situación de competitividad de la economía española es la misma ahora que antes; nuestra situación de déficit público no es la misma ahora que antes; ni esa losa de la deuda privada es la misma ahora que la que era antes y, sobre todo porque, efectivamente, como usted antes ha indicado, la sociedad española ha hecho un esfuerzo; hemos sufrido bastante, hemos sufrido mucho, como he dicho, y −para finalizar− creo que todo está preparado para que el año 2014 sea el primer año en el que la recuperación económica se sienta y se perciba realmente por parte de la sociedad española.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor ministro.

Señorías, terminada la comparecencia y las intervenciones previstas, quiero agradecer, en nombre de todos los miembros de la comisión, la presencia y la información, desde la solvencia, la pedagogía y la humildad, del señor ministro. Y quiero aprovechar también para reiterarle, señor De Guindos, que en esta comisión, como se ha demostrado en la sesión de hoy, tendrá siempre un lugar para la reflexión serena, el debate constructivo, la ayuda, el consejo y la crítica razonada; todo ello siempre en beneficio de los ciudadanos.

También agradezco sinceramente a los señores portavoces el tono, la forma y los tiempos utilizados −yo de momento no he tenido que llamar la atención a ninguno de ellos en el uso del tiempo−, en definitiva, el discurrir de la sesión. A todos los señores senadores les doy las gracias por su presencia en esta comisión.



Se levanta la sesión.

Eran las veinte horas.





Catálogo: legis10 -> publicaciones -> borrador -> senado
senado -> Borrador de la sesión plenaria celebrada el martes, 8 de octubre de 2013-10-09
senado -> Borrador de la sesión de la comisión de asuntos iberoamericanos celebrada el miércoles, 22 de octubre de 2014
senado -> Borrador de la comisión de fomento celebrada el díA 26 de febrero de 2015
senado -> Borrador de la comisión de fomento celebrada el jueves 30 de abril de 2015
senado -> Borrador de la comisión de presupuestos celebrada el díA 23 de septiembre de 2015
senado -> Borrador de la comisión de despoblación del díA 13 de abril de 2015
senado -> Borrador de la sesión plenaria celebrada el miércoles, 6 de noviembre de 2013-11-07
senado -> Borrador de la sesión de la comisión de industria, energía y turismo, celebrada el lunes, 16 de junio de 2014
senado -> Borrador completo de la sesión plenaria celebrada el miércoles, 10 de julio de 2013
senado -> Borrador de la sesión de la comisión de economía y competitividad celebrada el lunes, 15 de diciembre de 2014

Similar:

Borrador de la sesión de la comisión de economía y competitividad celebrada el miércoles, 30 de octubre de 2013 iconBorrador de la sesión de la comisión de asuntos iberoamericanos celebrada el miércoles, 22 de octubre de 2014
En primer lugar, vamos a proceder a la aprobación del acta de la sesión anterior, celebrada el día 8 de octubre de 2014
Borrador de la sesión de la comisión de economía y competitividad celebrada el miércoles, 30 de octubre de 2013 iconBorrador de la sesión de la comisión de economía y competitividad celebrada el 26 de marzo de 2013
La señora vicepresidenta (Jiménez García): Se abre la sesión. Buenos días. Vamos a iniciar la Comisión de Economía y Competitividad...
Borrador de la sesión de la comisión de economía y competitividad celebrada el miércoles, 30 de octubre de 2013 iconBorrador de la sesión de la comisión de economía y competitividad celebrada el lunes, 15 de diciembre de 2014
El señor presidente: Buenas tardes, señorías. Se abre la sesión. Gracias a todos por su presencia
Borrador de la sesión de la comisión de economía y competitividad celebrada el miércoles, 30 de octubre de 2013 iconBorrador de la sesión de la comisión de asuntos iberoamericanos celebrada el miércoles, 5 de noviembre de 2014
La señora vicepresidenta (Nicolás Martínez): Se abre la sesión. Buenos días, señorías
Borrador de la sesión de la comisión de economía y competitividad celebrada el miércoles, 30 de octubre de 2013 iconBorrador de la sesión plenaria celebrada el miércoles, 6 de noviembre de 2013-11-07
Moción por la que se insta al gobierno a la adopción de determinadas medidas en materia de inversiones para cataluñA
Borrador de la sesión de la comisión de economía y competitividad celebrada el miércoles, 30 de octubre de 2013 iconBorrador completo de la sesión plenaria celebrada el miércoles, 10 de julio de 2013
Moción por la que se insta al gobierno a la adopción de determinadas medidas en relación con la línea de alta velocidad madrid-jaén...
Borrador de la sesión de la comisión de economía y competitividad celebrada el miércoles, 30 de octubre de 2013 iconSe abre la sesión a las dieciséis horas y cinco minutos
Comenzamos la reunión de la Comisión de Economía, Industria y Competitividad. Para sustanciar el orden del día, en primer lugar,...
Borrador de la sesión de la comisión de economía y competitividad celebrada el miércoles, 30 de octubre de 2013 iconBorrador de la sesión plenaria celebrada el martes, 8 de octubre de 2013-10-09
El señor presidente: Procede el acatamiento a la Constitución del excelentísimo señor don José Vicente González Bethencourt
Borrador de la sesión de la comisión de economía y competitividad celebrada el miércoles, 30 de octubre de 2013 iconBorrador de la sesión plenaria celebrada el miércoles, 22 de mayo de 2013
Moción por la que se insta al gobierno a la adopción de determinadas medidas en materia de ahorro y eficiencia energética para hacer...
Borrador de la sesión de la comisión de economía y competitividad celebrada el miércoles, 30 de octubre de 2013 iconBorrador de la sesión plenaria celebrada elmiércoles, 20 de noviembre de 2013
Moción por la que el senado constata la necesidad de aumentar la periodicidad de reuniones de la comisión general de las comunidades...

Página principal
Contactos

    Página principal



Borrador de la sesión de la comisión de economía y competitividad celebrada el miércoles, 30 de octubre de 2013

Descargar 171.56 Kb.